<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877</id><updated>2012-02-01T09:21:36.992-08:00</updated><title type='text'>Pólvoras de Alerta</title><subtitle type='html'>Blog de Arístides Valdés Guillermo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>62</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6855015235854549271</id><published>2011-02-25T03:59:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T13:45:30.974-08:00</updated><title type='text'>Hablar de poesía en posguerra</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-yre42rvD9gc/TWeS8URppyI/AAAAAAAAAzg/eog_6vZMUQs/s1600/Yamil_Dias%2528Carmen_Sotolongo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" l6="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-yre42rvD9gc/TWeS8URppyI/AAAAAAAAAzg/eog_6vZMUQs/s320/Yamil_Dias%2528Carmen_Sotolongo.jpg" width="211" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;Por Carmen Sotolongo Valiño&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Hace ya nueve años que el poeta Arístides Vega creó para mí un espacio mensual en el Proyecto Ateneo de la librería “Pepe Medina” al que nombramos “Hablar de poesía”. No es un taller de creación sino un lugar donde se comparten saberes que escasean en el debate y la enseñanza habitual acerca del género. Prefiero enfocarme fundamentalmente en los rasgos estilísticos de la poesía, o sea, en los recursos poéticos y su evolución. Los ciclos del curso han trans-currido, varían, se enriquecen, pero existen ciertos libros, cuyos textos se me han convertido en indispensables para esta labor, pues son, junto a los clásicos, la ilustración perfecta de la realidad práctica de la teoría. Entre ellos se encuentra Fotógrafo en posguerra, de Yamil Díaz Gómez, editado por Unión en 2004, y que ahora conforma la parte tercera y última del libro &lt;i&gt;La guerra queda lejos&lt;/i&gt;, Letras Cubanas, 2009. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;La poesía de Yamil es paradigma de la recuperación contemporánea del soneto y la décima, el tratamiento de la imagen autoral y la interrelación de la poesía con otros campos de la cultura. Desde que obtuvo el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara con &lt;i&gt;Apuntes de Mambrú&lt;/i&gt; (Capiro, 1993) y luego con &lt;i&gt;Soldado desconocido&lt;/i&gt; (2001) se reveló como un autor con grandes dones líricos y disciplina para cultivarlos. Tuve la convicción, cuando ojeaba por primera vez &lt;i&gt;Fotógrafo en posguerra&lt;/i&gt;, de que al pasar el tiempo este muchacho quedaría como un clásico que a principios del milenio leía aún el último periódico del siglo y componía un poema dentro de cuyas redes quedaba apresado. En este libro dos secciones completas están formadas por sonetos endecasílabos propios, alejandrinos polirrítmicos o combinaciones polimétricas, fluyendo en perfecta armonía, sin un solo tropiezo acentual. En su conocido “Elogio del endecasílabo” expresa Dámaso Alonso: &lt;i&gt;¿Qué ángel matizó la sabia alternancia de los acentos, la grave voz recurrente de la sexta sílaba, o los dos golpes contrastados de la cuarta y la octava, en el modo sáfico?&lt;/i&gt; Décadas de rebeldía métrica y pretendida experimentación “actualizadora” con formas ríspidas han demostrado solamente que no bastan once sílabas métricas para crear un endecasílabo, hay que tener oído para su especial acentuación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;En este tipo de verso Yamil muestra una clara preferencia por el acento constituyente en la sexta sílaba (yámbico) y la flexibilidad combinatoria del apoyo en las anteriores, que puede estar en primera, segunda, tercera o cuarta, aunque con una preferencia estadística de la pauta que la tradición ha llamado melódico (3 – 6 -10)(&lt;b&gt;1&lt;/b&gt;). Le sigue en frecuencia el de cuarta y octava (sáfico). Son, sin dudas, los soportes rítmicos que le confieren a este metro el don extraño y especialísimo de ser antiguo pero no anticuado, de ser elaborado y a la vez natural. En “Borges bajo la lluvia”, Yamil va desarrollando su tema en las diferentes variantes del yámbico, y sigue hasta llegar al verso final donde nos sorprende el cambio, esta vez en cuarta y octava: (…) &lt;i&gt;Los hombres vagamente sabrán luego / –cuando lo cuenten Borges y Tiresias– / que en la lluvia hay oscuras peripecias / solo visibles para un ojo ciego&lt;/i&gt;. En este soneto podemos apreciar, además, cómo la intertextualidad se hace trascendente cuando el intertexto proviene de la literatura: misterio, crucifixión, Dios, Borges y Cristo. Cuando proviene del mundo cinematográfico el sentimiento es más terrenal, como en “Los paraguas de Cherburgo”, esa “(escena del regreso)” dibujada a pinceladas sueltas, rasgadas, inconclusas, donde no se nombra la palabra “amor” –obliteración del significante, recurso de las poéticas neobarrocas– porque su imposibilidad raigal es el gran tema. Este soneto utiliza muy sabiamente el llamado “signo de indicio”: &lt;i&gt;Cruzan otra ciudad, bajo otra nieve, / otros novios hirientes de inocencia&lt;/i&gt;. (…) Inusual que la inocencia se califique de “hiriente”; signo un tanto difuso todavía a la altura del segundo verso, es paradoja que indica su pérdida, su segura transformación en dolor; realidad que nos hiere porque ya sabemos su desenlace; “dolor” es también un significante obliterado, su representación en el poema se da por otros signos que lo aluden metonímicamente y van configurando su significado. La “ruptura de sistema” es columna vertebral en el texto: &lt;i&gt;Ya no bajas del cielo cuando llueve. / En Cherburgo no llueve: cae la ausencia&lt;/i&gt;. La frase hecha “cae… la lluvia, la nieve”, está subyacente, no explícita, pero evocada por el contexto y cuando, a contrapelo de lo que ocurre en la realidad del conocido filme, se nos afirma que en Cherburgo no llueve y aguardamos, tras los dos puntos, una explicación de campo semántico opuesto, el poeta rompe con la expectativa lógica y sintáctica. También hay ruptura de sistema a nivel rítmico en los cinco versos finales: luego del predominio hasta el inicial de los tercetos, de endecasílabos melódicos (3 -6-10), se suceden cuatro en la variante heroica (2-6-10) enfatizados, además, por la anáfora cuya conclusión se lleva con un encabalgamiento suave hasta el verso final constituido por un endecasílabo a la francesa, de acentuación en cuarta sobre palabra aguda, y luego en sexta o en octava, aunque aquí no nos interesa la clasificación taxonómica de los versos sino constatar la imbricación magistral de los recursos estilísticos : &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;¿Qué me queda? El Olvido. Sus espejos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Tu nombre, disipándose a lo lejos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Tus manos, como cántaros remotos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Tu risa, como un río detenido.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Tus ojos, como dos paraguas rotos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;que no podrán cubrirme del Olvido. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;La tropología visionaria engarzada en un recurso tan tradicional como la anáfora, se une a la riqueza rítmica para dar al cierre del soneto la elegancia propia de un madrigal, donde se recogen todos los motivos temáticos esparcidos a lo largo de los catorce versos: la ausencia, la guerra, la partida, la lejanía, lo remoto, el desamparo frente al Olvido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Amante y conocedor profundo de la cultura popular, puede armar un soneto, todo juego e ingenio, ensartando títulos y frases de las más conocidas canciones del acervo tradicional en “La gloria eres tú”. Recuerdo que en mis días de la enseñanza media era este un esparcimiento muy frecuente. El amplio bagaje cultural de Yamil lo hace un buen conocedor de la materia que moldea; elige bien sus citas, cargadas de afectividad por su naturaleza intrínseca: &lt;i&gt;Quiéreme mucho. Ven a la campiña&lt;/i&gt; (…), les añade una pizca de ironía en la ruptura temporal: &lt;i&gt;ahora todas las cosas que uno quiere / en un disco se pueden alcanzar!&lt;/i&gt; Y logra un excelente soneto que es, a la vez, homenaje a la cancionística popular y poema de amor, que potencia el placer del texto no solo con la pertinencia de sus citas sino también con la pericia rítmica apoyada fundamentalmente en el endecasílabo melódico, como conviene al asunto que trata. Anotemos de paso la fluidez del lenguaje, la facilidad de explotar la tendencia de la lengua española a cohesionar la cadena fónica mediante enlaces y sinalefas. Oigamos de nuevo este verso:&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;&lt;u&gt;si en&lt;/u&gt; &lt;u&gt;tu au&lt;/u&gt;sencia &lt;u&gt;no hay&lt;/u&gt; bella melodía&lt;/i&gt;, el que de quince sílabas gramaticales llega al endecasílabo por tres sinalefas, dos de las cuales ligan tres vocales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Pero en los poemas en verso libre de este conjunto nos seduce igualmente la cadencia, la limpieza de los sonidos, la suavidad de sinalefas y enlaces. Y a poco que nos adentremos en la lectura sorprendemos versos, o pequeños grupos de versos isosilábicos, señaladamente endecasílabos propios, alejandrinos, eneasílabos, heptasílabos y pentasílabos, todos con su característica repartición de acentos, sabiamente cortados a tiempo por otros cuyo patrón es libre. Seguimos sintiendo el poema como libre, por tanto, ya que el contexto mayor nos obliga a dejar de sentir los elementos que determinan la regularidad de los isosilábicos, pero se potencia increíblemente la armonía, musicalidad y complejidad rítmica de los poemas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Por otra parte, he oído ya con demasiada frecuencia que &lt;i&gt;Fotógrafo en posguerra&lt;/i&gt; cierra la trilogía acerca de la guerra, que comenzó con &lt;i&gt;Apuntes de Mambrú&lt;/i&gt; y cuyo segundo hito fue &lt;i&gt;Soldado desconocido&lt;/i&gt;. La actual reunión de los tres libros en La guerra queda lejos, con el excelente prólogo de Roberto Manzano, lo confirma. Me pregunto, ¿es que estos tres libros tratan solo de la guerra?, ¿es que no va a escribir ya más el poeta acerca de este tema que le obsesiona? La respuesta a la segunda pregunta pertenece al futuro ; en cuanto a la primera, es absolutamente negativa: en los tres poemarios son recurrentes los temas eternos de la poesía: amor y desamor, muerte y vida, biografismo, la relación entre el yo y los otros ; el tiempo, tanto el cósmico como el biológico –infancia, adolescencia–; el arte, la literatura (fuerte presencia), pero también el cine, la canción popular, los cuentos infantiles, el anonimato y la trascendencia, y aquellos imposibles que guían la conducta humana. Para Harold Bloom, el elemento primordial de la poesía lamentablemente es la adivinación, o sea, la desesperación por tratar de presagiar los peligros para el ser, provenientes de la naturaleza, de los dioses, de los demás, o, en verdad, del ser mismo. Y es que la guerra resume todos estos peligros, como se demuestra desde la Ilíada hasta el cine bélico de nuestros días. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Adivinación, presagio; en el primer poema, que da título al libro &lt;i&gt;Fotógrafo en posguerra&lt;/i&gt;, el hablante lírico afirma: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;(...)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;les adivino un porvenir desde mi cámara.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Dicen que un arpa sonará,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;que algo va a renacer,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y nadie más perderá su barrio y su farol;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;mas ahora posen para estas instantáneas que engordan el pasado.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;(Todos los barrios tienen un Miguel de Nostradamus,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y es el pasado lo que profetizan&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;(…) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Es la guerra, entonces, una isotopía fuerte en su poesía, signada no obstante, como he dicho, por la heterogeneidad. Por ejemplo, hay mutaciones inte-resantísimas en la figura del poeta, representadas en el libro por el hablante lírico y sus codialogantes. Es sabido que la lírica es el género que más propicia la identificación lectora del autor con el ente que habla en el poema, sintiéndose así la enunciación como un acto del habla que ocurre aquí y ahora. En el romanticismo y hasta el Modernismo la lírica permitía la correlación entre el sujeto lírico y la imagen auroral, era común la efusión sentimental y el poeta, al construir su imagen en los versos, quería solo ser un ser humano. En la vanguardia y en la posvanguardia esta imagen se construye sobrepasando los límites de los humano y no quiere ser reconocida más que como una voz; el protagonista de la enunciación es el lenguaje y el poeta no es más que su instrumento. En la poesía actual (¿pos-posmoderna?) el yo poético no posee una característica unitaria. Una de sus constantes es darle voz al &lt;b&gt;otro&lt;/b&gt;. En un ensayo brillante, Nöel Castillo llamó a esta posición “fingimiento”(&lt;b&gt;2)&lt;/b&gt;. Yamil transita por una variedad de sujetos líricos que cumplen esta característica de enmascaramiento, en el poema anteriormente citado, por ejemplo, es ecléctico: por una parte, si creemos al título se trata de un fotógrafo de barrio, pero el hablante dice: yo, que nunca he existido (…) o: &lt;i&gt;Aunque nunca he podido dejar en una efigie / mi cuerpo de humo, / mi corazón de humo&lt;/i&gt;,(…) ya que, el carácter mismo de la fotografía deja fuera, y muchas veces en el anonimato, a su autor. Este fotógrafo, con señas ora de mutilado, ora de adivino, de muerto, de profeta o de fantasma, va alternativamente de lo figurativo a lo abstracto, del que pregona para que se asomen, al que solo habla a través de las cartas escritas a muchachas que, al final, en un acto enfáticamente autorreflexivo, se convierten en los versos de este mismo poema que ellas leerán emocionadas en el futuro. En “Canción de amor a Blancanieves” es el espejo del cuento tradicional el que asume el rol de sujeto lírico: (…) &lt;i&gt;vine a gritar tu belleza, / a comerme si puedo tu fruta envenenada, / y así al final de la leyenda serás feliz con otro&lt;/i&gt; (…). Citaré a continuación el cierre del poema, en el cual puede advertirse, además, la presencia de la métrica escondida en el verso libre de Yamil: la combinación métrica resulta sumamente armoniosa porque el alejandrino esta compuesto por dos hemistiquios heptasílabos, y porque este metro de siete sílabas demostró desde siempre su idoneidad para mezclarse con el endecasílabo, en series como la estancia y la silva, de rara afinidad con el verso libre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Heptasílabo: &lt;i&gt;y tu no sabrás nunca&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Alejandrino: &lt;i&gt;que cuando nadie crea en príncipes azules&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Heptasílabo:&lt;i&gt; quedará un solo espejo&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Endecasílabo: &lt;i&gt;donde siempre serás la más hermosa.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Heptasílabo: &lt;i&gt;Yo, que no tengo rostro&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Heptasílabo: &lt;i&gt;y los pido prestados &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Heptasílabo: &lt;i&gt;para poder llorar. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Volviendo a la ficcionalización del yo poético, en “Madrigal del verdugo”, es este personaje aludido en el título el que habla, o es taquillero, proyeccionista, rotulista en “Crónica de cine”: (…) &lt;i&gt;Me gustan las películas donde ganan los malos / porque nadie más malo que yo mismo. / Yo reparto boletos. Yo prendo el proyector. / Anuncio en cartelones las escenas del crimen o el rapto de la novia.&lt;/i&gt; (…), o en “Carta al loco del bario”, donde asume el rol de coprotagonista del loco. En “El soldadito de plomo” el hablante es el soldadito, que declama su poema en sonetos a la bailarina de papel. En todos estos casos es un personaje figurativo, se refiere al mundo exterior, es cosmológico. Pero no se elude el autobiografismo, ficticio o real, la nostalgia por la pérdida de la infancia, de los primeros sitios amados, las muertes familiares… puede citarse “En un rincón del barrio quedaron páginas de invierno”, o el titulado “Hoy, cuando acariciaba la cabeza del hijo del vecino”: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Tú –sin haber estado– te me fuiste.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Y cuando cruces el portón más triste,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;un regaño será mi bienvenida.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Te voy a regañar porque tal vez &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;la verdadera muerte no es lo que está después &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;sino lo que está antes de la vida. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Hay poemas de amor y desamor como “Primer poema con Aurora”. En esta línea, pero además deliciosamente autorreflexivo es “Letanía menor para tu mano”, donde al final el sujeto lírico queda perdido en el mismo poema que él escribe. A veces el hablante renuncia a la figuratividad y se hace más abstracto, más general, encarnando al Hombre, con mayúscula; es el caso de “última crónica de cine: el gran dictador”, y, señaladamente, en “Manifiesto”, soneto endecasílabo que combina armoniosamente las variantes yámbicas y sáfica, además de ser ejemplo de los finales rotundos que son una de las más notables características de la poesía de este autor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;El poemario concluye con una de las tres piezas más famosas del libro (la tríada a la que aludo es “Fotógrafo en posguerra”, “Temba feroz” y “El flautista en la cruz”), este último, publicado primero en plaquette por Ediciones Vigía, fue el escogido acertadamente para el cierre. En cuanto a la posición del sujeto lírico, esta vez es, por sus atributos, Cristo, y el destinatario de su discurso es el Hombre, personaje figurativo uno y generalizante el otro, drama cosmológico y noológico a la vez porque alude al mundo interno y conceptual del ser humano. Constituye, asimismo, paradigma de deconstrucción de un metarrelato porque el sacrificio expiatorio de Jesús se deconstruye buscando nuevos sentidos. Consecuentemente el recurso estilístico de la ruptura de sistema es constante en sus versos: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;(…)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;tú eres capaz de amar y traicionar:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;eres el único milagro.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;(…)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;durante veinte siglos has puesto precio a mis parábolas.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Dios hizo el mundo, y tú le has puesto precio,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;(…)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Si no logramos tocarnos las entrañas uno al otro&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;será porque la vida&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;es una trampa donde tú naciste,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y no te puedo rescatar. (…) &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Los ocho versos últimos de este extenso poema son una combinación de heptasílabos y pentasílabos, que terminan con un pareado perfecto de endecasílabos yámbicos, y forman un final rotundo y conclusivo: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Pero sigo gimiendo,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y no me escuchas;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;pero sigo sangrando,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y no me escuchas;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;pero sigo creyendo,&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;y no me escuchas.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Y al final no comprendes porque, HOMBRE&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;la vida era la única parábola. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Mambrú, en fin, se fue a la guerra, y allí comprendió que moriría sin hijo ni apellido, como aquel en cuyo osario solo figura una cifra: C-3 / F-9, y lo complaceremos, no diremos su nombre, esperaremos tercamente nosotros, los presuntos sobrevivientes, a que la flauta nos toque y nos volvamos música, símbolo ambivalente de alegría y tristeza, pero también de la leyenda y la serenidad, ese incierto porvenir que nos presagia el fotógrafo deseoso de retratarnos en esta, la posguerra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif; font-size: x-small;"&gt;1-Tomás Navarro llama yámbico al endecasílabo de acento constituyente en sexta y distingue en él tres clases: el enfático, con acentos en primera, sexta y décima; el heroico, en segunda, sexta y décima; y el melódico, en tercera, sexta y décima. De todas formas, siempre el más perceptible recaerá en sexta y el obligatorio estará siempre en la sílaba décima, como es obvio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif; font-size: x-small;"&gt;2-Noel Castillo: “Fingimiento y fermosa cobertura: poesía siempre” en Umbral (1): 22-23; Villa Clara, 1999.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Tomado de &lt;i&gt;&lt;b&gt;Hacerse el cuerdo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6855015235854549271?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6855015235854549271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6855015235854549271' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6855015235854549271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6855015235854549271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2011/02/hablar-de-poesia-en-posguerra.html' title='Hablar de poesía en posguerra'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-yre42rvD9gc/TWeS8URppyI/AAAAAAAAAzg/eog_6vZMUQs/s72-c/Yamil_Dias%2528Carmen_Sotolongo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6418950514885997427</id><published>2011-01-20T11:15:00.000-08:00</published><updated>2011-01-20T11:17:56.089-08:00</updated><title type='text'>La frente contra el muro</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TTiJXCqmP8I/AAAAAAAAAx4/GIo4ZRrYcFg/s1600/images.jpg" imageanchor="1" style="cssfloat: right; margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="139" s5="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TTiJXCqmP8I/AAAAAAAAAx4/GIo4ZRrYcFg/s200/images.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;Piensas que no has de ser, como quisiste,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;hacedor de algún verso perdurable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;y, sin embargo, a la mudez palpable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;que implicita el silencio, se resiste&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;la intolerancia de tu voz. Persiste,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;como arraigada en ti, la inexorable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;costumbre de buscar lo inatrapable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;con que a la sed de un sueño te ofreciste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;Si un día te levantas y reniegas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;de la opresión que sufres, cuando entregas,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;después, algunas líneas al futuro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;de la página en blanco, perpetúas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;el afán primigenio y continúas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;golpeándote la frente contra el muro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6418950514885997427?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6418950514885997427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6418950514885997427' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6418950514885997427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6418950514885997427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2011/01/la-frente-contra-el-muro.html' title='La frente contra el muro'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TTiJXCqmP8I/AAAAAAAAAx4/GIo4ZRrYcFg/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1119811661839174110</id><published>2010-12-09T11:47:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T11:57:13.944-08:00</updated><title type='text'>Noticia</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TQEx66aamJI/AAAAAAAAAt4/LbtFTUXWTDY/s1600/anaquel.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="135" n4="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TQEx66aamJI/AAAAAAAAAt4/LbtFTUXWTDY/s200/anaquel.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 12pt; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;Desde hace algunos días, hemos comenzado la publicación de una nueva página. El título –EDICIONES PdA– define perfectamente su objetivo: editar, sólo en formato PDF, libros de escritores latinoamericanos, con la posibilidad de que cada uno de ellos (los libros, no los escritores) puedan ser descargados fácilmente de la red.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;Para acceder a este nuevo blog los interesados dispondrán de dos vías: haciendo click sobre la imagen que ilustra la presente información y que hemos ubicado debajo del archivo de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Pólvoras de alerta&lt;/i&gt; o, más directamente, auxiliándose del siguiente link:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;a href="http://edicionespda.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: purple;"&gt;http://edicionespda.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;Denle una ojeada al sitio que, como es lógico, no dejará de agradecerles la visita y, disculpándonos &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;el pleonasmo, constaten con sus propios ojos que, a pesar de nuestra escasa experiencia en estas lides, las ediciones, comparadas con otras que suelen acecharnos por ahí, se les presentarán bastante decorosas. Tengan en cuenta que el&amp;nbsp;índice al final y los marcadores que les estamos colocando, les permiten a los lectores el desplazamiento y la ubicación rápida de textos específicos sin la necesidad de que se martiricen las yemas de los dedos con el rodillo del ratón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;A los colegas que deseen aprovecharse de este medio para la divulgación electrónica de sus obras, no sólo se les invita a que colaboren con nosotros, sino que, además, se les garantiza que, en caso de que se decidan a hacerlo, no nos sentiremos ni ofendidos ni maltratados por ello. Ahora bien, para mantener el diseño de la colección será necesario que nos envíen a través de nuestro correo los adjuntos que a continuación les enumeramos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;1-. Una imagen escaneada de la tapa del libro (esto si ya existe una &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;edición física de la obra) o la ilustración que deseen colocar en la portada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;2-. Una versión en Word del texto, acompañada de una breve nota &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;biobibliográfica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;3-. Una foto (por supuesto, que no espante demasiado).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;Y, dicho lo anterior, caros amigos, les saludamos con la mayor cordialidad del mundo, y depositamos toda nuestra confianza en ustedes para incrementar el incipiente catálogo de EDICIONES PdA.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-1119811661839174110?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/1119811661839174110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=1119811661839174110' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1119811661839174110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1119811661839174110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/12/noticia_09.html' title='Noticia'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TQEx66aamJI/AAAAAAAAAt4/LbtFTUXWTDY/s72-c/anaquel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5288319843957100461</id><published>2010-11-25T11:12:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T12:11:09.648-08:00</updated><title type='text'>El rastro del General</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO60ziftUxI/AAAAAAAAAms/FdCGgSXtoIs/s1600/g.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" ox="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO60ziftUxI/AAAAAAAAAms/FdCGgSXtoIs/s320/g.png" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Por Juan Manuel Parada&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;El General, después de girar la manzana del revólver, tiró del gatillo y cerró los ojos apuntándose a la sien. Al chasquido hueco y fallido le siguió la brisa caliente que bailaba en sus orejas. Sudaba la nariz del General, esa nariz aguileña que con tanto orgullo elevó en su época de gloria. Porque un General como él debió levantar la nariz, la barbilla y la pistola cuando enfrentó al enemigo. Se levantó a cerrar la ventana. Miró por encima de los arbustos que bordeaban la carretera y clavó la vista en el sembradío.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;–Cabrón.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Dijo desganado cuando un caballo se detuvo en frente y el jinete lo miró por debajo del sombrero. Sabía el General de un solo hombre capaz de mirarlo así, un solo cabrón que no teme. Y lo mataría otra vez, y otra más y otra y otra, porque un cabrón es cabrón hasta después de morirse y se merece un balazo en el cielo de la boca. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Se zampó un trago de ron y volvió sobre la silla. Por un momento todo se le hizo ajeno, tanta medalla y diploma, tanta foto en la pared con ministros y mujeres. Y recordó el General sus largas guerras y hazañas. Imágenes aceitosas inflamándole el pecho. Como la vez que invitó a los treinta guerrilleros, dizque para negociar, dizque para la amnistía…y habiendo firmado el trato le dio una señal a la tropa para que los masacraran. Porque un ganador se inclina sobre la espalda de otros, pensaba entonces el General cuando lo condecoraban o le ascendían de rango, y ahí él, con sus bigotes espesos y esos lentes tan oscuros luciendo la charretera reluciente bajo el sol.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Entonces se arrellanó y evitó cerrar los ojos cuando recordó la frase de ese cabrón antes de que lo fusilaran. No porque temiera el General, sino más bien por el fastidio&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de recrear la imagen de un rastro de sangre dibujándole los pasos, ese arroyo viscoso siguiéndole a toda hora. Y se le manchaba la hacienda de sangre por todas partes, y si algo odiaba el señor era el desastre y el caos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Encendió una vela y apagó la lamparilla. Le gustaba acompañarse de las sombras. Era como si cada objeto cobrara vida debajo de su mano al ponerle fuego a la mecha. Esa sensación de poder, ese sentirse creador le reconfortaba un poco.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Cuando la fetidez le envolvió el rostro, retornó sobre el recuerdo. Entonces había atrapado a los nueve revoltosos que se resistían al orden, enemigos de la patria a quienes atrapó en la selva. Revive con nitidez cuando uno de ellos, el más joven, se cagó en los pantalones. ¡Culicagao pues, tirándosela de patriota! pensó con burla y le hizo arrodillarse. Se lamió el bigote negro y, mirándole por encima de los lentes, le pegó un tiro en la sien, porque el miedo le da asco, mucho más que cualquier cosa.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Mira las balas sobre el escritorio y se dice que ahora sí debería cargar el arma. No soporta la humedad en el culo y en las piernas, ni el olor a mierda apretándole la nariz y, aunque le hiere saberse así, indefenso, aminorado, le place que después de todo el destino está en sus dedos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Vuelve a girar la manzana del revólver.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;–Dispara cobarde.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Le dice levantándose del suelo con la cara partida a golpes, el morral terciado al hombro y los ojos dilatados.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;El General se limpia el sudor encendiendo un cigarrillo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Lo mira a través del humo y se guarda la pistola. Sabe que ya no puede humillarlo, que no le teme a la muerte. Ni los cadáveres abaleados, ni las torturas, ni él, le hacen sentir temor.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;–Cabrón.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Masculla el General entre dientes y lo deja a sus espaldas. No le gustaría matar con sus manos a un cabrón que no le teme. Pero antes de salir escuchó la sentencia que lo persiguió por siempre, ésa, la de un rastro viscoso dibujándole los pasos, siguiéndole a todas partes, delatando su maldad. Luego, en el paredón improvisado para el fusilamiento, el tipo lo miró con un asco que le dio risas al General.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Ahora, con el pañal repleto de mierda y las piernas orinadas, se pegaría un balazo justo al lado de la oreja. Porque un General como él debía morir con honor.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-VE; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;Cuando la manzana dejó de girar y subía el arma hacia su cabeza con el dedo en el gatillo, una mujer lo detuvo, sin mucho afán, como acostumbrada a ese juego de la pistola sin balas. Y una vez más, en manos de la criada fiel, el anciano General se deja limpiar el culo y cambiar los pantalones, callado y sumiso, asqueado por la hediondez y por el rastro de mierda que va dejando a su paso.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5288319843957100461?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5288319843957100461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5288319843957100461' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5288319843957100461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5288319843957100461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/11/el-rastro-del-general_25.html' title='El rastro del General'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO60ziftUxI/AAAAAAAAAms/FdCGgSXtoIs/s72-c/g.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-3777529272282765226</id><published>2010-11-25T10:31:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T12:22:50.599-08:00</updated><title type='text'>Condenación de Manuel García. Foto de lamento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO6_y1k7EzI/AAAAAAAAAmw/dzSZuCMWd9E/s1600/manuel_garcia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO6_y1k7EzI/AAAAAAAAAmw/dzSZuCMWd9E/s400/manuel_garcia.jpg" width="301" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: right;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por Carlos Esquivel&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;﻿&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;La equivocación de la mayoría de los héroes fue que nunca aprendieron a equivocarse&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt 70.8pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: x-small; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;(Clignet de Brebant, líder de la batalla de Azincourt y de una decena de duelos, entre ellos el llamado “Por el honor”, que enfrentara a siete caballeros ingleses contra siete caballeros franceses, el 19 de mayo de 1402, en Burdeos).&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; line-height: 150%; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;Héroes de la patria: amigos y enemigos,&lt;br /&gt;me condena el aire, y una cadena sobre los pies.&lt;br /&gt;Los testigos adornan estos castigos y celebran.&lt;br /&gt;Aunque roce con los vencidos mi pose de condenado rugoso,&lt;br /&gt;es un busto silencioso que la patria desconoce.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Es probable que padezca todo el frío fugitivo&lt;br /&gt;de la madre y esté vivo y sin luz&lt;br /&gt;cuando amanezca. Es probable&lt;br /&gt;que no crezca,&lt;br /&gt;que tenga un nombre reciente, la isla&lt;br /&gt;o el viejo puente por donde pasan&lt;br /&gt;confusas hacia ciudades difusas&lt;br /&gt;las culpas del inocente.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;¿A quién condenan: al hijo de la madre desmesura,&lt;br /&gt;o al padre de una armadura divina?&lt;br /&gt;¿A quien los maldijo en la autonomía&lt;br /&gt;y dijo: “Vivo de figuraciones y de los supuestos&lt;br /&gt;dones que salvan”? ¿A quien se ahoga&lt;br /&gt;en el baile de una soga tardía?&lt;br /&gt;Las maldiciones hermanan&lt;br /&gt;los prisioneros que van a morir.&lt;br /&gt;Un linde traza al hombre que se rinde&lt;br /&gt;con sus propios desesperos.&lt;br /&gt;El rey de los bandoleros soy,&lt;br /&gt;un tal Manuel García, una canción&lt;br /&gt;me vacía al condenado.&lt;br /&gt;No asombre si ven respirar a un hombre&lt;br /&gt;sobre las cruces del día.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Soy Manuel García. (&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Se apura el verdugo).&lt;br /&gt;No respiro,&lt;br /&gt;no me inventa lo que miro detrás:&lt;br /&gt;la tarde es oscura y un odio de Dios&lt;br /&gt;supura en mis venas el desaire.&lt;br /&gt;Soy un ladrón con donaire o estoy dormido&lt;br /&gt;y no es cierto que yo sea un hombre muerto&lt;br /&gt;pudriéndome sobre el aire.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 5pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Yo sé que Dios no me espera.&lt;br /&gt;No tengo una luz&lt;br /&gt;por dentro,&lt;br /&gt;salgo de la muerte a un centro de lámparas.&lt;br /&gt;Si me abriera una carne&lt;br /&gt;que yo fuera sin madre aún&lt;br /&gt;como abrigo. (Estoy sangre y enemigo&lt;br /&gt;de quien mi cuerpo padece). Estoy sin luz,&lt;br /&gt;amanece,&lt;br /&gt;y Dios no vive conmigo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-ansi-language: ES-MX; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Un nombre tuve,&lt;br /&gt;no sé si ese nombre era terrible,&lt;br /&gt;si tenerlo era posible y frágil,&lt;br /&gt;como la fe.&lt;br /&gt;Tuve un nombre,&lt;br /&gt;lo olvidé. Tuve un tiempo,&lt;br /&gt;algún mendrugo de pan, una noche,&lt;br /&gt;un yugo, el gemido en la moneda.&lt;br /&gt;Tuve todo&lt;br /&gt;y sólo queda mi cabeza ante el verdugo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-3777529272282765226?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/3777529272282765226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=3777529272282765226' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3777529272282765226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3777529272282765226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/11/elegia-precoz-un-padre-vivo.html' title='Condenación de Manuel García. Foto de lamento'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO6_y1k7EzI/AAAAAAAAAmw/dzSZuCMWd9E/s72-c/manuel_garcia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-2069504154464038390</id><published>2010-11-25T03:23:00.000-08:00</published><updated>2010-11-25T11:43:41.689-08:00</updated><title type='text'>Un perro y Mozart</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO5GkK93VXI/AAAAAAAAAmE/J02j8asLC90/s1600/libro2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO5GkK93VXI/AAAAAAAAAmE/J02j8asLC90/s400/libro2.jpg" width="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Por Rafael de Águila&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;﻿Abrió la puerta y ahí estaba ella, había estado insistiendo una y otra vez con el timbre. Ven, pasa, estoy en el patio, bañando al perro. La casa era larga, un pasillo, a la izquierda los cuartos, más allá la cocina, a la derecha el comedor, una verja, unos escalones, el patio, el perro que aguardaba enjabonado, fija la mirada sobre el suelo. Byron, te presento a mi mejor amiga, dijo el hombre. El perro levantó la mirada al cielo, temblaba. Chona, te presento a Byron. El hombre se rió, con la manguera remojó un tanto al perro antes de continuar enjabonándolo. Roger, me voy a suicidar. El hombre dejó la manguera a un lado, no cerró el grifo y el agua continuó saliendo con fuerza. ¿Qué te pasa? La muchacha se sentó en los escalones de cemento, en el más cercano a la verja que aún no estaba mojado. Nada, que me suicido, repitió. El perro no dejaba de mirar al cielo y seguía temblando. Pero, ¿te pasó algo? La muchacha negó, a desgana: ¿cuando tú querías suicidarte hace unos meses te pasaba algo? Sí, dijo el hombre, me pasaba, estaba solo, más solo que un perro. Ella miraba el agua que comenzaba a estancarse alrededor del tragante, un tragante que no dejaba salir el agua, así sucede siempre, algo no cumple la misión para la cual existe, no la cumple y entonces comienzan los problemas. Yo también estoy sola, pero no me suicido por eso, igual lo haría si tuviera un batallón conmigo. ¿Y Adrián? Se fue. ¿A su provincia? No, a Francia, a Marsella, lo invitó un amigo, me escribió que no vuelve. ¿Y por eso quieres suicidarte? Ella suspiró: ya te dije que no, Adrián era alguien ahí, no sé, una compañía, alguien que no intentaría algo negativo contra uno, una compañía benévola y sana, eso, sana. El hombre la miró muy serio. Tiempo de buscar otra compañía benévola y sana, acotó. El perro había quedado olvidado y ahora temblaba más. Oye, acaba de quitar el jabón y secar a ese pobre perro, tiembla como un bendito y tal vez termine suicidándose también. El hombre se afanó con el perro, quería quitarle el jabón rápido, secarlo, ocuparse de la muchacha. ¿Desde cuándo tienes un perro? Desde marzo, me lo regaló una prima, ¿te gusta? No, no me gustan los perros, tienen garrapatas, cuando tienen muchas entonces uno se las encuentra por las paredes, y este es enorme, tendrá garrapatas igual de grandes, aunque los bañen los perros siempre tienen garrapatas. Este no tiene, aseguró el hombre. Ella negó con la cabeza: todos tienen, y no se suicidan, se meten debajo de los muebles y miran la vida desde ahí con tremenda cara de mierda. Bueno, si quieres que te diga algo, este perro tendrá una mirada de mierda cuando se mete debajo de las butacas pero me ha ayudado a salir a mí, yo estaba debajo de un montón de porquerías, la mirada peor que la mierda, y salí, desde que Sachy murió no me había ocupado de alguien, ahora está él. ¿Qué tiempo hace de lo de Sachy? Van a cumplirse tres años, ven, ya está listo Byron. El perro había quedado todo lo seco que se podía con la toalla y el hombre lo dejó en el patio, al sol. Tres años, pensó ella, el tiempo apesta, hiede como heces de vaca. Se fueron a uno de los cuartos, de una de las paredes colgaba una foto inmensa; un viejo calvo, gafas a lo Lennon y ropas blancas. ¿Quién coño es ese? Gandhi, el Mahatma, leí un libro sobre él y gestioné la foto en la Embajada India. El hombre se sentó en la butaca de tela deshilachada, la muchacha se echó a la cama. ¿Y qué hizo el tal Mahatma? Es el padre de la independencia de la India. Vaya, soltó ella, otro que mató a un montón de gente por un pedazo de tierra. No mató a nadie, sostuvo él, fue un santo, hizo libre a su país sin matar a nadie. La muchacha lo miró, con asombro, silbó, después regresó al desinterés: bravo por él, lo que soy yo no voy a luchar por la independencia de nadie, voy a luchar por mi propia independencia, voy a suicidarme. ¿Por qué no te buscas un perro? Ya te dije, no me gustan, a ti puede que ese perrazo te haya salvado, tú ibas a suicidarte por soledad, yo me suicido porque me da la gana, a mí no me salva ni un león. Hizo un ademán señalando la foto de la pared: a mí no me salva ni el Mahatma ese. ¿Por qué quieres morirte? Ni siquiera sé por qué carajo quiero morirme, pero estoy segura de que quiero, eso sí, ufff, estoy hasta el pelo, muy cansada, uno respira y todo parece impostado. El hombre la miraba, ceñudo. ¿Sabes lo que significa? ¿Qué? Esa palabra, impostado. Falso, uno respira y todo es falso, no es oxigeno, es algo que se le parece, como decía Adrián, un sucedáneo, hasta con el aire te engañan. ¿Quién te engaña? Todos y todo. El hombre la miró sin entender mucho, la miró como buscando sobre la piel las causas, los pesares, todo cuanto pudiera provocar aquella abulia, aquella paranoia. Ella tenía los ojos pegados sobre el techo, estoy harta, aseguró, y después: dame una sola razón, una sola, por la que valga la pena no morirse, una sola. El hombre lo pensó bastante rato, sin mirarla. No sé, hay muchas, millones, te citaría cien, doscientas, pero te burlarías, no se me ocurre ninguna lo suficientemente inteligente, una que te convenza, tú no necesitas ahora un amigo que te convenza, necesitas un Hegel o un Kant que te apachurre con razones de lujo, yo te diría que vivir es el don supremo, que no hay algo más importante, que es maravilloso. Puaafff, son las palabras de un mediocre, y tú no eres un mediocre. Sabía que dirías eso. La muchacha suspiró: y… ¿Hegel o Kant podrían darme esas razones? Seguro, pero no te las darán, están muertos. ¿Se suicidaron? No, murieron, de viejos. Eran unos imbéciles, no me convencerían, negó ella, ¿sabes por qué? No, ¿por qué? Porque estoy har-ta. Yo también, aclaró él, pero ahora no tengo ganas de morirme. ¿Y de qué tienes ganas? Él cruzó las piernas sobre el butacón: mira, yo soy muy curioso, yo quisiera estar vivo solo para saber en qué coño va a terminar todo esto. ¿Qué es todo esto? Pues, no sé, la impostura, como tú dices, el país, el hombre, el mundo, qué va a suceder con tanta tecnología, quién va a guerrear con quién, cuándo colonizarán la Luna o Júpiter, cuándo se correrán en ocho segundos los cien metros planos. Ella sostuvo que nada de aquello le importaba, todo era la misma mierda, el país, el hombre y el mundo podrían hacer lo que mejor les pareciera, irse a la cloaca si eso les resultaba agradable, la tecnología, las guerras y Júpiter eran todavía más asquerosos, y si alguien corre cien metros en cuarenta horas o en ocho segundos aquello no iba a cambiar un demonio, todo seguiría siendo tan aburrido y apestoso como hoy. El hombre se levantó y puso un casete en el viejo equipo, Mozart, la música quedó ahí, apenas insinuándose, revoloteando hasta las paredes y llenándolo todo. Mira, explicó, cuando la guagua mató a Sachy yo estuve a punto de matarme, ese día que fui a tu casa, ese, fue uno de los peores, si no llegas a estar ese día en tu casa tal vez yo me habría tirado del puente. Ella se rió: yo no me voy a tirar del puente, ese puente no tiene ni diez metros de altura, me rompo el alma pero quedo viva, me llenan de yeso, y partirse un hueso seguro duele más que morirse. Él hizo la cronología de todas las veces en que escuchó decir que alguien había cometido la estupidez de lanzarse de aquel puente, en todos los años que llevaba viviendo en aquel lugar muchas eran las historias, todos despanzurrados, recogidos con pala, la pala raspaba el piso, raspaba y raspaba para no dejar pedazos de piel pegados allí, después pasaban los días y en el piso quedaba una mancha. Ella lo miró: ¿qué clase de mancha? De grasa, el cuerpo tiene mucha grasa y la grasa mancha el piso. Bueno, se convenció ella, entonces puedo tirarme, pero antes me tomo setenta meprobamatos y cuarenta amitriptilinas, por si acaso, después... que raspen con la pala lo que les de la gana. Buscó en la mochila y le enseñó las pastillas, eran muchas, y no solo las mencionadas, habían otras, ella se rió: con eso puede que me duela menos el golpe contra el piso. Carajo, no me jodas así el lugar, paso por ahí casi todos los días, cada vez que pase veré la cabrona mancha de grasa, y sabré que fue el sitio en el que te suicidaste, voy a tener que mudarme. Jódete, dijo ella, te dejo de recuerdo la mancha, peor voy a estar yo. Mozart dejaba oír su “Ein kleine nachtmusik” y ellos quedaron un rato callados, él intentaba no mirarla, ella volvió a pegar los ojos en lo blanco alto del techo. Oye, ¿por qué le pusiste Byron al perro?, ¿no te diste cuenta de que es hembra? El hombre sonrió: leí un libro, una biografía de Byron, el poeta inglés, me gustó y le puse Byron, no importa que sea hembra, él no sabe de nombres, yo sé y no me importa. Una vez leí que Byron hacía el amor con su hermana, era un animal. El hombre no estuvo de acuerdo: no era un animal, fue un gran poeta, creo que estaban enamorados. ¿Quiénes? Byron y la hermana, hasta tuvieron una hija, Medora, creo, se llamaba. Qué bárbaros, una hija, ¿la niña era normal? ¿Qué niña? La hija de Byron. Creo que sí, ¿por qué? Cuando se tienen hijos con un familiar tan cercano puede que los niños no sean normales. La de Byron era normal. Qué bárbaros, repitió ella, y ninguno pensó en suicidarse, uno no puede enamorarse de una hermana, no se puede tener sexo con una hermana, si uno tiene sexo con una hermana no puede ser poeta, es un animal, un animal que escribe poemas, pero eso no cambia que yo quiera morirme, que me recojan con pala, no cambia que se quede ahí la mancha, me gusta eso de dejar la mancha, es como un cuño, un cuño del cuerpo, existí, aquí me reventé, dejo constancia. La edad traicionó al hombre que adoptó aquella voz aleccionadora: mira, déjate de comer mierda, de decir estupideces, tú eres muy joven, no vale la pena lanzarse del puente, de ningún puente, la vida misma es un puente, vas de un extremo al otro, tienes que caminar el puente, y la vida tiene sus bandazos, es un columpio, hoy abajo, mañana arriba, ahora te va mal, mañana te irá bien, si te suicidas serás tú misma la que detenga el movimiento del columpio, te quedas siempre abajo, para siempre. Por Dios, se quejó ella, pareces un cabrón político hablando del mañana, del futuro, de toda esa porquería que hablan los políticos, yo no quiero que llegue mañana, ni pasado, ni el mes que viene, bastante tengo ya con que haya existido un ayer y un antes de ayer y un hoy, y no soy curiosa, me importa poco si esto vuela o se hunde, si le salen alas al planeta por los ecuadores o acaba tirándose pedos por los polos, y el país me tiene sin cuidado, si los países pudieran suicidarse a este país le haría bien hacerlo. ¿Hacer qué? Suicidarse, un buen suicidio, pero los países, lamentablemente, no se suicidan. El hombre la miraba muy serio: a ver, dime, si tuvieras un millón de pesos, un yate, vacaciones en Hawai, ¿tendrías ganas de suicidarte? Las mismas si el millón es de pesos, anormal, si el millón es de euros … conversamos. La muchacha sonrió. Eres una cínica, dijo él. Es la mejor manera de enfrentar la vida y la más óptima de enfrentar la muerte. La muerte, Chona, tú no sabes un coño de la muerte, no hay manera optima de enfrentar la muerte, eres una chiquilla mimada, tienes el ano, sí, el ano, no, mejor, el culo, todo el culo llenito de porquería, porquería que no sabes limpiarte, lo has tenido todo a la mano, sin esfuerzo, no tienes derecho a hablar de muerte, de suicidio, te das importancia y te crees muy adulta hablando de eso, te crees muy inteligente filosofando sobre morirse, en realidad si quieres que te sea franco eres una inmadura hablando mierda. La muchacha no se inmutó, ni siquiera lo miró: ¿y qué sabe de la muerte, su Alteza el Adulto, Filósofo de los Dos Momentos del Columpio? Yo tampoco sé, nadie sabe, los que saben están muertos y esos se callan la experiencia, se jodieron, y los jodidos no hablan, a ver, si es verdad que te quieres matar, ¿para qué viniste? No sé, reconoció la muchacha, cuando tú te ibas a tirar del puente también pasaste por mi casa, se me ocurrió venir, puede que haya pasado a despedirme, te digo Roger, un beso, adiós, voy a suicidarme y ya. No, ¿sabes qué?, viniste para hacerte la importante hablando de suicidio, hacerte la nihilista, la inteligente, tal vez para que te coja lástima. El hombre sonrió: en el mejor de los casos viniste buscando ayuda, quieres que te ruegue que no lo hagas, que me arrodille. Sí, admitió ella, quiero ayuda, quiero que me ayudes a suicidarme. No soy bueno como auxiliar de suicidas, declaró él, pero te propongo algo. No quiero perros, prefiero hacerme la nihilista, darme importancia con el puente, los tipos que raspen con las palas y la mancha de grasa, me encanta eso de la mancha de grasa. No voy a proponer algo relacionado con perros. Ella no dejaba de mirar al techo: pues…, tampoco me interesa saber en qué vaya a terminar el cabrón país o hasta dónde llegue la tecnología a joderle la vida a la gente. No voy a proponer nada de eso, repitió el hombre. ¿Que vaya a Bacunayagua y me tire de ahí? Tampoco, es muy alto, no te deseo eso. Bueno, sin el menor deseo de que me tengas lástima, dime. Ven a vivir aquí, conmigo. La muchacha se incorporó un tanto en la cama, se rió: oye, ¿te volviste loco o qué? Él también se rió: no, todavía estoy cuerdo, pero creo que puedes venir. ¿Aquí? Sí, aquí, conmigo. ¿Y qué gano con eso? No se trata de ganar o perder, se trata de que vengas, duermes en el otro cuarto, mantienes tu independencia, absolutamente, cada uno hace sus cosas, nada de que vengas a atenderme, yo sé vivir solo, hacerlo todo, y me gusta, pero me parece que nos haría bien, a los dos. Ella lo escuchó con un gesto que le agrandaba los ojos, la cabeza ligeramente extendida, la boca casi abierta, el asombro saltándole ahí delante. Y…, ¿en qué nos haría bien eso? Él se encogió de hombros: no sé, si no quieres…, retiro lo dicho, era simplemente una propuesta. Quedaron un rato en silencio, ella mirando al techo, otra vez las manos detrás de la cabeza, él se cortaba las uñas con una tijera pequeña, desde el equipo viejo Mozart sonaba de maravilla. Me gusta, dijo al fin ella. ¿Qué? Mozart. A mí también, si vienes lo escuchamos todas las noches y tomamos chocolate, te cuento como se casó con Constanza Weber, en realidad le gustaba la hermana pero el infeliz se casó con Constanza. ¿Era bonita Constanza? Él hombre dijo que no lo sabía: debió serlo, pero tal vez la hermana lo fuera más, uno no se casa nunca con la más bonita. ¿Por qué? Las más bonitas no quieren casarse con uno y además casi siempre son más sosas. Ella aventuró que tal vez a la hermana sosa de Constanza le gustara Salieri y que era una muy buena mezcla. ¿Cuál mezcla? Mozart y el chocolate. Eso sí, terció de pronto el hombre, si quieres suicidarte lo haces fuera de aquí, te vas a otra parte, al puente no, es muy cerca, a otro sitio, uno por el que nunca pase yo, Bacunayagua, por ejemplo, es alto, alejado y te ahorras todas las amitriptilinas. Y si vengo… ¿no vamos a terminar acostándonos? El hombre quedó un rato en silencio. Todas las noches la gente se acuesta, dijo al fin. No, quiero decir teniendo sexo. Él la miró: si quieres podemos tener sexo, no es malo tener sexo, no somos hermanos, entre nosotros no sería incestuoso, si no quieres no lo tenemos, vivir bajo el mismo techo no significa vivir uno encima del otro, en la vida todo no es sexo. Ella se dio la vuelta, escondió la cara entre las manos, la cara pegada a la cama, no dejaba de reírse: oye, tú lo que quieres es acostarte conmigo. No, no quiero eso, pero si vienes a vivir aquí y quieres dormir en esta cama no tengo nada en contra. Y si duermo en esa cama, ¿tenemos sexo?, quiso saber la muchacha. Nada en contra, repitió el hombre. A ver, se animó ella: ¿desde cuándo nos conocemos? El hombre ni siquiera lo pensó: fue en el 96, tú apenas tenías quince años. ¿Era bonita? Mucho, aseguró él y abrió bastante los ojos, mucho. ¿Te gustaba? El hombre negó con la cabeza: eras una niña y estaba Sachy. Me mirabas los muslos, rememoró la muchacha, los vellos de los muslos. Bueno, ya, si quieres venir, vienes, si no quieres pues no se hable más, la cortó el hombre. Tú no me gustas, aclaró ella, ni en el 96, ni ahora, uffff, no me gustan los tipos más viejos que yo. Bueno, yo no te pedí que fueras mi mujer, te propuse sencillamente venir a vivir acá, así estabas menos sola, dije que mantenías tu libertad, que no venías en calidad de sirviente, creo que fui muy claro. Ufff, clarísimo, dijo ella, oye, en lugar de vivir bajo el mismo techo, ¿por qué no nos suicidamos juntos, bajo el mismo techo? No quiero suicidarme, dijo él. Mira, hacemos al amor, vaya, te concedo eso, después nos tomamos todas estas pastillas, alcanzan, las compartimos como buenos amantes, nos abrazamos, desnudos, fíjate que seductor, desnudos, y a esperar la muerte, escuchando a Mozart, si Shakespeare viviera nos escribiría una tragedia, Chona y Roger, una tragedia bien romántica, la gente irá a verla a los teatros en el 2144 y llorarán como unos estúpidos, dejaremos una nota, algo clásico, a ver, “queridos hijos de puta: nos vamos porque no nos seduce el cabrón espectáculo, queden con Dios”, pero lo escribes tú, mi letra es pésima, lo firmamos los dos, eres un tipo inmejorable si una quiere suicidarse, si quieres corremos desnudos hasta el puente, de la mano, seguro llegamos antes de que aparezca cualquier policía imbécil, y pum, nos tiramos, juntos, allá abajo raspan el piso, con dos palas, y nosotros tripas con tripas, mezclados, un primor, tu cuerpo y el mío en una sola mancha, una mancha grande como demonio. El hombre enarcó las cejas: ahora eres tú quien invita a hacer el amor, a desnudarse, que conste que no he sido yo. Está bien, lo propuse yo, asintió ella, pero no hablo de vi-vir juntos, hablo de mo-rir-nos juntos, unirnos para dejar una mancha, una bien grande debajo del puente, vamos, ¿qué te parece?, ¿nos unimos en sexo y muerte? El hombre movió la cabeza: en sexo, de acuerdo, en la muerte cero, te dejo sola, hago lo imposible para que no vayas, si insistes..., eres libre, te despido con un beso en la frente. ¿Ves?, dijo ella, te gusto. No, no me gustas, hablé de un beso en la frente. Sí, te gusto, viejo verde. No me gustas, no soy viejo y no soy verde. ¿Por qué nunca me lo habías dicho? ¿El qué? Que te gusto. Pero si no me gustas un carajo. Ya Adrián me lo había advertido. ¿Qué? Me soltó un día: oye, me corto un brazo si no le gustas al tipo ese. Pues habría perdido el brazo tu Adriancito. Mozart hacía sonar algún KV de los suyos, alguna sonata, preciosa. Está bien, voy a venir. El hombre quedó en silencio, se le notaba la sorpresa. Pero pongamos las reglas, Uno, si quiero suicidarme no me lo vas a impedir, me suicido y ya, ¿de acuerdo? De acuerdo. Dos, traigo mi cotorra. Nada en contra, ¿cómo se llama tu cotorra? No tiene nombre, es ilógico ponerle nombre a los animales, los perros se llaman perros, las cotorras se llaman cotorras, mi cotorra no tiene nombre, pero si quieres ponerle nombre se lo ponemos, a ver, déjame pensar, tiene que ser el nombre de una poeta, pero cubana, carajo, que haya padecido este sol y esta mierda, que haga pareja con tu Byron, que lo zarandee y lo componga, no, no, no lo digas tú, déjame a mí..., Tula, le ponemos Tula, como la Avellaneda. El hombre se entusiasmó: no está mal, Tula y Byron, hacen buena pareja. La chica le guiñó un ojo: mi Tula despanzurra a tu Byron. Se rió: bueno, ya, seguimos con las reglas, Tres, si quiero tener sexo con un muchacho puedo traerlo al cuarto. El hombre tardó bastante en responder: aceptado, la voz fue ahora algo más baja. No te oigo. Que sí. La muchacha soltó una carcajada. Cuatro, si tú y yo hacemos el amor y te enamoras te jodes, no soy responsable, ¿okey? Al hombre tantas leyes comenzaban a agobiarlo. ¿Okey? De acuerdo, dijo al fin. Ella cruzó las piernas y agitó los brazos: pues..., abracadabra, me convenciste, eres mi Hegel, mi Kant, lo que no hubieran logrado los cabrones alemanes lo lograste tú, pospuesto el suicidio, la muerte puede esperar, vengo mañana, tal vez seas una compañía benévola y sana, como Adrián. Lo miró con ojo crítico: bueno, hay que reconocer que eres bastante más viejo, ¿tienes lavadora? No, no tengo, lavo a mano. Eres un cavernícola, traigo mañana mi lavadora, es automática, japonesa, un primor, parece una hidroeléctrica, prefiero suicidarme tres veces antes de lavar a mano, y traigo las pastillas, por si acaso, las amitriptilinas. Él la miraba y no se lo creía, no alcanzaba a saber si aquello era un juego, una tomadura de pelo, allá en Viena Mozart tampoco se creía una palabra. Ah, y Byron no entra en mi cuarto, no quiero garrapatas caminando sobre las paredes. Ya te dije que el pobre Byron no tiene garrapatas. No importa, mi cuarto es antiperros, antitipos que se hayan acostado alguna vez con sus hermanas, en eso soy inflexible. Quedaron en silencio un rato, ella miraba al techo, ahora con expresión risueña, él la miraba a ella, asombrado. Y… ¿dormiremos juntos?, se atrevió a preguntar. ¿Qué quisieras tú?, quiso saber ella. No sé, lo que quieras tú. La muchacha lo pensó un rato: yo ni quiero ni prometo nada, ya veremos, pero te advierto algo, si decido dormir en esta cama y no me gusta como haces el amor te juro que salgo y me suicido, me pongo a gritar: “ya no puedo más”, como me contaste que gritaba el pintor ese. Van Gogh, la asistió el hombre. Ese mismo, y me tiro del puente, después que vengan a raspar con la pala el cabrón piso. Haré lo imposible para que no te raspen, aseguró él. Ella se levantó y comenzó unos paseos por el cuarto: ¿puedo traer mi afiche de Tom Cruise? Él que sí, todos los afiches que deseara. ¿Y el de Aerosmith? ¿Qué es? Un grupo de rock. Pues también el de Aerosmith. ¿Y mis CD de heavy metal? Por supuesto. Me gusta escucharlos alto, bien alto. Los escuchas alto. Pero bien alto, volvió a advertir ella. El asintió con la cabeza. Después la muchacha se acercó al butacón y le besó ligeramente los labios: viejo verde, siempre supe que te gustaba, está bien, no me suicido hoy, probemos a vivir juntos, ah, y no tengas miedo, no voy a traer muchachos a dormir en el cuarto, no soy tan loca ni tan desvergonzada, lo dije para ver qué cara ponías, anormal, y pusiste una que era toda una miseria, seré una chica ejemplar, eso hasta el día en que vuelva a decidir suicidarme, te aclaro que el suicidio se mantiene en pie, solo lo estoy pos-po-ni-en-do, ¿ok?, soy una suicida empedernida. ¿Tu cotorra habla? ¿Tula?, ah, Tula es una patriota, canta el Himno, “al combate corred bayameses”, la oyes y te erizas, te dan ganas de pararte en atención. Yo siempre quise tener una cotorra. Pues ya la tienes. Desde el patio el perro comenzó a aullar, parecía un lobo. Se muere el pobrecito, voy a sacarlo del sol. Ella quedó sola, giró el volumen de la música en el viejo equipo, la puerta de la casetera no existía, dentro podía verse al casete correr, la cinta se enrollaba del otro lado, como la vida que pasa y se enrolla, vueltas y vueltas la vida, Mozart sonaba y se enrollaba también ahí dentro, Mozart que se había casado con la hermana que no le gustaba, la muchacha imaginó a Constanza del lado derecho de la cinta y a la hermana del izquierdo, Mozart corría al lado izquierdo, abandonaba a Constanza y buscaba como loco a la hermana, pero la hermana follaba a gritos pelados con Salieri y Constanza lloraba: vuelve, Wolfgang, vuelve, mein lieber. Sobre la pared la miraba el viejo enjuto de las gafas y la ropa blanca. Oye, Mahatma, dijo ella, no me suicido, sí, ya sé que eso te hace feliz, no me tendrán que recoger con pala, ni dejaré manchas, al menos por ahora, veremos si más adelante, ¿qué te parece? El hombre regresó del patio, el perro, según él, hervía. ¿Con quién hablabas? Con Mahatma, le contaba que ya no me suicido, que vengo a vivir aquí. ¿Y qué dijo él? Nada, es un santo, me aseguró que había dado la libertad a la India sin disparar un jodido tiro. ¿Quieres que vaya contigo y recojamos las cosas? No, esta noche recojo algunas ropas, y mañana vengo. ¿No quieres que te ayude? No, lo hago sola, no te preocupes, voy a traer las ropas poco a poco, ¿sabes quiénes eran los escitas? No, no sé. Pues esos tipos decían que traerlo todo de un golpe podría ser un mal augurio. Él no insistió más, la acompañó a la puerta, caminaba detrás y procuraba no mirarle las nalgas. En la puerta ella quiso saber desde cuándo le gustaba: confiesa, anda, me mirabas cuando tenía quince años, los vellos de los muslos, anda, confiésalo, pero él se mantuvo firme, movía la cabeza y sonreía. Bueno, mentiroso, ya me lo dirás, mañana vengo. Te espero, dijo él, oye. ¿Qué? ¿Soy una compañía benévola y sana? La muchacha miró al suelo, después al hombre, sonrió: no se sabe, una nunca sabe, ya veremos, oye, y mañana... nada de chocolate, en lo de Mozart de acuerdo, pero tomamos ron, mierda, ya sé que no tomas ron, me importa un carajo que seas abstemio, yo sí tomo. Desde la acera gritó que haría falta un carro para traer la lavadora. Lo alquilamos, pero no te suicides. Por ahora no, prometió ella, prepárate mañana, viejo verde. Él quedó en la puerta, el cielo estaba muy azul, casi no había viento y desde el fondo de la casa llegaba inconfundible la música de Mozart, algún KV de los suyos, alguna sonata, de pronto el perro comenzó a aullar, exactamente como un lobo. Byron, gritó el hombre, cállate ya, y cerró la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;____________________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Rafael de Águila, (La Habana, 1962). Narrador, crítico, ensayista. En 1997 la Editorial Letras Cubanas publica el volumen de cuentos Último viaje con Adriana, Premio Pinos Nuevos. En 2006, ve la luz, por la misma editorial, un segundo libro de cuentos, Ellos orinan de pie; también obtuvo Mención en el Premio Internacional Casa de Teatro, República Dominicana. En 2007, recibió Mención en el Premio Internacional Julio Cortázar. Sus relatos han aparecido en varias antologías. El Grupo de Teatro de Carlos Barón, de la Universidad de California, EE.UU., llevó a las tablas seis de sus cuentos en el año 2002. Artículos y ensayos suyos figuran en revistas cubanas y extranjeras. El cuento que aquí se publica, tomado de &lt;strong&gt;La jiribilla&lt;/strong&gt;, forma parte de su libro &lt;em&gt;Del otro lado&lt;/em&gt;, merecedor del Premio Alejo Carpentier 2010. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-2069504154464038390?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/2069504154464038390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=2069504154464038390' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2069504154464038390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2069504154464038390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/11/un-perro-y-mozart_9458.html' title='Un perro y Mozart'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TO5GkK93VXI/AAAAAAAAAmE/J02j8asLC90/s72-c/libro2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5007270950681510732</id><published>2010-11-23T04:03:00.000-08:00</published><updated>2010-11-25T11:34:52.324-08:00</updated><title type='text'>Una posible historia familiar</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TOusoLexTTI/AAAAAAAAAlg/xcUB0UdDJP0/s1600/ff.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="231" ox="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TOusoLexTTI/AAAAAAAAAlg/xcUB0UdDJP0/s320/ff.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;Quizás alguna vez, precipitándote&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;como una gota audaz sobre mi asombro,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;sobre las cicatrices que anuncian mi tamaño,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;tú saltaste, mujer, desde la lluvia,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;chorreantes las palabras, el corazón, los gestos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;para decir tu aroma,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;tu inusitada esencia en mis oídos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;Y ante ti armonizaron su canto los delfines,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y el aire cadencioso se adelgazó en tu pelo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y hubo un sitio en la casa que soñamos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;un lugar bendecido por minúsculos dioses,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;para que tú bajaras, lentamente,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;danzante y jubilosa,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;de tu caja de música.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;Es cierto que la mano tenaz de lo inasible,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;como esa pobre reina empecinada&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;en derribar de un grito la luz de Blancanieves,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;ha contratado arañas, cazadores, envidias;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;es cierto que ha querido&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;tender, entre los duendes de tus ojos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y el ángel que te asume,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;sus magros laberintos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y que a veces Ariadna, por dejadez acaso,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;no ha dispuesto del hilo necesario a Teseo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;Pero después de tanto silencio clamoroso,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 4.65pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;después de tantas redes,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;qué importa que la mano tenaz de lo inasible&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;nos haya humedecido de lágrimas los sueños,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;qué importa esa mordida con dientes de hojarasca&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;si más allá del llanto,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -1.65pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;de la tristeza que hace crecer los alfileres,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;levántase la risa&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;del hijo que juntara tu sangre con mi sangre,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y otra vez armonizan su canto los delfines,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -1.65pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y el aire cadencioso &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -1.65pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;se adelgaza en tu pelo,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;y hay un sitio en la casa que soñamos,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;un lugar bendecido por minúsculos dioses,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;para que siempre bajes, lentamente,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;danzante y jubilosa,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; mso-fareast-font-family: Batang;"&gt;de tu caja de música.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -27.5pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5007270950681510732?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5007270950681510732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5007270950681510732' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5007270950681510732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5007270950681510732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/11/una-posible-historia-familiar.html' title='Una posible historia familiar'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TOusoLexTTI/AAAAAAAAAlg/xcUB0UdDJP0/s72-c/ff.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6964129622758258952</id><published>2010-10-02T14:04:00.000-07:00</published><updated>2010-11-25T12:14:04.245-08:00</updated><title type='text'>El príncipe de bruces</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TKec0Z5swtI/AAAAAAAAAk4/5uKhFQMXYYE/s1600/auro5.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TKec0Z5swtI/AAAAAAAAAk4/5uKhFQMXYYE/s1600/auro5.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sabiéndose a la sombra siniestra de su altura,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;un príncipe, de bruces,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;convalece&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;como una lluvia larga, sin consuelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La mano afirmativa,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el guante que no usa,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la pequeñez de su meñique acérrimo,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;están clamando a gestos contra el aire&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;ministerial del pergamino&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con que, supuestamente,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;acabarían&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;como un cristal quebrado sus dolencias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Si alguna vez subieron los heraldos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;a la piel de su oído&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;para gritarle un reino;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;si era grave,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;quizás porque mentían,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la flagelada voz de las trompetas,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿cómo aliviar, entonces,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la fobia de sus gérmenes,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el animal abrupto de su estómago?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los súbditos más fieles al trono de su estirpe &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;han perforado la inocencia &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y, altivo el ademán, él discrimina, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sabe &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que ese color hambriento que asedia las estatuas,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;los discursos, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;no es aquel, memorable,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que de infante aprendiera en los sagrados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;edictos del monarca. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Convaleciendo ahora de vida y no de muerte,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;quien se juzgara un príncipe consume&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;su ración de pasajes melancólicos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;inventa otros enigmas para creer que existe&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y, asediando las piernas de la desesperanza,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–deshecha, sin herrajes,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la armadura–&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;carga contra los buitres que le roen el alma,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;feroz, desheredado.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6964129622758258952?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6964129622758258952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6964129622758258952' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6964129622758258952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6964129622758258952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/10/el-principe-de-bruces.html' title='El príncipe de bruces'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TKec0Z5swtI/AAAAAAAAAk4/5uKhFQMXYYE/s72-c/auro5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-7610312808040658797</id><published>2010-07-24T11:02:00.000-07:00</published><updated>2010-11-25T11:39:46.418-08:00</updated><title type='text'>El náufrago a su hijo</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TEsrQBBk_fI/AAAAAAAAAkk/CbK-cTmR9RE/s1600/hijo.JPG"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5497535324288777714" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TEsrQBBk_fI/AAAAAAAAAkk/CbK-cTmR9RE/s400/hijo.JPG" style="cursor: hand; display: block; height: 300px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;em&gt;A Freddyarián,&lt;br /&gt;mi único retoño,&lt;br /&gt;ahora marinero en las aguas de la adolescencia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El hijo está en la sombra que acumula luceros,&lt;br /&gt;amor tuétano, lunas, claras oscuridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Hernández.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Espantado de todo, me refugio&lt;br /&gt;en ti&lt;/em&gt;, porque no sabes todavía&lt;br /&gt;que a veces lo que sueñas extravía&lt;br /&gt;la brújula en la piel de un subterfugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tornes la confianza en amuleto;&lt;br /&gt;asómate a la duda: sé prudente.&lt;br /&gt;Detrás de la virtud de lo aparente&lt;br /&gt;disimula su trampa el obsoleto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salto hacia la penumbra. No descuides&lt;br /&gt;ninguno de los pasos con que mides&lt;br /&gt;la extensión caprichosa de la senda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;socavada en sus márgenes. El pacto&lt;br /&gt;siempre tendrá que ser con lo inexacto&lt;br /&gt;para que nunca el cambio te sorprenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El justo no transige con la euforia&lt;br /&gt;que sin trabajo ímprobo se aliña:&lt;br /&gt;la diadema luciente que se ciña&lt;br /&gt;será, después de todo, transitoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumarse a los capítulos de un drama&lt;br /&gt;cuyo incierto final se desconoce,&lt;br /&gt;no permite inferir que nos desbroce&lt;br /&gt;la intrepidez el resto de la trama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguza la visión. Como un reflejo&lt;br /&gt;no deposita el alma en el espejo,&lt;br /&gt;ante una inteligencia que repudia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la sordidez agazapada, vibro.&lt;br /&gt;Descubre la verdad en cada libro&lt;br /&gt;que te invoque a sus páginas. Estudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cubrirse largamente con la capa&lt;br /&gt;de morbidez implícita en el juego,&lt;br /&gt;redunda en beneficio de quien luego&lt;br /&gt;en su cálida urdimbre nos atrapa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;demorando la fuga. En esa zona&lt;br /&gt;donde la oscuridad nos desconcierta,&lt;br /&gt;hasta el sueño más lúcido despierta&lt;br /&gt;convertido en esbozo. La persona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que de su ambivalencia no se libre,&lt;br /&gt;disminuye a murmullos el calibre&lt;br /&gt;de la voz que tuviera. Yo desdigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la sumisión al juego. Cuando eleves&lt;br /&gt;tu edad a competir, quiero que lleves&lt;br /&gt;el cerebro y el músculo contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restar el cuerpo al cuerpo del trabajo&lt;br /&gt;conspira contra el júbilo del hombre.&lt;br /&gt;La honestidad perdura en cada nombre&lt;br /&gt;si el ascenso se inicia desde abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe, solapado, un precipicio&lt;br /&gt;que, alerta la mirada, nos vigila&lt;br /&gt;y, en lucha con los gérmenes que asila,&lt;br /&gt;el triunfo sólo es dable al sacrificio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que uno debe asumir detrás de todo.&lt;br /&gt;Libérate del ocio de tal modo&lt;br /&gt;que no te sea esquiva la sustancia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;protegida en el cáliz. Nunca muere&lt;br /&gt;sin subir al asombro quien zahiere&lt;br /&gt;sus brazos con la cruz de la constancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconfía del hombre que trasiega,&lt;br /&gt;incapaz de luchar, con los principios,&lt;br /&gt;y después, como auténticos, los ripios&lt;br /&gt;que desdeña el orgullo nos entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tentación subyuga. Quien confunde&lt;br /&gt;con ella la ebriedad que se persigue&lt;br /&gt;su pretensión alada no consigue,&lt;br /&gt;y en legamoso dédalo se hunde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mientras la luz aguarda. Si el almuerzo&lt;br /&gt;nos convoca a la mesa, del esfuerzo&lt;br /&gt;que se le aporte al ánimo proviene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meta es avanzar. ¿Qué caminante&lt;br /&gt;podrá saber la cima deslumbrante&lt;br /&gt;si al pie de la montaña se detiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vecinas de una luz que no comulga&lt;br /&gt;jamás con las traiciones, el amigo&lt;br /&gt;suele mostrar sus manos. Quien ombligo&lt;br /&gt;de la hermandad se afirma y lo divulga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin que las obras hablen, no distiende&lt;br /&gt;la franqueza en la voz. Trueca tus ojos&lt;br /&gt;en un tamiz atento a los abrojos&lt;br /&gt;con que la fe del hombre se sorprende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si acaso alguna vez, harto de insidia,&lt;br /&gt;el lodoso animal de la perfidia&lt;br /&gt;derrama en tu inocencia su veneno,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aunque de furia el alma te oscurezcas,&lt;br /&gt;la razón que acumules no la ofrezcas&lt;br /&gt;a la venganza del dolor: sé bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor no es la dicha de brindarse&lt;br /&gt;a un ensueño reciente. No es lo mismo&lt;br /&gt;pasión que sentimiento: el mimetismo&lt;br /&gt;a veces obnubila. Enamorarse&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;puede uno de múltiples mujeres,&lt;br /&gt;porque dentro del hombre, agazapado,&lt;br /&gt;respira el animal. ¿Quién no ha entregado&lt;br /&gt;el pecho a los dolosos alfileres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con que punza el engaño? No confundas&lt;br /&gt;el gozo con su antípoda. No hundas&lt;br /&gt;tu voz en presumibles agonías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como el vino, la pasión se añeja&lt;br /&gt;y convierte al amor en su pareja,&lt;br /&gt;sólo entonces engendra melodías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única belleza perdurable&lt;br /&gt;no es visible a los ojos: se le lleva&lt;br /&gt;oculta en algún sitio. Quien eleva&lt;br /&gt;el corazón al juicio memorable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de vislumbrar su encanto en el encanto&lt;br /&gt;de una mujer que pasa, y la provoca&lt;br /&gt;y escucha la aquiescencia de su boca,&lt;br /&gt;escapa jubiloso del espanto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que hay en la soledad y permanece&lt;br /&gt;con la belleza unido, y no envejece&lt;br /&gt;porque con el amor llega la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en tu asedio el ostracismo ruja&lt;br /&gt;y en el pajar pretendas una aguja,&lt;br /&gt;más que los ojos, utiliza el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidido a encontrar las olas buenas&lt;br /&gt;atravieso los mares en tu busca.&lt;br /&gt;Yo sé que aunque mi tránsito reduzca&lt;br /&gt;el fardo ineluctable de las penas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que pondrán en tu espalda su consigna&lt;br /&gt;de acercarte a la angustia, tu confianza&lt;br /&gt;en dotar de equilibrio a la balanza&lt;br /&gt;y emerger victorioso, será digna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sufrimiento, airado, nos subvierte&lt;br /&gt;los deseos de hacer y se divierte&lt;br /&gt;mientras a su maldad así le cuadre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá que no invada tu estatura&lt;br /&gt;y, enfrentado a su hambrienta dictadura,&lt;br /&gt;dispongas de una lámpara en tu padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay golpes en la vida – cito el verso&lt;br /&gt;con que Vallejo se asomó a la historia –&lt;br /&gt;y perpetuar su impacto en tu memoria&lt;br /&gt;supone la experiencia. El universo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;siempre será una interrogante cuya&lt;br /&gt;respuesta se nos veda; el optimismo,&lt;br /&gt;una mano que lance hacia el abismo&lt;br /&gt;la piedra que con límites arguya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quiero imaginarte caminando&lt;br /&gt;hacia la luz escurridiza cuando,&lt;br /&gt;con el coraje anclado en las pupilas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y con el brazo acérrimo, te avengas&lt;br /&gt;a existir en la lucha que sostengas&lt;br /&gt;con los potros de bárbaros atilas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-7610312808040658797?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/7610312808040658797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=7610312808040658797' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/7610312808040658797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/7610312808040658797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/07/el-naufrago-su-hijo.html' title='El náufrago a su hijo'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TEsrQBBk_fI/AAAAAAAAAkk/CbK-cTmR9RE/s72-c/hijo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5666246900500916119</id><published>2010-07-07T12:48:00.001-07:00</published><updated>2010-07-07T12:51:47.695-07:00</updated><title type='text'>Atracos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TDTaL5aXAVI/AAAAAAAAAkU/11JFcmzWNOI/s1600/zaida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491253743596274002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 158px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TDTaL5aXAVI/AAAAAAAAAkU/11JFcmzWNOI/s400/zaida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No fue de los primeros en enterarse, por supuesto. Tampoco de los últimos. A quienes lo conocemos bien, siempre nos ha causado curiosidad su falta de interés por aproximarse a los rumores. No importa que se trate de falsedades engalanadas con visos de verdad, de tarros puestos o a punto de ponerse, o de comentarios incuestionablemente bien fundamentados. Quizás por eso mismo, sus propios compañeros tienden a ignorarlo cuando se comunican, las más de las veces en voz baja y las menos a gritos, sucesos importantes o minucias relacionadas con la cotidianidad del trabajo y con la vida de nosotros en un país que no es el de nosotros. A mí, suele decir, no me alcanza el tiempo para el montón de libros que necesito leer antes de morirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que le perdonen, pues, su falta de compromiso con los chismes, sus oídos inmunes, su arribo demorado a las noticias de última hora. Le resulta imposible mantenerse al tanto de lo que le sucede a los demás. Es una rara avis. Vive metido en la computadora y en los libros, sobre todo después que tuvo acceso, gracias a las ediciones en formato digital, a obras y autores de prestigio que, según él, apenas se han divulgado en nuestra isla. Leer y escribir. Eso es lo suyo. Ahora mismo, me contó hace algunos días, anda metido en un proyecto de enseñanza. Primero investiga y después escribe conferencias que le publican en algún sitio de internet. Algo relacionado con la medida de los versos y las figuras retóricas. Las figuras retóricas, dime tú. ¿Qué coño será eso? Mejor no me arriesgo a preguntarle, porque si le da por bajarse una disertación sobre esa mierda tendría que dejarlo con las palabras en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que en el fondo es un médico frustrado y un literato frustrante, pero nunca me he decidido a comentárselo. Después de todo, ¿quién carajo soy yo para opinar acerca de cuestiones que no entiendo? Mi primera novia me regaló un cuadernito de poemas y lo leí hasta una página que decía ilustración de cubierta o algo así. Me duró un par de días. La novia quiero decir. El libro no. El libro terminó haciéndose merecedor de una lectura escatológica: sus hojas se amontonaron, arrugadas, en un cesto del baño, no por mi culpa, sino por la puñetera escasez de papel sanitario que ya desde entonces abundaba. Y bueno, a lo que iba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó unos minutos antes de que comenzara la dichosa reunión. Traía, como siempre, colgada de una mano la inseparable carpeta oscura donde guarda teléfono, lapiceros, cigarros, documentos, qué se yo. Entre hombres y mujeres, alrededor de cuarenta colaboradores nos encontramos ya en el aula y todavía faltan los que se presentan normalmente con retraso. El aula es una caja de fósforos y, agrupados, parecemos auténticas sardinas en lata. Adentro las voces se confunden, se tornan en un zumbido persistente y es preciso aguzar bien el oído para reconocer, por el tono, a los que hablan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué les quitaron?– pregunta José Ramón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A mí nada&amp;shy;– responde Tania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y dónde fue el atraco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Saliendo para acá. Veníamos diez en la buseta y paró a recoger a tres tipos, a tres muchachos, casi unos niños, y se subieron dos y nos amenazaron con un revólver y nos dijeron que les entregáramos los bolsos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–De madre– dice Oscar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero yo tuve suerte– sigue Tania–. Venía en uno de los asientos de atrás y me di cuenta enseguida de la cosa. Dejé caer el bolso, que es pequeño, y le puse los dos pies arriba. Les mostré las manos vacías a los malandros y en ese momento el que estaba en la acera les gritó y agitó los brazos y los otros se bajaron y los tres salieron corriendo y yo, gracias a Dios, pude salvar todas las cositas que traía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A la que sí le arrancaron el monedero de las manos fue a Teresa&amp;shy;– dice Anais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teresa siente que la miramos con la misma curiosidad con que se observa una gota de agua contaminada bajo el lente de un microscopio. Se nota que ha llorado: tiene unas ligeras manchas de pintura humedecida en los párpados y otras diseminadas en los pómulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo venía sentada junto a la puerta&amp;shy;– dice–. Uno de los malandros me puso el revólver frente a la cara y… ¡ay mi madre! Pensaba ir a comprar una cocina cuando termináramos y traía todo el dinero en la cartera y se lo di. ¿Qué voy a hacer ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No te preocupes, Tere– vuelve Anais–. Entre todos haremos una colecta y con el dinero que recojamos podrás sobrevivir hasta el cobro del mes entrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ya es hora de empezar, compañeros– avisa el jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus reuniones sabatinas han sido calificadas por los cuadros superiores de excelentes. Apenas exceden las tres horas. Claro, nunca nadie les ha preguntado a nuestras nalgas qué opinan sobre ellas. Terminamos cerca de las cinco y al salir, sólo al salir, nos damos cuenta de que ha llovido, al parecer intensamente, y aún está cayendo una de esas lloviznitas jodedoras que, aunque no empapan demasiado, pueden llevarlo a uno a la antesala de una gripe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Y ahora qué hacemos para irnos?&amp;shy;– le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Por lo pronto– dice él– lo mejor será que nos fumemos un cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cobijados bajo uno de los aleros del hospital y expeliendo el humo a todo tren por la boca y los agujeros de la nariz, vemos a un grupito de colegas que trotan en pos de la parada. “Está pingueando”, grita alguien que corre cubriéndose la cabeza con un pedazo de periódico, y se carcajea convencido de que las venezolanas que lo escuchen no entenderán la causa de semejante muestra de entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Esta porquería sabe a calcañal de bruja– digo, y arrojo la colilla a varios metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es el más fuerte– dice él–. Los otros son muy suaves y no da gusto fumarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué tú crees?– pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿De qué?– se extraña él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Compadre, del atraco a esas mujeres– le aclaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No es el primero– dice– y supongo que tampoco será el último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Cómo diablos se habrán enterado esos cabrones de que ayer nos pagaron?– le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Quizás porque hablamos demasiado– responde y, luego de inhalar una vez más, lanza la colilla lejos de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llovizna no cesa. Las callejuelas de esta ciudad parecen ríos a los que alguien les hubiera embadurnado el lecho con asfalto. El agua sucia se desliza por ellas con más facilidad y rapidez que por un cauce natural. Tienen meandros y todo, y cuando llueve duro hay que esperar a que se escurran un tanto para trasladarse de una acera a la otra sin que a uno se el enchumben los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué coño llevas ahí, mi hermano?– le pregunto, y alargo el índice derecho hacia la carpeta que yace, abultada como el vientre de un sapo, en el borde inferior de la persiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Además de lo habitual– responde–, un libro de Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y ese quién es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Un escritor chileno que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Que escribe poemas largos e incomprensibles como los tuyos– lo interrumpo y esbozo una sonrisa sazonada con un dejo de burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No– dice él–. Escribió novelas y cuentos sobre todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Está muerto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sí. Murió en el 2003.&lt;br /&gt;&amp;shy;&amp;shy;&lt;br /&gt;–¿Y escribía bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Eso dicen– afirma llevándose otro cigarrillo hasta los labios–. Los críticos lo consideran un narrador de puntería y, por lo que veo, no les falta razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grosor de las gotas ha ido disminuyendo poco a poco. Quienes permanecían chachareando en el salón de espera, pequeño igual que el aula, aprovechan el receso para dirigirse a la parada. Afortunadamente, aquí el transporte no representa una preocupación para ninguno de nosotros: casi hay más carros que personas y un galón de gasolina cuesta menos que una latica de pepsicola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Por qué tú– lo interrogo–, no dejas la bobería esa de los versos, que sólo les llama la atención a unos cuantos locos, y te dedicas a la novela? Con el chorro de vainas que hemos vivido en este país tendrías material suficiente para escribir aunque sea una. La mandas a un concurso, lo ganas y ¿quien quita que te conviertas en un escritor de éxito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La mayoría de los escritores de éxito– responde– tienen más de éxito que de escritores. Además, ¿de dónde saco el tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Invéntalo, compadre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pues juro solemnemente que lo intentaré– dice y se ríe–. Pero con una condición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Cuál?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Que tú me ayudes a mantener actualizados los documentos del Consultorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Cojones, me la pusiste en China. Mejor bota esa colilla pestilente y vamos a largarnos de aquí que ya escampó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarra la carpeta con la mano derecha y, todavía riéndose, lanza el cabo en un charco y partimos en busca de la parada. La parada y su minúsculo tejado nos quedan a menos de doscientos metros de distancia. Atravesamos la calle y, caminando por la acera opuesta, saludamos a dos mujeres que se cruzan con nosotros. Ambas nos miran como si fuéramos un par de bichos raros. Por alguna razón que aún no hemos desentrañado, en esta ciudad responder a los saludos de rutina es una costumbre que dispone de muy escasos partidarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos a muchos barrios de distancia. Él se marcha primero y, después de algunos minutos de espera, lo hago yo. Las calles son estrechas y los taxistas, solidarios y conversadores casi siempre, manejan con lentitud para que el agua retenida en las depresiones del pavimento no salpique a los improvisados caminantes. Nunca falta la gente que se decide a valerse de sus piernas cuando la distancia entre los cuerpos y la meta no es muy larga. Él forma parte de ese grupo. Una vez me contó, precisamente caminando en busca de una pista donde más tarde nos habituamos a trotar durante un tiempo, el inicio del apasionamiento suyo por los poemas y las historias bien escritas. Me dijo que creció en un lugar apartado del bullicio de las ciudades. Me dijo que tuvo una infancia solitaria y que solía entretenerse con la lectura de unos libros deteriorados que, sin explicarse cómo, sobrevivían en su casa. Me dijo que cuando llegó a sabérselos prácticamente de memoria se dedicó a procurarse otros, que a los catorce años era propietario del único librero conocido en aquel entorno, y que ya por entonces había emborronado múltiples cuartillas con sus versos. Sí, me dijo todo eso. Y sin embargo, gracias a la estupidez ajena, se le privó de la oportunidad de estudiar una carrera vinculada con las inquietudes que lo asediaron desde niño, y un día se sorprendió a sí mismo recibiendo un flamante título de doctor en medicina. Hay cosas del carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La buseta se detiene junto a uno de los postes metálicos del alumbrado público. Pago con un billete que excede el costo del pasaje y, luego de recibir el vuelto, atravieso a grandes pasos el callejón y me encamino hacia la casa. Abro la puerta, entro y, despojándome de la ropa, me apresuro a ducharme. Al terminar, enfundo la delgadez de mis piernas en un mono deportivo, caliento la comida y, abandonando el plato sobre la mesa, coloco un disco en la bandeja del DVD. Treinta minutos después la música del celular me anuncia que tengo una llamada. A pesar de que no me resultan familiares los números alineados en el fondo azul de la pantalla, reconozco enseguida el timbre de la voz de quien me habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dime, mi hermano, ¿qué te pasa?– lo interrumpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Cuando veníamos para acá nos atracaron– me dice a quemarropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No fastidies, bróder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Por mi madre– jura, y me convenzo de que no está bromeando–. Casi del mismo modo: se subieron dos malandros y, amenazándonos con un par de revólveres, nos desvalijaron a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Y tú, ¿cómo te sientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tranquilo. Me dejaron lo más valioso que traía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿El teléfono?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No. La novela de Roberto Bolaño. Venía leyéndola y parece que no les interesó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tú nunca vas a morirte de un infarto– le digo–. En estos tiempos, hay que tener un corazón de piedra para concederle más valor a una novela que a un teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el otro lado de la línea me llega, sin que delate malestar, el eco de su risa. Convencido de que esta vez no va a perder el sueño, corto la llamada, presiono la tecla del mando a distancia y continúo disfrutando de la película. Trata de un tipo al que unos delincuentes bien vestidos lo obligan a meterse en líos que ya no le interesan. Valorándola con un poco de indulgencia, no es de las peores: ese van Damme conserva la elasticidad y sigue pateando con una fortaleza que, sin duda, le envidiarían los caballos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Yaritagua, 21/6/2010&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5666246900500916119?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5666246900500916119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5666246900500916119' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5666246900500916119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5666246900500916119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/07/atracos_07.html' title='Atracos'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TDTaL5aXAVI/AAAAAAAAAkU/11JFcmzWNOI/s72-c/zaida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5206884869829047639</id><published>2010-06-05T08:56:00.000-07:00</published><updated>2010-06-05T09:09:54.012-07:00</updated><title type='text'>Propuesta para leer a una generación poética que ¿no lo es?</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TApz0AIDtQI/AAAAAAAAAjk/Z7EpnQAn6AU/s1600/river%C3%B3n+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5479319233873818882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 93px; CURSOR: hand; HEIGHT: 139px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TApz0AIDtQI/AAAAAAAAAjk/Z7EpnQAn6AU/s200/river%25C3%25B3n%2B2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Por &lt;strong&gt;Ricardo Riverón Rojas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El amigo Virgilio López Lemus me hizo, hace poco, una pregunta que yo mismo me había hecho. No obstante me sorprendió, pues de manera inconsciente y ligera, siempre «escurrí el bulto» para no extraviarme en la maraña de coyunturas que implicaría enfrentar, con responsabilidad crítica, la interrogante. Acaso la pereza congelara mi disposición analítica; tal vez resultara demasiado engorroso derivar lo vivido (y sufrido al modo vallejiano) hacia un sistema de ideas que sustente, como mínimo, un grupo de hipótesis con puntos de vista inquietantes. La complejidad del asunto demandaría, más que un artículo o ensayo breve (es el caso), el estudio sistémico de una época y de diversas poéticas, ninguna de estas últimas en sintonía con las que en el mundo literario de entonces pasaron a configurar el estrecho canon. Tal vez por eso nunca me sentí especialmente tentado a reflexionar sobre los trasfondos que encierra el que, engañosamente, podría parecer simple cuestionamiento: «¿Por qué la mayoría de los poetas cubanos nacidos entre 1946 y 1959 no se reconocen integrados a una generación o promoción poética?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abocado nuevamente a la disección, me insto a romper aquella inercia e incursionar en el escurridizo intríngulis, aun con el susto de saberme más parte que juez, pero aspirando al máximo de rigor posible. A lo primero le sumo mi condición no académica, solo paliada por mis constantes observaciones del devenir literario cubano en las últimas décadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contexto cultural que nos tocó enfrentar a los poetas cubanos de estas edades estuvo marcado por relaciones de poder (literario, político) de escasas perspectivas profesionales en lo tocante a la consolidación de una imagen generacional coherente. Durante todo el decenio de los setentas se mantuvieron vigentes, en su extensa y opaca plenitud, la mayoría de las pautas de interdicción que el Quinquenio Gris estableciera como poética exclusiva. Sobre el carácter reductor de aquella coyunda no quiero abundar mucho; pero apunto brevemente que la aún endeble plataforma promocional dejaba fuera de su ángulo de enfoque un considerable corpus textual, solo porque no encajaba en un molde que se ceñía de manera autoritaria, tanto con lo temático como con las cotas estilísticas, a una especie de subproducto de la antipoesía empecinado en ponderar hasta lo ramplón la sencillez enunciativa y los juegos de ingenio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llegamos a eso? Una de las malformaciones culturales derivada de las equívocas tesis del I Congreso de Educación y Cultura, que sesionó en 1971, consistió en atornillar con fórmulas políticas la creación. Nuestra filiación a un bloque socialista de desgastado y dogmático rumiar ideológico en pos de legitimar el Realismo Socialista jugó su papel. Recordemos dos de aquellas fórmulas, y evitemos así perdernos en argumentaciones demasiado prolijas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el campo de la lucha ideológica no caben los paliativos ni las medias tintas. La única alternativa son los deslindes claros, precisos y tajantes. Sólo nos es dable la coexistencia con la creación espiritual de los pueblos revolucionarios, con la cultura socialista, con las formas de expresión de la ideología marxista leninista”(1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…………..)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La cultura, como la educación, no es ni puede ser apolítica ni imparcial, en tanto que es un fenómeno social e histórico condicionado por las necesidades de las clases sociales y sus luchas e intereses a lo largo de la historia. El apoliticismo no es más que un punto de vista vergonzante y reaccionario en la concepción y expresión culturales”(2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que estos gruesos brochazos de interdicción afectaron a todos los que entonces se expresaban, pero a los que debieron emerger como posible promoción de los años setenta, que traían interesantes propuestas enfiladas al lirismo, al paisajismo, a la vuelta a formas estróficas, a lo reflexivo, les dislocaron las posibles brújulas y quedaron a la deriva, incapaces de conducir a puerto legítimo y visible su discurso de grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No logro, por mucho esfuerzo que despliegue, ceñir con aquellas camisas de fuerza a libros como &lt;em&gt;Canto a la sabana&lt;/em&gt;, de Roberto Manzano (1949), &lt;em&gt;Manera de estar solo&lt;/em&gt;, de Roberto Méndez (1958), &lt;em&gt;Hacia la luz y hacia la vida&lt;/em&gt;, de Virgilio López Lemus (1946), &lt;em&gt;Las puertas y los pasos&lt;/em&gt;, de Luis Lorente (1948), &lt;em&gt;Aquí campeo a lo idílico&lt;/em&gt;, de Alex Pausides (1951), &lt;em&gt;Sobre la tela del vien&lt;/em&gt;to, de Renael González Batista (1944), &lt;em&gt;Matar al último venado&lt;/em&gt;, de Osvaldo Sánchez (1955), &lt;em&gt;El rojo y el oro sobre el pecho&lt;/em&gt;, de Luis Álvarez Álvarez (1950), &lt;em&gt;Tergiversaciones&lt;/em&gt;, de Juan Nicolás Padrón (1950) o &lt;em&gt;De pronto abril&lt;/em&gt;, de Soleida Ríos (1950).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La promoción que en los setentas contó con una imagen pública más definida fue la que en la década precedente emergiera, con notable vigor irreverente, desde las páginas de &lt;em&gt;El Caimán Barbudo&lt;/em&gt;, y en alguna medida desde el premio David. Pudiera resultar ocioso, pero dejo constancia de que me refiero, sobre todo, a los agrupados en el que se conoció como «Segundo &lt;em&gt;Caimán&lt;/em&gt;», no a los del «Primero», pues con la excepción de Raúl Rivero (1945) y Sigifredo Álvarez Conesa (1938-2001), la mayoría de aquella primera hornada «caimanera»: Luis Rogelio Nogueras (1945-1985), Víctor Casaus (1944), Guillermo Rodríguez Rivera (1943) y Félix Contreras (1939) solo volvieron a publicar después de 1976, fecha en que según Ambrosio Fornet, concluye el Quinquenio Gris(3). La antología &lt;em&gt;Punto de partida&lt;/em&gt;(4), aunque limitadamente, había oficiado como carta de presentación del «Primer &lt;em&gt;Caimán&lt;/em&gt;». No dispusieron de poco. La revista y el concurso contribuyeron medularmente a que se proyectaran con el drástico activismo que marcó el quehacer de ambos grupos. Por otra parte, la falta de dos herramientas como esas en manos de los que debieron sucederle, hizo posible que el «reinado coloquial» se prolongara, y también impidió que los «nuevos» que pudimos ser, consagráramos públicamente nuestras mejores propuestas(5). La única antología del período, &lt;em&gt;Nuevos poetas 1974&lt;/em&gt;(6), preparada con pretensiones programáticas por Roberto Díaz Muñoz, dados su falta de representatividad real y falaz rasero estético que reducía la función poética a lo ideológico, no consiguió marcar, con rigor, el «punto de partida» imprescindible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se ha debatido sobre lo que significó aquel &lt;em&gt;Caimán&lt;/em&gt;, y tanto en las culpas como en los valores, se le atribuyen y se le restan logros y desafueros. La escisión en un primero y un segundo grupo resulta capital a la hora de asumir unas y otros. Si nos atenemos a lo que, como rumbo, proponían los del primer grupo en su manifiesto «Nos pronunciamos», podemos concluir que se le achacan culpas que no deben. Allí dejaban claro que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El amor, el conflicto del hombre con la muerte, son circunstancias que afectan a todos, como es íntimo, personal, el auténtico fervor revolucionario. (…) Rechazamos la mala poesía que trata de justificarse con denotaciones revolucionarias, repetidora de fórmulas pobres y gastadas: el poeta es un creador o no es nada”(7).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahí muy bien todo. Pero como entre sus propósitos más expeditos estaba también irrigar a la poesía con el discurrir de lo popular, a tono con la atmósfera reinante en los primeros años de poder revolucionario, algunos de sus pronunciamientos les abrieron el camino, en lo operativo, a fórmulas estilísticas reductoras; y a la luz de una absurda explosión poético-democratizadora desatada tras el citado congreso, los administradores de los espacios de promoción lograron ponderar hiperbólicamente la accesibilidad de lo «naif», a la par que cerraban puertas a determinada tradición del «buen decir», tal vez la proveniente del neo-romanticismo, o de la cosmovisión poética gestada décadas atrás con la revista de &lt;em&gt;Orígenes &lt;/em&gt;como vocero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos pronunciamos por la integración del habla cubana a la poesía. Consideramos que en los textos de nuestra música popular y folklórica hay posibilidades poéticas. Consideramos que toda palabra cabe en la poesía, sea carajo o corazón (…) Rechazamos la mala poesía que trata de ampararse en palabras «poéticas», que se impregna de una metafísica de segunda mano para situar al hombre fuera de sus circunstancias”(8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se caracterizó esta generación por ser bastante cerrada en sí misma: no le expedía boleto de entrada a casi nadie, ni siquiera tras ganar el Premio David. Por eso Lina de Feria (1945), Norberto Codina (1951), Luis Lorente, Minerva Salado (1944), Roberto Rodríguez Menéndez (1944) y Delfín Prats (1945), todos triunfadores en el supuestamente consagratorio certamen, se fueron quedando «fuera del potaje». El grupo del «Segundo &lt;em&gt;Caimán&lt;/em&gt;»  ejerció en la década objeto de análisis su mayor influencia, pero también se hicieron evidentes (hacia finales del período) los síntomas iniciales de su decadencia estética, unida a su desplazamiento del protagonismo público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre los poetas de &lt;em&gt;El Caimán&lt;/em&gt;…, cuya primera horneada intervino de manera cuando menos inquietante en el establecimiento polémico de las esencias culturales de los años sesentas, se superpuso tiempo después, a golpes de oralidad y talento, la impetuosa oleada de los ochenta (sus antologías fueron &lt;em&gt;Usted es la culpable&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Retrato de grupo&lt;/em&gt;(9)), quedando la de los setenta como agujero negro de donde por momentos emergían, hacia uno u otro destino generacional, figuras solitarias que debían validarse acogiéndose a los presupuestos de las actuantes, o como «raros», sin compañeros de viaje ni conciencia grupal que los fusionara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la luz de un devenir peyorativo para toda poética que no se expresara con los códigos actuantes se cancelaron búsquedas y experimentaciones: al paisajismo se le denominó, con marcado énfasis burlón, &lt;em&gt;tojosismo&lt;/em&gt; (10), y las incursiones estructuralistas de Francisco Garzón Céspedes (1947) recibieron dardos de todo tipo. La reivindicación de la décima, de escasísima presencia en la promoción anterior, también fue vista con ojeriza, de manera que Renael González Batista, Alberto Serret (1947-2000), Virgilio López Lemus, Rodolfo de la Fuente (1954), Waldo González López (1946), Luis Toledo Sande (1950) y Pedro Péglez (1945), entre otros, debieron mantenerse también, como los otros, ninguneados por el limbo mediático que se especializó, como acostumbra, en mirar en una sola dirección. Y algo similar sucedió con los que tempranamente asumieron la tradición del soneto, razón por la cual a poetas como Raúl Hernández Novás (1948-1993) y Emilio de Armas (1946) se les asoció más, en sus vínculos temáticos y estilísticos, con &lt;em&gt;Orígenes&lt;/em&gt; que con sus compañeros de posible promoción: fueron «raros» dentro de los raros y, a mi entender, hoy deberíamos leerlos como precursores de las propuestas que luego consolidarían los creadores de los ochenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente, la promoción de los ochentas, aunque impugnadora, con una buena parte de estos poetas fue más generosa que la antecedente, pues aceptó en su seno —y los proclamó como parte de su tejido literario— a algunos. Tales son los casos, entre otros: de Delfín Prats, Alejandro Querejeta (1947), Alberto Serret, Chely Lima (1957), Víctor Rodríguez Núñez (1955), Alex Fleites (1954), Abel Germán Díaz Castro (1951), Ángel Escobar (1957-1997), Yoel Mesa Falcón (1945), Ramón Fernández Larrea (1958), León de la Hoz (1957), Aramís Quintero (1948), Efraín Rodríguez Santana (1953), Luis Lorente, Osvaldo Sánchez, Lucía Muñoz (1953) y Albis Torres (1945-2004), por citar solo ejemplos notables. Los últimos asientos expedidos por los representantes del coloquialismo a favor de quienes debieron conformar, en los setentas, una promoción, los habían obtenido: Félix Luis Viera (1945), Osvaldo Navarro (1946-2008), Nelson Herrera Isla (1947), Omar González (1950), Carlos Martí Brenes (1950), Reina María Rodríguez (1952) y Marilyn Bobes (1955). En el caso de estas dos últimas resulta curioso que fueran aceptadas y asumidas como «miembros plenos», tanto por el grupo dominante como por el emergente. Tal vez dos de sus libros respectivos &lt;em&gt;La aguja en el paja&lt;/em&gt;r (1978) y &lt;em&gt;Cuando una mujer no duerme&lt;/em&gt; (1981), se sitúen en una especie de interregno estilístico que hizo posible la inusual convivencia. De la misma forma otros dos creadores: Bladimir Zamora (1952) y Arturo Arango (1955), consiguieron integrar, trabajosamente, la nómina del «Segundo &lt;em&gt;Caimán&lt;/em&gt;»,  más como críticos que como poeta y narrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los setentas debieron ser los años de consagración pública de una promoción sin anatomía visible, pero faltaron vías para que el hecho se concretara. Además de una revista o un concurso, carecimos, creo, de un líder que capitaneara espacios y marcara hoja de ruta. Acaso una figura influyente de la promoción anterior, tras una ruptura materializada con portazo, hubiera podido encarnar al líder que nunca llegó. El ambiente político no estimulaba las rupturas sino las continuidades. Un dato importante a tener en cuenta es que una parte no despreciable de estos poetas sin promoción procedían de provincias o residían fuera de la capital, detalle que les restaba eficacia operativa.  Hoy, ya bien adelantado el siglo XXI en el cierre de su primera década, la mayor parte de los que debieron integrar la promoción de los setentas son escritores con atendible bibliografía. No obstante, la falta de un discurso que en su momento los cohesionara, obliga a la crítica y la academia cubanas a leerlos al amparo de una fragmentación histórico-estética que dificulta notablemente su integración coherente en razonamientos socioculturales de rigor. Quedaron estos creadores, como sin época, como fuera de la lógica poética de la nación en su conjunto. Su discurrir por los espacios editoriales y de promoción ha debido concretarse en solitario, de donde pudieran derivarse algunas marcas permanentes en sus respectivas obras; digamos: la insistencia en códigos existenciales y de cuestionamiento ontológico, el esquinazo a los temas sociales en debate, la suntuosidad metafórica —en ocasiones, incluso, de arranque barroco— asumida como norma y el reciclaje no vergonzante de las formas estróficas acuñadas por la tradición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que leer a esta generación que ¿no lo es? y traducir sus aportes y carencias al azaroso algoritmo de nuestro devenir cultural va constituyendo, cada día más, tarea multidisciplinaria de la Antropología, la Politología, y hasta de la Arqueología literarias. Ojalá aparezcan estudiosos que, algún día, reivindiquen con buenos análisis esa condición generacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Santa Clara, 29 de abril de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;NOTAS:________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1-. Citado por: Revista Casa de las Américas. No. 65-66/ 1971. pp. 15-16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2-. Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3-. En sus respectivos ensayos «El Quinquenio Gris: revisitando el término» y «Con tantos palos que te dio la vida: poesía, censura y persistencia» publicados en La política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión (Centro Teórico-Cultural Criterios, La Habana, 2008, p.p. 26-46 y 95-137) Ambrosio Fornet y Arturo Arango hacen precisiones interesantes sobre características del período en cuestión y, en el caso del segundo, sobre quiénes dirigieron el «Primero» y el «Segundo Caimán», pues aunque el primero contó con la dirección del escritor Jesús Díaz y el segundo con la de funcionarios, ambas etapas se caracterizaron por operar más con criterios políticos que estéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4-. Punto de partida. Compilación de Germán Piniella y Raúl Rivero; Instituto del Libro, colección Pluma en Ristre, La Habana, 1970, 205 p.p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5-. En la página 117 del volumen citado, Arturo Arango expresa, para referirse a las consecuencias del I Congreso de Educación y Cultura: «Los modos de pensamiento implantados (…) cayeron como manto pesado y oscuro sobre el quehacer literario y artístico, y de ello fuimos víctimas sobre todo quienes, por razones de edad, estábamos ingresando en el ámbito de la cultura».  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6-. Nuevos poetas 1974. Compilación de Roberto Díaz, Editorial Arte y Literatura, colección Pluma en Ristre, La Habana, 1975, 147 p.p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7-. «Nos pronunciamos», manifiesto poético de 1966. Citado por &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lajiribilla.co.cu/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;www.lajiribilla.co.cu&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;. No 18. Septiembre 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8-.Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9-. Usted es la culpable. Compilación de Víctor Rodríguez Núñez. Casa Editora Abril, La Habana, 1985, y Retrato de grupo. Compilación de Carlos Augusto Alfonso, Víctor Fowler Calzada, Emilio García Montiel  y Antonio José Ponte, Editorial Letras Cubanas, colección Espiral, La Habana, 1989, 174 p.p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10-. En buena medida discrepo de la manera en que Arturo Arango trata el uso de este término, pues lo presenta como una derivación de las líneas temáticas trazadas, tras el Congreso, a la creación poética, cuando según creo fue lo contrario, dada su separación de los temas de reafirmación política. Aunque Arango salva a poetas como Roberto Manzano y Alex Pausides, no debemos perder de vista que ellos debieron soportar los mismos desafueros que los «no paisajistas», y que Canto a la sabana (texto emblemático del mal llamado tojosismo) solo vio la luz a finales de los años 90’s.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5206884869829047639?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5206884869829047639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5206884869829047639' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5206884869829047639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5206884869829047639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/06/propuesta-para-leer-una-generacion_05.html' title='Propuesta para leer a una generación poética que ¿no lo es?'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/TApz0AIDtQI/AAAAAAAAAjk/Z7EpnQAn6AU/s72-c/river%25C3%25B3n%2B2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-4757302058734753406</id><published>2010-05-22T08:43:00.000-07:00</published><updated>2010-05-22T08:47:43.269-07:00</updated><title type='text'>Ulises resurrecto</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S_f8AEf7n-I/AAAAAAAAAik/j0J3kKzkuOM/s1600/3976268590787860.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474120950229999586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 277px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S_f8AEf7n-I/AAAAAAAAAik/j0J3kKzkuOM/s400/3976268590787860.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Es cierto: siempre afirmas callando lo que sientes;&lt;br /&gt;no embridas la tristeza para esquivar su grito,&lt;br /&gt;y al llanto que descubren tus lágrimas recientes&lt;br /&gt;las alas que le brotan lo embriagan de infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alargan como sierpes las sombras que censuras;&lt;br /&gt;en cárceles de vida tus páginas se ahogan;&lt;br /&gt;la soledad te acecha con trampas que apresuras&lt;br /&gt;y, a punto de exiliarse, los sueños te interrogan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como Ulises, nadie serás mientras la noche&lt;br /&gt;junto a tu piel desate las brumas de su coche,&lt;br /&gt;¿qué buscas en las aguas que el cíclope maldijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la mar, infecta de Poseidones graves,&lt;br /&gt;divísanse las velas henchidas de tus naves&lt;br /&gt;y en Ítaca te aguardan Penélope y tu hijo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-4757302058734753406?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/4757302058734753406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=4757302058734753406' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4757302058734753406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4757302058734753406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/05/es-cierto-siempre-afirmas-callando-lo.html' title='Ulises resurrecto'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S_f8AEf7n-I/AAAAAAAAAik/j0J3kKzkuOM/s72-c/3976268590787860.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-271340738526801438</id><published>2010-05-15T07:51:00.000-07:00</published><updated>2010-05-15T08:11:41.110-07:00</updated><title type='text'>Elegía precoz a un padre vivo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S-65l49DIJI/AAAAAAAAAic/pi5CuNmOzu8/s1600/200903310526571.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471514657896472722" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S-65l49DIJI/AAAAAAAAAic/pi5CuNmOzu8/s200/200903310526571.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Humanamente limpio,&lt;br /&gt;descorriendo&lt;br /&gt;la nube alucinante&lt;br /&gt;que sin aviso previo derramara&lt;br /&gt;sus cuentas de abalorios,&lt;br /&gt;suele inclinarse leve,&lt;br /&gt;como una sombra más,&lt;br /&gt;hacia su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que se confiesa vulnerado,&lt;br /&gt;que ya gastó su piel bajo el hechizo&lt;br /&gt;de airosos ademanes,&lt;br /&gt;ordenando sus sílabas inermes&lt;br /&gt;concluye que las frías navajas del invierno&lt;br /&gt;le humedecen los años,&lt;br /&gt;la estatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocado arteramente&lt;br /&gt;por ese olor a bruma que afirman los desastres,&lt;br /&gt;yo regreso al origen de sus grietas,&lt;br /&gt;a su memoria hecha de tímpano y sudores,&lt;br /&gt;y hallo la casa triste,&lt;br /&gt;sus ojeras,&lt;br /&gt;el sitio&lt;br /&gt;donde la mesa exhibe&lt;br /&gt;la súbita orfandad de una vajilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agua que apenas roza los límites, las voces&lt;br /&gt;dictadas por un símbolo,&lt;br /&gt;sólo anhela escanciar&lt;br /&gt;toda la sed de su postura humana&lt;br /&gt;sobre la lengua de los hartos;&lt;br /&gt;sólo anhela decir: hay otra fuente&lt;br /&gt;bajo el arroz que lloran los humildes;&lt;br /&gt;sólo anhela saber, de alguna forma,&lt;br /&gt;– hurtando el corazón&lt;br /&gt;a tanta fe varada en los designios –&lt;br /&gt;cuándo podrán leerse&lt;br /&gt;las iluminaciones prometidas&lt;br /&gt;en el silencio enorme que ilustran los diarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-271340738526801438?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/271340738526801438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=271340738526801438' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/271340738526801438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/271340738526801438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/05/elegia-precoz-un-padre-vivo.html' title='Elegía precoz a un padre vivo'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S-65l49DIJI/AAAAAAAAAic/pi5CuNmOzu8/s72-c/200903310526571.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-2686285117456758626</id><published>2010-05-01T08:25:00.000-07:00</published><updated>2010-05-03T11:58:55.167-07:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre un libro de Daniela Saidman</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S9xItZBEEuI/AAAAAAAAAh8/EN8MDDmuHJ4/s1600/Escanear0003.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466323992367600354" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 246px; height: 400px; text-align: center;" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S9xItZBEEuI/AAAAAAAAAh8/EN8MDDmuHJ4/s400/Escanear0003.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Como era de inferirse, una nueva hornada de poetas ha comenzado a dar noticias de su aparición en Venezuela. El compromiso de la mayor parte de sus miembros con el proceso de transformaciones que se ha venido gestando en el país no debe sorprendernos: aun cuando levante ronchas y escozores en la sospechosa delicadeza de algunos pabellones auriculares, es perfectamente lógico y manifiesto para quienes, ya libres de la obnubilación generada por siglos de inexcusable inopia y de no escasas manipulaciones, vuelven los ojos hacia la verdadera historia de nuestros pueblos. Se trata de un grupo empecinado en avanzar. Y en virtud de la apertura y de la amplificación editorial, sus obras invaden los anaqueles de numerosas librerías y la curiosidad y el interés de los lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este grupo pertenece Daniela Saidman (Ciudad Guayana, 1977), frecuente suscriptora de lúcidos comentarios y poetisa cuyo nombre suele circular con cierta regularidad por los laberintos del ciberespacio. Hasta el momento, ha compilado sus versos en dos libros. El segundo, &lt;em&gt;América y otros cafés&lt;/em&gt;, vio la luz hace alrededor de un par de años y llegó recientemente a mis manos gracias a la existencia del azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La utilización inteligente y mesurada de las figuras literarias coadyuva, como todos sabemos, a establecer diferencias sustanciales entre la elocución poética y la prosa. Si aceptamos que las tendencias conversacionales, imbuidas por un notorio afán de comunicación con el universo de sus receptores, se aproximaron un tanto al prosaísmo y redujeron casi a la mínima expresión el uso de los giros metafóricos, no me parece demasiado riesgoso sugerir que, desde mi punto de vista, en estos poemas de Daniela subyace la intención de establecer un equilibrio, un puente, una velada reconciliación entre esas probables opciones creativas:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Siempre tan lejos y tan cerca&lt;br /&gt;siempre dispuesta al roce y a la bala&lt;br /&gt;siempre de cabellos y pañuelos blancos&lt;br /&gt;siempre las entrañas bañadas de la sangre nunca vista&lt;br /&gt;siempre con la muerte en los labios&lt;br /&gt;y el después conmovido por todas las ausencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Adviértase cómo en el texto que acabamos de citar, precedido por una dedicatoria que contribuye a explicitar el objeto lírico –las madres de la Plaza de Mayo– el ornamento del lenguaje se apoya en la persistencia de la anáfora, en la reiteración intencionada de un adverbio hasta el penúltimo enunciado. Asimismo, la personificación sustentada por el alejandrino que finaliza el poema, pletórica de belleza y denotativa de vibraciones cadenciosas y estimables, de cierto modo tiende a contrastar con la sensación de permanencia indicada por los versos anteriores. Adviértanse también la antítesis inicial y las expresiones “cabellos blancos” y “sangre nunca vista”, referente a la ancianidad o a la condición de madres la primera, y la siguiente a las personas condenadas a desaparecer por los regímenes de turno entonces en aquellas latitudes. Más allá de todo ese andamiaje tropológico la idea, el fondo, el propósito enclaustrado en el poema consigue revelársenos con meridiana claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho de otra manera: si bien se nos torna ostensible la prevalencia en el cuaderno de locuciones rítmicas y elegantes y exornadas, ese predominio no redunda, sin embargo, en contra de la legibilidad e interpretación del pensamiento. Así, muchas de las botellas lanzadas al vaivén de las olas arriban exitosamente a los remansos de la orilla, y diríase que, favorecido por semejante itinerario, el mensaje que se nos quiere hacer llegar se apropia de la misma transparencia de las aguas sobre las cuales ha viajado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un jazz de Chet Baker&lt;br /&gt;suena en esta portátil&lt;br /&gt;que sabe de algunas asignaciones&lt;br /&gt;de trámites y denuncias&lt;br /&gt;notas de prensa&lt;br /&gt;política regional&lt;br /&gt;izquierdas y derechas&lt;br /&gt;pero poco de tu nombre&lt;br /&gt;de la consecuencia de desearte&lt;br /&gt;en esta noche entrada en ausencias&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con la lectura de &lt;em&gt;América y otros cafés&lt;/em&gt; asistimos a la concreción de un plectro que, a pesar de su elocuente brevedad, admite aproximaciones enjundiosas a contextos inherentes a las preocupaciones sociales, y exterioriza sobre todo múltiples variantes de la sentimentalidad amatoria, invicta o convocada por los vientos de la nostalgia y de las pérdidas. Su autora, sin desdeñar la toma de partido, se aparta muy atinadamente de apologías y estridencias, y nos permite asomarnos al disfrute de una poesía que, brotando con la naturalidad de un surtidor, logra convencernos por la multiplicidad de sus hallazgos y su palpable dosis de honradez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, no creo distanciarme mucho de la verdad si asevero que este libro habrá de significar para Daniela una considerable y oportuna reducción de la distancia interpuesta entre las conquistas primigenias y el advenimiento de la madurez definitoria. De ahí que me apresure a celebrar su acertada publicación y a recomendarlo a quienes viven y avanzan convencidos de que la luz, en ocasiones, adquiere la costumbre de acomodarse junto a las páginas de un volumen de poemas, sólo para darse el gusto de sorprendernos cuando salta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 29/4/2010&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-2686285117456758626?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/2686285117456758626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=2686285117456758626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2686285117456758626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2686285117456758626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/05/como-era-de-inferirse-una-nueva-hornada.html' title='Apuntes sobre un libro de Daniela Saidman'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S9xItZBEEuI/AAAAAAAAAh8/EN8MDDmuHJ4/s72-c/Escanear0003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8203556754823575006</id><published>2010-04-21T11:18:00.000-07:00</published><updated>2010-04-22T11:12:09.026-07:00</updated><title type='text'>Acotaciones del viajero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S89BxsYu_FI/AAAAAAAAAhk/7q6SBFz7V2s/s1600/Amanecr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462657195007999058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 197px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S89BxsYu_FI/AAAAAAAAAhk/7q6SBFz7V2s/s400/Amanecr.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;No soy la edad que grita detrás de las paredes:&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;soy apenas un nombre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;dándose a la constancia del camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;Procedente de un cuerpo acariciado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;por aguas que supieron&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de carabelas y naufragios de airosos bergantines,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;voy de la soledad a las trincheras,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;del silencio al tumulto,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de las desolaciones a los milagros compartidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;Con el morral danzando&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;junto a la espalda que le brindo al viento&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y a la lluvia y al sol y a sus legiones,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;penetro en los resquicios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;donde la sangre un día sintió las mordeduras,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;donde hallaron las grímpolas un puesto en las contiendas,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;donde ultrajó la insidia, que se nutre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;con telarañas y pobrezas,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;el sendero esbozado por cierta luz inmarcesible&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;para un andar de rostros de humildísimo atuendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;Yo le presto mi voz a la inocencia de los pífanos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y a los muertos que claman por un osario justo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y a los vivos que alientan la vibración del campanario&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;sobre las catedrales y el olvido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Hablo con el sudor de los labriegos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y con el llanto inerme que, aun sin alas,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;no renuncia jamás a sus deseos de apagarse&lt;br /&gt;vistiéndose de nubes&lt;br /&gt;Me asomo a los oficios que sustentan los temblores humanos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y comparto con ellos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;la dosis de miseria que soliviantan los periódicos&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y la porción de regocijo que nos sustraen sus propietarios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;Si alguna vez presumo desaliento en mis hombros;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;si las piernas que calzo se humedecen de várices,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;regreso al soliloquio del culto que, doliéndose,&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;descubre una respuesta en la figura&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;del colega inclinado sobre las hojas desahuciadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;Yo escapo de la sombra que simulan los árboles raquíticos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en la pereza de los márgenes,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y desnudo las trampas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;donde pudieran estrellarse los pasos venideros,&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y abrumo los vestigios del cansancio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;con los pies disponibles y la palabra enhiesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;No soy la edad que grita detrás de las paredes:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;soy apenas un nombre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;dándose a la constancia del camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 2.2pt 0pt 36.6pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 36.6pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 2.2pt 0pt 36.6pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 35.4pt"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8203556754823575006?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8203556754823575006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8203556754823575006' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8203556754823575006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8203556754823575006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/04/no-soy-la-edad-que-grita-detras-de-las.html' title='Acotaciones del viajero'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S89BxsYu_FI/AAAAAAAAAhk/7q6SBFz7V2s/s72-c/Amanecr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-232130537911193410</id><published>2010-02-09T05:36:00.001-08:00</published><updated>2010-02-09T05:49:46.435-08:00</updated><title type='text'>En la luz de tu boca el viejo amor</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436237293539990114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 323px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S3FlBBwummI/AAAAAAAAAhc/-JFSezxMHXs/s400/GT.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Muchacha, cuando te pones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;a la distancia de un beso,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;regocija el embeleso&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;la savia de sus botones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Un manojo de canciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;por la sonrisa te asoma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;y, repartiendo el aroma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que de tus labios arranca,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;vas imitando la blanca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;presencia de una paloma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Sueñan tus brazos. Transita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;sus candores ese intento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;conciliador que en el viento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;sus detalles precipita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;El silencio en ti medita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;casi azul. Quiebra sonrojos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;la tarde si acentos rojos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;te nombran, iluminada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;por esta lluvia soñada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que se escapa de mis ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Vierto en la luz de tu boca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;el viejo amor que padezco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;La ecuación donde anochezco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;-simplificada- nos toca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;¿Con qué sabor me provoca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;tu figura, si es un grito&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;descubriéndome infinito &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;para la imagen que ofrece&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;y, ya ennoblecida, crece&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;junto a la estela que habito?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Por eso, el canto que empieza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;demorándose en tu cielo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;sube, agitando el pañuelo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que deslumbra en tu cabeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Por ti, el aire despereza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;la música en los jardines&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;donde humillados jazmines&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;van a dolerse. Y se inclinan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;sumisos, cuando imaginan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;tu desnudez, los delfines.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;                              (de &lt;em&gt;Las puertas de cristal&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-232130537911193410?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/232130537911193410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=232130537911193410' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/232130537911193410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/232130537911193410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/02/en-la-luz-de-tu-boca-el-viejo-amor.html' title='En la luz de tu boca el viejo amor'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S3FlBBwummI/AAAAAAAAAhc/-JFSezxMHXs/s72-c/GT.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1735804212198968962</id><published>2010-02-04T06:12:00.000-08:00</published><updated>2010-02-06T07:19:32.853-08:00</updated><title type='text'>Regreso al sitio en que tan bien se está</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S2ray8MjsDI/AAAAAAAAAhU/xuA6g-3K5ig/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434396469063036978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 177px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S2ray8MjsDI/AAAAAAAAAhU/xuA6g-3K5ig/s400/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aunque el silencio avise que estás muerto,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que hay un farol sin luz en la Calzada,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que otra vez la tristeza iluminada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;cantará con tu voz su desconcierto,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;yo te imagino aún, &lt;em&gt;por los extraños&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;em&gt;pueblos&lt;/em&gt; que tu palabra concibiera,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;nombrando la costumbre, tu manera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;de anudar con metáforas los años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Sé que has plantado en el dolor tu tienda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;para escaparte así de una leyenda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;que no admitió vejez ni contratiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Y, apedreando al silencio casi triste,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;regresas hoy al sitio que dijiste&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;legándonos &lt;em&gt;el tiempo, todo el tiempo.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-1735804212198968962?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/1735804212198968962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=1735804212198968962' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1735804212198968962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1735804212198968962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/02/regreso-al-sitio-en-que-tan-bien-se.html' title='Regreso al sitio en que tan bien se está'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S2ray8MjsDI/AAAAAAAAAhU/xuA6g-3K5ig/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-4979643649243744703</id><published>2010-01-23T08:25:00.000-08:00</published><updated>2010-11-25T03:54:48.717-08:00</updated><title type='text'>Premio para Pólvoras de Alerta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S1smYPIikOI/AAAAAAAAAgs/TagDRE4rkoQ/s1600-h/premiozarapico1.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429975973546332386" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S1smYPIikOI/AAAAAAAAAgs/TagDRE4rkoQ/s400/premiozarapico1.jpg" style="cursor: hand; display: block; height: 282px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;Recientemente, recibimos la grata noticia de que nuestro sitio fue galardonado con el premio &lt;span style="color: #ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;Blog &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;Z@rapico&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Pólvoras de alerta&lt;/em&gt; y su &lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;autor, desde la patria pequeña de Bolívar, se &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;felicitan por este reconocimiento que nos honra honrando la memoria del insoslayable Samuel Feijoó, y agradecen a Mariana Pérez y a su página por el riesgo que asumieron al proponernos y el compromiso al que nos han convocado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;Un abrazo a todos los buenos amigos que en Santa Clara continúan confiando en la vitalidad de la palabra escrita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-4979643649243744703?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/4979643649243744703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=4979643649243744703' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4979643649243744703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4979643649243744703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/01/premio-para-polvoras-de-alerta.html' title='Premio para Pólvoras de Alerta'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S1smYPIikOI/AAAAAAAAAgs/TagDRE4rkoQ/s72-c/premiozarapico1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-464727321002771388</id><published>2010-01-04T11:08:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T16:14:40.369-08:00</updated><title type='text'>Una gota de realidad sobre la fantasía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0I9xHmaO9I/AAAAAAAAAgc/rNYMiQnOw5Y/s1600-h/UNA+GOTA.JPG"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422964815370533842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0I9xHmaO9I/AAAAAAAAAgc/rNYMiQnOw5Y/s400/UNA+GOTA.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No han sido pocos los escritores que, una vez consagrados, tendieron a excluir, íntegra o parcialmente, sus producciones primigenias de la suma de sus obras completas. Aunque no es de dudar que a cada uno de  ellos les sobraran argumentos para justificar esa especie de filicidio, en mi opinión tal actitud se asemeja un tanto a la de los padres que, por una razón u otra,  se desentienden de sus vástagos. Y comoquiera que  nunca he considerado equitativo solidarizarme con quienes la propugnan –aun cuando  en la susodicha relación sólo se incluyan, como es de suponer,  literatos de altísima y bien cimentada reputación&amp;shy;–, celebro que siempre se les haya respetado a los lectores la inalienable oportunidad de disentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diríase que Julio César Blanco Rossitto (Ciudad Bolívar, 1961) es uno de esos creadores meticulosos que no evidencian aptitudes para comulgar con probables arrepentimientos ulteriores. A pesar de tener publicados tres libros de poemas, ha esperado a que desaparezcan todas las humedades de la clepsidra para entregarnos su primera compilación de las narraciones que ha venido pergeñando –según confesara en una conversación reciente–, a lo largo de más de cuatro lustros de paciente orfebrería. En torno a ellas, y con el objetivo de contribuir a vulnerar ese silencio sospechoso que suele suceder a  la publicación de muchos libros, trataré de configurar las impresiones que me ha sugerido su lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ilustre argentino, asomándose con lúcida brevedad a las notables  invenciones de Juan José Arreola, comentaba que aquel, desdeñando las circunstancias históricas, geográficas y políticas, demoraba sus ojos en el universo y en sus posibilidades fantásticas. Y algo bastante parecido podría suscribirse a propósito de este autor y de &lt;em&gt;Una gota de sangre sobre las sáb&lt;/em&gt;anas, cuidadosa edición alumbrada y puesta a circular hace unos días por &lt;em&gt;Maltiempo Editores&lt;/em&gt;. Tanto es así, que de los catorce relatos que constituyen el corpus del cuaderno, apenas dos asumen el tratamiento de una inmediatez comprometida con situaciones más o menos verosímiles; los restantes, a mi modo de ver, son el resultado artístico de la imaginación del escritor que, como intentaremos demostrar más adelante, revela una de sus fuentes nutricias en la aproximación al magisterio y, consecuentemente, al influjo de nombres cuya ejecutoria los ha hecho merecedores de un sitial privilegiado dentro de la narrativa hispanoamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ilustrar de alguna  manera lo que digo, me permitiré compendiar en pocas líneas dos textos que, más allá de sus diferencias espacio-temporales, presentan indudables puntos de contacto con respecto a su hechura. El primero es el que presta su título a la colección: alguien asiste al nacimiento de un esbozo fálico en las intimidades de su región pubiana, y el engrosamiento y la posterior y extraordinaria elongación del mismo lo transforman en un ofidio de proporciones increíbles que, instigado por la voracidad de su apetito, concluye agrediendo al personaje que le sirve como sostén de su existencia. En el segundo, un empleado de oficinas vislumbra, desde una de las ventanas del sitio donde realiza sus labores, a un anciano cuyo desaliento lo induce a presumir que intentaría suicidarse; luego de agotar varias jornadas infructuosas tratando de acercársele con la intención de disuadirlo, este hombre –ya llegado a la edad del viejo que quiso arrebatarle a la muerte y víctima de la soledad y de las enfermedades– termina viéndose con el cañón de un revólver apoyado en  las sienes y en disposición de apretar el disparador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrariamente a lo que pudiera inferirse de lo antedicho, el desenlace presumible logra distanciarse de su aureola fatídica gracias a que, cercanos al final, el vuelco súbito de la voz hacia un entorno que ha permanecido al margen de ambas historias, nos convence de que sólo se nos han participado elucubraciones signadas por los sueños. Y de semejante recurrencia al universo onírico, de su recreación y de su alternancia con elementos exornados por visos de aparente credibilidad,  no es difícil encontrar múltiples referentes literarios. Quizás &lt;em&gt;Las ruinas circulares&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La noche bocarriba &lt;/em&gt;pudieran señalarse como dos de las conquistas más connotadas en este ámbito, y parecería cuestionable sospechar que el escritor que nos ocupa no haya bebido en la ejemplaridad de tales surtidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;La muerte por todos los rincones&lt;/em&gt;, el más extenso de los relatos que conforman el libro y, a mi juicio, uno de sus logros fundamentales, se adivina la sombra tutelar de Rulfo sobre el protagonista que nos cuenta, desde la oscuridad del ataúd donde ha sido sepultado, la planificación de su deceso voluntario. Asimismo, &lt;em&gt;Fabricante de sueños&lt;/em&gt; denota ciertos vínculos con &lt;em&gt;Me alquilo para soñar&lt;/em&gt;, texto que García Márquez incorporó a &lt;em&gt;Doce cuentos peregrinos&lt;/em&gt; e, incluso, ese “ojo inquisidor” y la acechanza impuesta a la abuelita que conocemos a través de &lt;em&gt;Rojo de caperuza&lt;/em&gt;, evocan algunos pasajes de &lt;em&gt;El corazón delator&lt;/em&gt;, probablemente una de las numerosas narraciones que continúan sustentando la celebridad de Poe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio César Blanco Rossitto escribe consciente de que la singularidad, a estas alturas, no pasa de ser una utopía. Y sin menoscabar los aportes personales, creo que su mérito más notorio  radica, sobre todo, en una respetable capacidad para nutrir la fantasía con  ficciones preexistentes y ofrecernos después, valiéndose de un amplio abanico de recursos ya domesticados, una visión propia sobre temas que, aunque no sean vírgenes, toleran nuevos abordajes creativos si se les asume desde puntos de vista diferentes a los anteriores. Dada la multiplicidad de sujetos narrativos que coexisten a veces dentro de un mismo relato, no sería de extrañar que más de uno requiriera de un retorno a los orígenes para su exacta comprensión. Ello, sin embargo, no habrá de conspirar en contra de quienes se dispongan al disfrute del cuaderno.  Escrito sin descuidar las nociones de tensión e intensidad que tanto interés le merecieran a Cortázar, pienso que &lt;em&gt;Una gota de sangre sobre las sábanas&lt;/em&gt;, además de privilegiarse con la atención de sus futuros lectores,  no le dará motivos a su autor para excluirlo del panorama definitivo de sus obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 2/1/2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-464727321002771388?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/464727321002771388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=464727321002771388' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/464727321002771388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/464727321002771388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/01/una-gota-de-realidad-sobre-la-fantasia_04.html' title='Una gota de realidad sobre la fantasía'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0I9xHmaO9I/AAAAAAAAAgc/rNYMiQnOw5Y/s72-c/UNA+GOTA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1228270545601448627</id><published>2010-01-04T09:20:00.001-08:00</published><updated>2010-02-09T07:14:17.047-08:00</updated><title type='text'>Manual para el ascenso</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0IkeJBUkhI/AAAAAAAAAgM/D5MuQbeHK38/s1600-h/alp.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422937001543635474" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 100px; CURSOR: hand; HEIGHT: 100px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0IkeJBUkhI/AAAAAAAAAgM/D5MuQbeHK38/s200/alp.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Es preciso ascender aunque el ensalmo de la duda&lt;br /&gt;disponga telarañas,&lt;br /&gt;pesadillas, desmanes,&lt;br /&gt;arduos y oscuros laberintos&lt;br /&gt;ante la edad del hombre supuesto en la partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie debe&lt;br /&gt;socavar pasadizos con la intención amordazada,&lt;br /&gt;colgarse de una peña&lt;br /&gt;o irrumpir en la sombra sin que alargue&lt;br /&gt;su labio un argumento,&lt;br /&gt;una razón enhiesta, una lámpara súbita&lt;br /&gt;contra la incertidumbre que prospera&lt;br /&gt;ciñéndose a su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una voz diferente, si un abrazo&lt;br /&gt;múltiple nos convoca desnudando esperanzas,&lt;br /&gt;quiébrase la tibieza en el instante&lt;br /&gt;de imaginar la cúspide,&lt;br /&gt;y arden las penas insepultas&lt;br /&gt;y arden también los parcos desconsuelos.&lt;br /&gt;Nada es un cuerpo solo&lt;br /&gt;frente al itinerario encanecido&lt;br /&gt;que aguarda todavía por nuestros pasos vírgenes&lt;br /&gt;como una madre aguarda, juiciosa y bendecida,&lt;br /&gt;por la vuelta del hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solapándose&lt;br /&gt;detrás de cada verbo que les brinda resguardo,&lt;br /&gt;acomodan su asedio la navaja,&lt;br /&gt;la pistola danzante o el colmillo.&lt;br /&gt;De señuelo en señuelo se obliteran&lt;br /&gt;los márgenes del salto,&lt;br /&gt;mientras la piel de los que marchan&lt;br /&gt;se nutre caprichosa, límpida y largamente&lt;br /&gt;de látigos y heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando se frunzan entrecejos&lt;br /&gt;y se amotinen idolillos de ríspida inconstancia,&lt;br /&gt;la mano que se apura&lt;br /&gt;y es báculo y aliento&lt;br /&gt;para otra mano próxima y con límites,&lt;br /&gt;la mano inclaudicable&lt;br /&gt;que añade y multiplica y entiende de aritmética&lt;br /&gt;podrá, pese a las trampas,&lt;br /&gt;distanciar el intento y las campanas que lo impulsan&lt;br /&gt;de la sed de los buitres y la garganta del abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es innegable que habrá frío y habrá escasez de oxígeno&lt;br /&gt;y el mal de las alturas, su cortejo&lt;br /&gt;de síntomas insanos,&lt;br /&gt;ha de buscar un sitio en los pulmones achacosos&lt;br /&gt;de incautos alpinistas.&lt;br /&gt;Pero el ascenso importa para el dolor de los que abajo&lt;br /&gt;escuchan cómo ensayan los cuervos su graznido,&lt;br /&gt;y es necesario sostenerse&lt;br /&gt;y alimentar los brazos de afanes y escaleras,&lt;br /&gt;quizás porque a la cima perfectible de un sueño&lt;br /&gt;se llega únicamente por calzadas indóciles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-1228270545601448627?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/1228270545601448627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=1228270545601448627' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1228270545601448627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1228270545601448627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2010/01/manual-para-el-ascenso.html' title='Manual para el ascenso'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/S0IkeJBUkhI/AAAAAAAAAgM/D5MuQbeHK38/s72-c/alp.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-389525341391552556</id><published>2009-12-15T10:16:00.001-08:00</published><updated>2009-12-17T07:19:17.531-08:00</updated><title type='text'>Cría cuervos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416224625177995778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SypLmad1KgI/AAAAAAAAAf0/ADYsbf73Z-0/s200/anatomia%2520tulp.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Por Julio César Blanco Rossitto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;A la memoria de Salvatore Rossitto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;En principio no lo había visto. Me encontraba en un momento de honda contemplación interior: la sutileza de Pessoa, la furia de Ginsberg, la sórdida ambigüedad de Pound, se habían mezclado mediante un proceso tan inexplicable como azaroso, con los últimos acordes del Capricho Italiano, esa suerte de dislocación de sonidos y timbales que hacen de Tchaikovsky mi pasión de whiskys en las tardes. He dicho que en principio no lo vi; estaba caminando por las veredas del parque recordando a Margarita y sintiéndome un poco Charlot, pero Charlot en realidad, con su sombrero de hongo, su traje de pingüino y sus zapatos enormes proyectado hacia el final de la ¿Polaroid o de la Kodak? mientras el círculo de la imagen se cierra para dar sensación de soledad y distancia. Estar caminando por las veredas, repito, con los ojos vagos, undívagos (como decía Félix en el bachillerato, para imitar un caballero del Siglo de Oro español) no significaba que realmente estuviera en el parque, sino más bien me sentía en las oficinas tediosas de Pessoa o en los departamentos alocados de Allen Ginsberg. Fue una cuestión de suerte para Él que en ese instante mis ojos se perdieran en la maraña de los setos, posiblemente atraído por las abejas que zumbaban en el empalagoso atardecer elíptico de las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que no me ha visto. El frío revela su constancia y acicatea mis costados, ¿cómo será en los países invernales?, se me ocurre pensar en Bruselas, pero sin duda en algo me favorece estar en el trópico. Aún así, la lluvia de los últimos días de agosto ha derribado mi hogar dejándome indefenso. Pudiera pensarse que es culpa de mi madre, porque en nuestra especie, el padre es una casualidad, un accidente del azar y del espacio. He pensado en Bruselas y sus días grises de sol opaco, allí debe haber muchos cables de alumbrado meciéndose en el viento, arropados de plumajes tristes y picos silenciosos. Por el contrario, aquí el calor es casi eterno, un permanente hervidero deteniendo el viento. No estoy seguro si me ha visto, sus ojos parecen extraviados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajé los párpados noté el nido en medio del destrozo, el agua había azotado el entresijo de pajilla y algodón, echándolo al suelo. Todavía, ensimismado por los poemas de Pessoa, Pound, Ginsberg y aturdido por el canto, el jolgorio, los platillos y los timbales de Tchaikovsky mordiéndome los oídos, lo levanté del suelo y lo traje a la altura de mis ojos en un acto casi reflejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alza en vilo con toda la fuerza que tienen los de su especie, trato de acurrucarme y acentuar mi debilidad para inspirar compasión, las escasas plumillas que cubren mi cuerpo tiemblan por el frío; el pico se me deshace en el iris de sus ojos lastimosos, sus manos enormes, temerosas de causar algún daño, hurgan con cuidado entre la yesca del nido. Siento el calor de esas manos, el ruido remoto de la sangre enrojeciéndole la piel. Me levanta hasta sus ojos (nariz impertinente, cabello escaso, pómulos desleídos hacia las mejillas, comisura de los labios lastimosa, huellas de un descuidado acné de adolescencia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo haber sido mi estado de contemplación que amplificó su desmedro, lo tomé entre mis manos y con cuidado acaricié la pelusilla que cubría su cuerpo: ¡era una roncha ardiendo entre mis manos! En su piel relampagueaban aros tumefactos. Acaricié su cabeza de ojos y espanto, lo escondí en mi regazo bajo la camisa, creo que sintió miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me protege debajo de su camisa, me abrasa el calor de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino a casa sentí leves caricias en mi dermis, un suave escozor recorrió las fibras de mi piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a hurgar en su vientre, escucho del otro lado el flujo de la sangre abriéndose paso entre las infinitas ramificaciones de su sistema sanguíneo. Insisto. Lo más agradable es el calorcito que emana de su dermis; pienso que le gustan mis picoteos. Presumo que se debate en una sensación de dolor y placer. Decido acometer con más fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a hurgar en mi vientre, en dirección a mi eje sagital (dorsoventral), comprometiendo mi epidermis en lo que tiene de tejido fibroso. Sin explicármelo, pensé en &lt;em&gt;La Lección de Anatomía del Doctor Tulp&lt;/em&gt;, de Rembrandt, volvieron a pasar por mi mente los ojos estupefactos de los discípulos, las manos musicales (en actitud de director de orquesta) del Dr. Tulp, su mirada serena, engalanada por un sombrero de alas voladoras; recordé el cadáver lívido, la sombra de los discípulos bañando la cara tétrica, el brazo esquilmado, la postración de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece no haber sentido nada. Una vez violentadas la dermis y epidermis, dirijo mi objetivo inmediato hacia el peritoneo. Esa noche lluviosa y fría, él quedó dormido con sus manos sobre el vientre haciéndome de regazo; fue así como llegue al peritoneo parietal, embriagado por el sabor mixto de la sangre dulce y la acidez áspera del tejido seroso. Insatisfecho, fui más adentro y abordé el peritoneo visceral. He penetrado la cavidad peritoneal no sin temor. Un concierto de palabras me ofrecen distintas opciones: mesenterio, mesocolon, repliegue peritoneal, duodeno hepático, epiplón gastrohepático y epiplón gastroesplénico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al levantarme percibí un olor agrio, como de sangre excretada por la carne de res que cuelga en los grandes refrigeradores de las carnicerías. Sentí un ligero ardor en el vientre, como aleteo de cigarrón. Al buscarlo sobre mi vientre, noté que Él no estaba, es decir, sí estaba, pero no afuera sino adentro. Levanté el pijama y observé un orificio violáceo y tumefacto, pequeñas burbujas de pus bordeaban la herida. Experimenté pánico e intenté hurgar con los dedos para extraerlo. Al tocarme, no pude resistir el dolor y perdí el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este debe ser el duodeno. Dirijo mis picotazos en sentido ascendente hacia el píloro, observo la curvatura superior del estómago lindante con el bazo. Como un experto gourmet, disfruto el sabor que me deparan las cuatro capas del estómago. Me deleito con la túnica submucosa o celular, formada por fascúnculos conjuntivos. Rompo el estómago, me hundo en su vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del aturdimiento y el desmayo, abrí los ojos. Rápidamente decidí vestirme y buscar auxilio, pensé en Margarita. Al llegar a su apartamento me recibió amorosa, tomamos una copa y me hizo el amor. Al culminar su tercer orgasmo notó el orificio violáceo que substituía mi ombligo. Le expliqué lo ocurrido. Ella me recomendó tomar agua con limón, una cucharadita de azúcar y un tantito de bicarbonato, eso sí, tómatelo inmediatamente después de que haga efervescencia. Chao Margarita, te amo, nos vemos pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la oficina enseñé la herida a Crespo: &lt;em&gt;A mí me ocurrió algo parecido, no hay que alarmarse, lávala con agua oxigenada y luego te aplicas rifocina. Para el malestar nada como el bicarbonato&lt;/em&gt;. A Josefina Ramírez: &lt;em&gt;Eso no es nada para lo que yo tenía. ¿Conoces la hoja de ruda? Te aplicas una cataplasma en la zona, le enciendes una vela azul a Santa Sofía, rezas tres Padrenuestro y publicas un clasificado en la prensa agradeciendo el favor recibido&lt;/em&gt;. A Pedro García, Rosa Ruiz, Idelfonzo Samperio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llamó la atención un órgano pulposo, marrón o morado muy oscuro. Esta víscera está cubierta con una capa fibrosa llamada Cápsula de Glisson, que le da consistencia. Acaricié la tersura de esa fibra, rica en vasos sanguíneos y capilares, al morderla me amargó un líquido bilioso. La emprendí entonces con la vesícula biliar, en busca de un órgano reticular llamado páncreas. Me detuve un instante y percibí que cada región recorrida en su interioridad, aumentaba mis fuerzas, me hacía poderoso. Decididamente enfilé hacia el páncreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor me dice que tengo una deficiencia pancreática aguda, producto de una severa pancreatitis, lo cual hace que este órgano, amigo mío, no segregue insulina y usted debe saber que la insulina regula la concentración de azúcar en la sangre, sin lo cual el plasma es invadido por los llamados cuerpos cetónicos. Sí doctor, pero mire esta herida en mi ombligo. No se preocupe, haremos una cura y sanará. Por cierto, sus exámenes revelan insuficiencia biliar que dificulta la asimilación de grasas y una inflamación pilórica. Doctor, pero si le cuento que esto me ocurre desde que estando en el parque, caminando por sus veredas y recordando a Margarita…Le daré una referencia para el Dr. Ballesteros, es muy buen psiquiatra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último pensé que mi objetivo era el corazón, órgano musculoso, hiperactivo, que se aloja en la parte superior izquierda de la caja torácica. Para lograr mis propósitos, tomé la ruta de la arteria mesentérica inferior que me condujo a la aorta y finalmente al corazón. El triunfo me vistió de frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontraron mi cuerpo seco como un cartón, presentaba una abertura longitudinal en el eje transversal y otra en el eje dorsoventral o sagital. Todos mis órganos exhibían signos de mutilación y desgarramiento por picotazos. El corazón estaba partido en dos y seccionadas las venas cava superior e inferior, la aorta y la arteria pulmonar. También se apreciaba una perforación que comprometía la válvula tricúspide en la aurícula derecha. Sin embargo, el informe médico fue muy escueto: &lt;em&gt;Individuo caucásico, piel áspera, ojos inofensivos, muerte natural&lt;/em&gt;. El parte policial hacía referencia a la conservación de la naturaleza, de las especies ornitológicas en peligro de extinción y de varios pichones de un ave desconocida que habían sido encontrados junto al cadáver: &lt;em&gt;Las avecillas presentaban un lastimoso estado de debilidad por anorexia. El zoológico de la ciudad conservó un par de ellas y obsequió algunos ejemplares a varios ciudadanos que voluntariamente se ofrecieron a contribuir con la protección de la fauna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-389525341391552556?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/389525341391552556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=389525341391552556' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/389525341391552556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/389525341391552556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/12/cria-cuervos.html' title='Cría cuervos'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SypLmad1KgI/AAAAAAAAAf0/ADYsbf73Z-0/s72-c/anatomia%2520tulp.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6428865274042720224</id><published>2009-11-29T10:06:00.001-08:00</published><updated>2010-05-19T19:04:10.842-07:00</updated><title type='text'>Llamas de José Antonio Yepes Azparren</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SyfNXLQmD6I/AAAAAAAAAfU/25-vud1XUNY/s1600-h/YA.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415522874979389346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 277px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SyfNXLQmD6I/AAAAAAAAAfU/25-vud1XUNY/s400/YA.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Más allá de su consumación física en la convocatoria de los cuerpos, el amor sólo asciende a los territorios de la eternidad a través de su permanencia en los entresijos de la palabra escrita. ¿Qué sabríamos hoy de Laura y de Beatriz, y de una buena porción de la existencia de sus febriles adoradores, si no hubiesen llegado hasta nosotros el &lt;em&gt;Cancionero&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La vida nueva&lt;/em&gt;? Gracias a la escritura le ha sido dable al hombre perpetuar, no únicamente las pasiones desatadas, sino también la transparencia de sus más remansados sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esto a propósito de un acercamiento reciente a un nuevo título puesto a circular por la &lt;em&gt;Fundación editorial el perro y la rana&lt;/em&gt;. Y digo que si se tiene en cuenta la venerable longevidad del tópico en las heredades de la poesía, con &lt;em&gt;Tú mi río de llamas&lt;/em&gt; José Antonio Yepes Azparren (Barquisimeto, 1960) se dispuso bizarramente a desandar las sinuosidades de un camino donde la consecución de la originalidad se torna en un empeño harto embarazoso. Por lo mismo, y sólo para desvirtuar la extraordinaria solemnidad de semejante vocablo, no estaría de más que nos repitiéramos, con Borges, aquello de que &lt;em&gt;cada lenguaje es una tradición &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;cada palabra un símbolo compartido.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Propietario de un verbo que denota el tránsito consciente por las solicitudes del tamiz que absorbe deslices e impurezas, el autor evade con indudable acierto los valladares antes aludidos. Y el resultado es una loable suma de poemas donde la honestidad, por una parte, y la sapiencia para domeñar los ineludibles desbordamientos y las fintas de la lengua por la otra, se complementaron en aras de que el poeta nos hiciese llegar un testimonio lúcido de sus andanzas, ficticias o realmente vivenciadas, por los dédalos de Erato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces la poesía, para desgracia de quienes disfrutan de ella y a contrapelo propio, no pasa de ser un simple alarde de retoricismo. Ello sucede, sobre todo, cuando sus pretendidos hacedores son incapaces de acceder a las exigencias de la linfa necesitada por el verso y, en lugar del poema, se nos ofrece un bodrio quizás muy bien elaborado, pero ahíto de frialdades y de códigos inextricables, y ajeno a los requerimientos culturales ingénitos a la mayoría de los lectores. Estoy seguro de que Yepes Azparren no ignora el acecho de tales intersticios: la temperatura de sus textos y esa limpidez, tan sumamente difícil de adquirir, que admite la apropiación de los enunciados y el arribo a sus esencias sin que se nos impongan itinerarios laberínticos, nos muestran a un creador que se sabe dueño de su oficio y no vacila en someter a sus criaturas a los rigores del taller antes de permitirles la iniciación del vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún párrafo del &lt;em&gt;Saludo&lt;/em&gt; escrito por Juan Liscano se nos señala que el poeta “logra mayor concreción de lenguaje en los poemas en prosa”. Desde mi punto de vista, sin embargo, esta afirmación es válida sólo al considerar que la mayor parte del cuaderno está conformada, precisamente, por poemas en prosa. Yepes Azparren, como él mismo ha confesado, escribe “con el oído vigilante”. Y esto es innegable; tanto, que un número importante de esas prosas poéticas - &lt;em&gt;Vacío&lt;/em&gt;, por ejemplo -, dada la eficacia del ritmo y la sonoridad que logra endosarles el autor, no desdeñaría su ordenamiento tipográfico en versos. De haberse optado por esta otra posibilidad, “la concreción de lenguaje” a la que alude el maestro hubiera recaído, sin duda, sobre los textos afiliados entonces a la métrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detengámonos ahora, antes de hacer ciertas apreciaciones, en el poema titulado &lt;em&gt;Noche de mundo&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ascendí hasta tu luz naciente&lt;br /&gt;y hasta el amanecer he ardido&lt;br /&gt;sobre tu rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh fulgor respirado de tu aliento&lt;br /&gt;en mi sed insaciable de tus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche inagotable mientras tu hálito&lt;br /&gt;y tu vida por entero aspiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre tu rostro&lt;br /&gt;desvanecerme en llamas que tú has bebido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hundirme en tu viviente luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tus secretos ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tu escuchada sangre.&lt;br /&gt;Hasta ser sólo cenizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Astro mío rodado en la noche del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Aunque no es la intención de este comentario realizar un análisis más o menos exhaustivo de algunos textos en particular, me he permitido citar &lt;em&gt;in extenso&lt;/em&gt; el anterior para puntualizar la utilización de uno de los recursos expresivos que, en mi opinión, conforman la columna vertebral de la poética de Yepes Azparren en el libro en cuestión. Y me refiero al uso de símbolos con acepciones opuestas y, más específicamente, a la aparición, en apariencias voluntaria, de términos alusivos a las claridades y a la sombra, con un notable predominio de los primeros. Nótese cómo en el poema citado es fácil corroborar lo que advertimos siguiendo, en orden descendente, la secuencia de sustantivos &lt;em&gt;luz, amanecer, fulgor, noche, llamas, luz, cenizas, astro &lt;/em&gt;y&lt;em&gt; noche&lt;/em&gt;. Y ese cúmulo de vocablos, de forma directa o por analogía, tiende a identificarse con las voces que hemos asumido como patrones, remitirnos a universos antagónicos y reaparecer en varios de los textos que se aglutinan en la colección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente, la reiteración de tales figuras obedece a un propósito intencionado del autor y, hasta cierto punto, responde a las aguas encendidas de la metáfora que funge como título del poemario. Yepes Azparren sabe – y así nos lo recuerda con &lt;em&gt;Tú mi río de llamas&lt;/em&gt; - que, aun sin soslayar la trascendencia del erotismo y de la probidad e, incluso, de sus visos platónicos, el amor es también esa unidad y lucha de contrarios, esa lidia perpetua, esa batalla ineluctable que suele convocarnos cada día, y a la que concurrimos iluminados por la esperanza de restarle un poco de fealdades y asperezas al ilustre animal que todavía continúa siendo el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 20/11/2009&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6428865274042720224?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6428865274042720224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6428865274042720224' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6428865274042720224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6428865274042720224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/11/aguas-de-jose-antonio-yepes-azparren.html' title='Llamas de José Antonio Yepes Azparren'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SyfNXLQmD6I/AAAAAAAAAfU/25-vud1XUNY/s72-c/YA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-4964570715211173541</id><published>2009-11-09T10:51:00.001-08:00</published><updated>2009-11-09T10:53:47.844-08:00</updated><title type='text'>Caminante en intramuros</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/Svhk-TsbgsI/AAAAAAAAAfE/0T7z-v6VRaA/s1600-h/CAMINANTES.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402178774632202946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 239px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/Svhk-TsbgsI/AAAAAAAAAfE/0T7z-v6VRaA/s400/CAMINANTES.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Penetro en ti, ciudad hecha&lt;br /&gt;de ovaciones y estropicios,&lt;br /&gt;y me asomo a los resquicios&lt;br /&gt;de tu edad insatisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién te levanta?&lt;br /&gt;                                                  ¿Qué brecha&lt;br /&gt;le abrirás a los que sudan&lt;br /&gt;y, aún padeciendo, se escudan&lt;br /&gt;en la fe?&lt;br /&gt;                            ¿Cómo es posible&lt;br /&gt;que parezcas inasible&lt;br /&gt;por muchos brazos que ayudan&lt;br /&gt;a distanciar de tus ojos&lt;br /&gt;la hojarasca?&lt;br /&gt;                                           ¿Por qué brillan&lt;br /&gt;unos pechos y se astillan&lt;br /&gt;otros el alma?&lt;br /&gt;                     ¿Qué abrojos&lt;br /&gt;lastiman los sueños rojos                                                    &lt;br /&gt;de tus hijos?&lt;br /&gt;                   ¿Con qué parte&lt;br /&gt;de sus lágrimas tocarte?                                      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciudad infiel: amanece,&lt;br /&gt;y hay rostros donde parece&lt;br /&gt;que la luz no se comparte.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-4964570715211173541?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/4964570715211173541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=4964570715211173541' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4964570715211173541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4964570715211173541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/11/caminante-en-intramuros.html' title='Caminante en intramuros'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/Svhk-TsbgsI/AAAAAAAAAfE/0T7z-v6VRaA/s72-c/CAMINANTES.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-9067295951928803970</id><published>2009-10-31T13:26:00.000-07:00</published><updated>2009-11-09T10:50:48.420-08:00</updated><title type='text'>Los laberintos del desastre</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SuyeAd7q82I/AAAAAAAAAe8/HqBI70w4Ogs/s1600-h/laberinto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398863784182477666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 258px; CURSOR: hand; HEIGHT: 237px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SuyeAd7q82I/AAAAAAAAAe8/HqBI70w4Ogs/s400/laberinto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Para Marlén Sánchez, colega yumurina.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;Desde la butaca donde se hallaba reclinado, la cabeza descansando en las palmas de las manos entrecruzadas en la nuca y los párpados caídos, escuchó el golpe seco de la puerta que se cerraba. Los pies se deslizaron suavemente por las baldosas del piso y lo aguijaron deseos de alejarse, de salir corriendo sin que tuviera tiempo de acercársele. Pero al percibir el contacto de los dedos en su piel descuidada y el aliento, ese aliento cuyo aroma siempre le recordaba el de las frutas listas para ser mordidas, comprendió que de nada serviría fingir un sueño que en realidad distaba mucho de sentir. De manera que abrió los ojos y dejó resbalar una mirada indiferente sobre la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué te pasa, mi amor? - interrogó ella, sin poder impedir que cierta inquietud le hiciera temblar la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada - respondió con rudeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero te noto preocupado. ¿Tuviste algún problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ninguno. ¿Puedo pedirte un favor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y dos también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me conformo con uno - y rechazó, fastidiado, los dedos que acariciaban con suavidad la rispidez de su cabello -. ¿Quieres dejarme un rato en paz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca, durante los catorce años de matrimonio, había utilizado un tono tan exasperante para desasirse de las caricias de su esposa, caricias que si bien algunas veces le resultaban un tanto empalagosas, por lo general concluían provocándole una sensación de bienestar que su necesidad de afecto agradecía. Y, quizás por tratarse de la primera vez, ella retiró los brazos como si hubiese recibido en ellos la picadura inesperada de un insecto, enderezó el torso, dio un par de pasos breves hacia atrás y, frunciendo con arrogancia el entrecejo, se dispuso a cuestionar su imperdonable falta de urbanidad. No pudo hacerlo, sin embargo. A través de la cortina que separaba el cuarto de estudio del estrecho pasillo y del resto de las habitaciones llegó, apremiante, la vocecilla del muchacho:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Apúrate, mamá. Ven para que veas mis avances en el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántas horas diarias le dedicaba el hijo, un adolescente delgado que dentro de dos meses cumpliría trece años, a entretenerse o a desperdiciar una buena parte de su tiempo sentado frente al televisor y con el Play Station girando a toda máquina? Ambos sabían que semejante vicio podría conspirar contra el aprendizaje y el normal desenvolvimiento del infante, pero como acordaron al inicio que la utilización del equipo estaría en dependencia de los resultados en los exámenes y el niño, sin estudiar apenas, obtenía calificaciones impresionantes, ninguno se había decidido a ponerle límites a su hábito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Apúrate, mamá - insistió el muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cualquiera pensaría que te ha mordido un perro con rabia - dijo ella disimulando su sorpresa y esforzándose para evidenciar una ecuanimidad que nada tenía que ver con el desasosiego reflejado en sus facciones. Mirándole a los ojos, trató de vislumbrar algún vestigio que le permitiera justificar su malhumor y, aún sin encontrarlo, encaminó sus pasos hacia las llamadas persistentes del pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras escuchaba el murmullo entrecortado de las voces en el cuarto vecino, optó por abandonar la comodidad de la butaca. Avanzó arrastrando los pies, que le pesaban como si alguien, aprovechándose de algún descuido, le hubiera cambiado sus zapatos livianísimos por otros de hormigón. Se detuvo frente a la puerta de la habitación matrimonial, hizo girar el picaporte con un movimiento displicente y, después de penetrar, contribuyó a que la fina y bien reforzada hoja de metal volviese a ocupar su puesto entre las láminas del marco. Las persianas, abiertas en toda su extensión, poca o ninguna resistencia le ofrecían a la corriente de aire fresco que, a pesar de las proximidades del crepúsculo, no paliaba todavía la crudeza del insufrible bochorno veraniego. Cuatro plantas abajo, el bullicio de los párvulos enfrascados en propinarle puntapiés al único balón de fútbol de la cuadra, levantábase invicto por encima de los ruidos inherentes a la cotidianidad del edificio. Por un instante, lo invadieron ganas de bajar los visillos para distanciarse de los silbidos y las carcajadas escandalosas, pero se arrepintió enseguida, suponiendo que esa mínima distracción le permitiría evadirse de la tortura implícita en los pensamientos que le usurpaban una tranquilidad a la que ya no se consideraba con derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendido de espaldas en la cama, volvió a cerrar los ojos e intentó dormirse. Varios minutos más tarde se convenció de que le resultaría imposible conseguirlo. Alargó entonces el brazo hacia una de las teclas del ventilador y, presionándola, sintió que poco a poco desaparecían las gotas de sudor demoradas en las arrugas de su frente y en la parte posterior del cuello. Sin detenerse a meditarlo, habría ofrecido todo el dinero acumulado durante su ya prolongada permanencia en la misión para librarse de la opresión dictatorial de los recuerdos, porque allí, mirándolo desde la silla ubicada en el extremo derecho de su buró, las piernas perfectamente torneadas y desnudas casi hasta el nacimiento de las nalgas, que imaginó tensas y poderosas, estaba de nuevo la muchacha. Y luego de conocer su nombre y de enterarse de que recién había rebasado los dieciocho años, hundió en la belleza de aquel rostro una mirada inquisitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dígame, ¿qué le sucede? - preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada, doctor. Sólo vengo a saber si aquí dan pastillas para evitar el embarazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Es casada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiene novio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y si no es casada ni tiene novio, ¿para qué quiere tomar tabletas anticonceptivas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que una nunca sabe - comentó esbozando una sonrisa que a él le pareció saturada de complicidad. Detrás de los labios distendidos, entrevió unos dientes que, a diferencia de una mayoría considerable de las mujeres que asistían a su consultorio, se le mostraron exquisitamente dispuestos, blancos y sin la sombra de una caries.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tome - dijo, alcanzándole una tirilla del medicamento que buscaba -. Con esto podrá protegerse durante treinta días. Cuando le queden pocas, regrese y le daré, siempre que tenga, todas las que necesite para el mes entrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le explicó el esquema del tratamiento y la muchacha se puso de pie, le dio las gracias e, inclinando con soltura el cuerpo, le estampó un beso apresurado en la mejilla y retrocedió, sin voltearse, hacia la puerta de salida. Desconcertado, él sólo atinó a sonreírle con la misma torpeza del inválido que se inicia en el uso de unas incómodas muletas. El gesto de su mano, alzándose para dibujar, por lo menos, un ínfimo ademán que de alguna forma evocara los movimientos de un adiós, coincidió con la entrada del próximo paciente, una señora envuelta en carnes y de mediana edad que, reservando la respuesta a su saludo para ocasiones venideras, se apresuró a embutir en la carpeta su cuota mensual de píldoras para el control de la tensión y a retirarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El incremento de los ruidos que abajo continuaban produciéndose lo devolvió de súbito a la habitación donde se hallaba. Asomándose a la luz de una persiana, comprobó que la causa no era otra que un altercado entre dos de los futuros futbolistas. Al parecer, existió un malentendido acerca de la posesión de la pelota, los niños discutieron sin poder llegar a un acuerdo convincente para todos, y los cabecillas de ambos grupos concluyeron involucrándose en un pleito. Quizás el motivo de la gresca fuera otro; sin embargo, el tono iracundo de las voces y la vehemencia de las gesticulaciones en la discusión establecida por los partidarios de uno y otro contendiente, lo indujeron a suponer que su hipótesis no carecía de soportes. Desde uno de los apartamentos de la planta baja del edificio de enfrente, armada con la empuñadura de una escoba plástica, partió rumbo al sitio del motín una mujer de aspecto espeluznante por la grosura de sus brazos y el timbre aparatoso de sus advertencias. Alertados del peligro, los participantes en la riña se disgregaron con la rapidez que la situación ameritaba. Notó que la mujer, alargando una manaza regordeta, se prendió de la oreja de uno de los muchachos y comenzó a arrastrarlo hacia la casa. Pocos minutos después, desaparecida la amenaza, los niños reanudaron el juego como si nada hubiese sucedido y él, haciendo un mohín de disgusto y llevándose las manos a la cabeza, retornó a la cama donde vivía su calvario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las cuatro de la tarde de aquel día premonitorio, la muchacha - llamémosle Gyssel - volvió a solicitarle su asistencia. Un rato antes, el colega con quien compartía la vivienda, cuya sala se adaptó de modo tal que pudiera ser utilizada para la realización de las consultas, se había dirigido a cumplir con una guardia prevista de antemano. Estaba solo, completamente solo, y al verla detenida en el umbral, el cuerpo exuberante ceñido por dos piezas minúsculas de tela casi transparente, presupuso que debería disponerse a lidiar con los demonios de las tentaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Adelante - sugirió -. Siéntese y dígame qué le pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Doctor, disculpe que lo moleste a esta hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí. No se preocupe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo padezco de dolores en un seno, y de repente se me ocurrió que usted podría ayudarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y no ha tomado nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muchas cosas, pero no encuentro alivio. Mire, me duele aquí -. Desnudó el seno izquierdo y con su mano le sostuvo la suya, y a pesar de su leve resistencia la trasportó, despacio, hasta depositarla sobre la protuberancia del pezón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convencido de que después de su prolongadísimo período de abstinencia, triunfar en una batalla contra tales demonios parecería casi un proyecto no dable a los humanos, depuso las armas e incorporándose del asiento, rozó levemente con los suyos los labios de Gyssel. Y, tal como había imaginado, ella entreabrió la boca y empezó a humedecer las posesiones adquiridas. No sin cierta incomodidad, porque la efervescencia de los deseos mutuos tiende a enemistarse con la sensatez, diéronse a despojarse de la ropa retrocediendo en busca de un espacio más propicio para la consumación de sus afanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desnudez imperativa de aquella criatura, ladeada sobre los arabescos multicolores de la sábana, por un momento le trajo a la memoria el cuadro magnífico de Goya. Y lamió, con estudiada pericia, cada uno de los promontorios accesibles a la elocuencia de su apetito constreñido por el distanciamiento de la esposa. Recorrió con su lengua la brevedad del cuello y de los lóbulos de las orejas; ascendió a la turgencia irreverente de los senos y se detuvo en el pubis rasurado y en las palpitaciones del clítoris hasta que los gruñidos placenteros de la muchacha delataron su arribo a los espasmos del deleite. Se apoderó entonces de la tersura de los muslos y el glande tumefacto se asomó a las humedades del introito, y la penetró escuchando de nuevo los gruñidos de placer que ahora henchían con más intensidad el velamen de sus deseos desatados. Aprisionó la redondez exasperada de los glúteos, y regresó a lamerle los pezones y se ofrecieron ambos a prolongar la danza primitiva de los cuerpos. Y cuando presumió, por la lubricidad de su cadencia, que ella se aproximaba una vez más a las fronteras del orgasmo, se derramó completa y desenfrenadamente dentro de las intimidades de Gyssel. “Creo que jamás - le confesaría la muchacha después de transcurridos varios meses - podré olvidarme de aquella primera vez contigo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Papá - gritó su hijo luego de abrir la puerta -. Ya la cena está lista. Dice mamá que vengas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obligándose a tirar de la insólita pesantez de sus piernas, se dirigió hacia el comedor y, fiel a su costumbre, ocupó la silla ubicada en el extremo angosto de la mesa. El olor exquisito de los alimentos, aderezados con el gusto y los aliños necesarios, inundaba cada resquicio del entorno. Mientras comía, dejó vagar con discreción la vista sobre los muebles encerrados entre las cuatro paredes de la estancia. Vio el refrigerador de dos puertas, la cocina de gas, la licuadora, la vajilla, los cubiertos, el mantel que rozaba con la dureza de los codos y la infinidad de menudencias que había hecho llegar desde tan lejos para garantizarle a su familia una prosperidad que antes no tuvo. Y el hecho de saber que no dispondría de tiempo suficiente para disfrutar de esa bonanza, ni para encaminar la inteligencia de su hijo ni para envejecer junto a la esposa, hizo que le creciera un nudo en la garganta y terminó depositando los cubiertos en el plato y levantándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está excelente la comida - dijo, y pellizcó una de las mejillas del muchacho -. Para nosotros tu mamá siempre ha sido la mejor de todas las cocineras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se limitó a exhibir una sonrisa y él, acercándose y aprovechando la oportunidad para librarse de un probable interrogatorio, le acarició la cara con las yemas de los dedos y le dio un beso en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo siento mucho, mi amor - se disculpó -. Cuando llegaste fui áspero contigo; pero te aseguro que no tuve intenciones de lastimarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confiado en haber obtenido su perdón, llegó a la sala y se dispuso a ver una película. No pudo terminarla: sus pensamientos continuaban torturándolo. Apagó el DVD. En alguna gaveta encontró un paquete de pastillas. Se tragó dos de un golpe y la sobredosis de somníferos lo condujo a dormirse de inmediato. Cuando abrió los ojos, la claridad del sol había derrotado las penumbras del cuarto y supuso que ya mediaba la mañana. Era domingo. Sobre la cómoda descubrió un pedazo de papel donde se dibujaban grandes letras: “No quise despertarte. Acompañé al niño a la piscina. Vuelvo pronto”. Desperezándose, reconoció que se sentía un tanto más tranquilo y se deshizo de la ropa y, ya en el baño, el contacto con el chorro de agua fría le produjo un estremecimiento repentino y generalizado que lo llevó a despedirse finalmente de los residuos del cansancio y del sueño que todavía lo embargaba. De regreso a la habitación, se vistió con meticulosa complacencia y, aproximándose al borde de la cama, atrajo hacia sí las botas y demoró una mirada curiosa en los cordones gruesos y resistentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía tres semanas que sus familiares lo habían visto desprenderse de la multitud de colegas impacientes que inundaba el aeropuerto y trotar con la maleta rumbo a ellos y abrazarlos. Venía con treinta días de vacaciones y se propuso disfrutarlos y liberarse así de las tensiones generadas, no sólo por el exceso de trabajo, sino además porque la inseguridad en el país donde se hallaba, lejos de amilanarse, continuaba incrementándose y eso, cuestión que no solía incluir entre los temas de los diálogos habituales en el apartamento, también formaba parte de sus preocupaciones cotidianas. Y esta vez, aunque le pareciera increíble, no había encontrado razones para quejarse: durante la permanencia en la playa y en cada uno de los sitios de recreación que visitó se le notaba extremadamente satisfecho y, bajo el influjo de la cerveza, filosofó con algunas amistades acerca de los vínculos de un porcentaje importante de la felicidad con el dinero. Ayer, temprano aún, recibió la llamada y sin pensarlo mucho se encaminó hacia el policlínico. Y entonces le mostraron el resultado del examen, el mismo examen que se les indicaba a todos los colaboradores de tránsito en la isla para el diagnóstico de cierta enfermedad de transmisión sexual; el mismo examen, el mismo papelito repudiable que hace unos segundos terminó de convertir en un pequeño montículo de polvo chamuscado dentro del cenicero. Y, cercenándole despiadadamente las intenciones a la duda, lanzó los residuos en el cesto y se asomó al pasillo. Poco tiempo después, proveniente de la calle y asediada por la prisa, la esposa se detuvo frente al baño y, desorbitando los ojos, dejó escapar un grito lastimoso. Pero él no pudo escucharlo: con las piernas ligeramente flexionadas y el rostro amoratado, colgaba del caño de la ducha y tres o cuatro moscas lidiaban por unas gotas de sangre coagulada sobre su lengua lívida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 16/8/2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-9067295951928803970?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/9067295951928803970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=9067295951928803970' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/9067295951928803970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/9067295951928803970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/10/los-laberintos-del-desastre_31.html' title='Los laberintos del desastre'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SuyeAd7q82I/AAAAAAAAAe8/HqBI70w4Ogs/s72-c/laberinto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1114210155345278477</id><published>2009-10-13T11:24:00.000-07:00</published><updated>2009-10-13T11:31:20.325-07:00</updated><title type='text'>Invocación junto a las cúpulas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/StTGRXhmYTI/AAAAAAAAAeU/AaIFC4jNOR4/s1600-h/Ã&amp;shy;ndice.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392152655544344882" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 140px; CURSOR: hand; HEIGHT: 94px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/StTGRXhmYTI/AAAAAAAAAeU/AaIFC4jNOR4/s200/%C3%ADndice.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La ciudad nos avisa de su magra existencia&lt;br /&gt;con logotipos y carteles,&lt;br /&gt;con pregones y cláxones ruidosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien levanta su tamaño&lt;br /&gt;sobre la longitud de las aceras&lt;br /&gt;y, ofreciendo sus bronquios a la escasez del aire,&lt;br /&gt;transita lentamente bajo la piel del polvo,&lt;br /&gt;saturado&lt;br /&gt;de anunciaciones rotas y de angustias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad nos aguarda,&lt;br /&gt;lleno de sobresaltos el martirio&lt;br /&gt;con que suele habitarnos en la humildad de sus esquinas,&lt;br /&gt;y solapa, brindándose a la injuria,&lt;br /&gt;las respuestas probables para los ojos que interrogan,&lt;br /&gt;para los brazos de asediar las puertas,&lt;br /&gt;para los cuerpos desollados&lt;br /&gt;en el ascenso atroz a las murallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad se alimenta con los miedos que urde,&lt;br /&gt;con los temores de un regreso a casa&lt;br /&gt;sin que dance la vida en la oquedad de los morrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de cada intento del pie que los desanda,&lt;br /&gt;muestran los callejones&lt;br /&gt;la soledad henchida de proverbial desequilibrio,&lt;br /&gt;de navajas sedientas y avezados revólveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien, humanamente,&lt;br /&gt;lleva su austeridad a los mercados&lt;br /&gt;y a las cafeterías,&lt;br /&gt;y le asoman al júbilo deseos&lt;br /&gt;de vislumbrar un sitio donde tornen&lt;br /&gt;al estrechón de ideas sus iniciales bondadosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sufrimiento inclina la gravedad de su discurso&lt;br /&gt;ante las morbideces de ociosos transeúntes,&lt;br /&gt;y la penumbra le incorpora gestos&lt;br /&gt;a la eclosión fatal que desperezan los cuchillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ciudad, a veces, el día es sólo un calco&lt;br /&gt;tangible de lo inhóspito, un pretexto&lt;br /&gt;para escuchar los ademanes&lt;br /&gt;que la traición alarga como frenéticos ofidios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien&lt;br /&gt;invoca la equidad junto a las cúpulas&lt;br /&gt;tomadas por el odio,&lt;br /&gt;y el silencio le grita, cabizbajo,&lt;br /&gt;desde todos los puntos cardinales posibles de la esfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad es un puente hacia el abismo&lt;br /&gt;y el dolor se abarrota de máscaras inmensas&lt;br /&gt;y de aceites baratos para ungirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-1114210155345278477?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/1114210155345278477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=1114210155345278477' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1114210155345278477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1114210155345278477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/10/invocacion-junto-las-cupulas_13.html' title='Invocación junto a las cúpulas'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/StTGRXhmYTI/AAAAAAAAAeU/AaIFC4jNOR4/s72-c/%C3%ADndice.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6581743442699187387</id><published>2009-09-12T12:05:00.000-07:00</published><updated>2009-09-12T12:16:52.644-07:00</updated><title type='text'>Lamentos de Tersites junto al cuerpo de Ilión</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SqvzJJ_fbUI/AAAAAAAAAeE/hQunZ9TjKXA/s1600-h/T.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380661518450781506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 291px; CURSOR: hand; HEIGHT: 165px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SqvzJJ_fbUI/AAAAAAAAAeE/hQunZ9TjKXA/s400/T.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Entre la luz mentida y el desvelo&lt;br /&gt;vislumbro la embriaguez de mi osamenta,&lt;br /&gt;sombra que desdibujo cenicienta&lt;br /&gt;bajo la cima indocta de su anhelo.&lt;br /&gt;Aquiles me seduce con un cielo&lt;br /&gt;falaz eternizado en el escudo.&lt;br /&gt;El Hades me circunda. Vibra el rudo&lt;br /&gt;tambor de la contienda y sus desquites,&lt;br /&gt;y en la dolida espalda de Tersites&lt;br /&gt;bruñe la guerra su puñal desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lubrica un dios con el Olimpo a cuestas&lt;br /&gt;la sed de su aberrante maquinaria.&lt;br /&gt;Vocifera el silencio y necesaria&lt;br /&gt;se presume la noche sin respuestas.&lt;br /&gt;Néstor dáse a callar. Lanzas enhiestas&lt;br /&gt;disponen su ansiedad, su mordedura&lt;br /&gt;sobre la piel de Ilión. Cabalgadura                     &lt;br /&gt;reclama la violencia maldecida&lt;br /&gt;por esta mano que levanta herida&lt;br /&gt;un guerrero sin grebas ni armadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de las murallas hurga Helena&lt;br /&gt;en su evasión fatídica. Deshecho,                                                                                                 &lt;br /&gt;bosqueja un sitio en el dolor el pecho&lt;br /&gt;lanzado a la costumbre de la pena.&lt;br /&gt;Humedecida por el llanto, llena&lt;br /&gt;de alaridos y toses, nos convoca                                                            &lt;br /&gt;la vejada ciudad. De roca en roca&lt;br /&gt;regresa un grito flagelado al humo,&lt;br /&gt;y en los ojos que a lágrimas abrumo                            &lt;br /&gt;el color de la culpa se disloca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, si soy humano, al sufrimiento                                    &lt;br /&gt;que trocado en imágenes lastima                                                                        &lt;br /&gt;mi brazo contribuye? Si aproxima                                                                        &lt;br /&gt;la bondad a mi rostro su instrumento,&lt;br /&gt;¿cómo es posible que no pueda el viento&lt;br /&gt;demorarla en los otros? Si serviles&lt;br /&gt;no deben  ser los hombres, ¿por qué a viles&lt;br /&gt;criaturas descienden? ¿Qué balanza&lt;br /&gt;precisa Héctor para hundir su lanza&lt;br /&gt;en la soberbia demencial de Aquiles?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6581743442699187387?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6581743442699187387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6581743442699187387' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6581743442699187387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6581743442699187387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/09/lamentos-de-tersites-junto-al-cuerpo-de.html' title='Lamentos de Tersites junto al cuerpo de Ilión'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SqvzJJ_fbUI/AAAAAAAAAeE/hQunZ9TjKXA/s72-c/T.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8646563732180517599</id><published>2009-08-06T06:55:00.001-07:00</published><updated>2009-08-11T07:16:58.655-07:00</updated><title type='text'>Sobre la marginalidad y otros asuntos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnrhXFpKC7I/AAAAAAAAAds/9QyzyhASDsk/s1600-h/JUAN+MANUEL.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366849692733410226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 279px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnrhXFpKC7I/AAAAAAAAAds/9QyzyhASDsk/s400/JUAN+MANUEL.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt; El abandono progresivo del ámbito rural y el acelerado y aparentemente ineluctable hacinamiento del hombre en las ciudades, espacio mucho más propicio para la aparición y el incremento exorbitante de los vicios y las bajas pasiones, incidieron notablemente, a lo largo de la pasada centuria y durante el transcurso de la actual, en la creciente y rauda proliferación de la marginalidad y de los desafueros humanos inherentes a ella. Atribuible muchas veces a la imperfección de nuestras sociedades y otras a la morbosa vocación por el delito que suele convivir, en perfecta simbiosis, con determinados especímenes, esa lamentable forma de asirse a la existencia citadina también se ha convertido en una especie de surtidor, abundoso &lt;em&gt;in extremis&lt;/em&gt;, hacia el que tienden a inclinarse algunos escritores acicateados por la intención de labrarle un sitio en el entramado de sus obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no me atrevo a asegurarlo, probablemente haya sido Guillermo Meneses el primer narrador que se arriesgó a incorporar el tema de marras a la cuentística venezolana. Aun cuando resulta innegable la trascendencia de la prosa regionalista o de la tierra, cuyo exponente más connotado, sin lugar a dudas, sería la célebre novela de Rómulo Gallegos publicada en 1929, ya en los cuentos del escritor caraqueño aparecidos en la década del treinta del pasado siglo es factible advertir indicios del traslado del escenario rural hacia el entorno suburbano. En semejante hábitat se mueven, &lt;em&gt;verbigratia&lt;/em&gt;, las criaturas que apreciamos en &lt;em&gt;La balandra Isabel llegó esta tarde&lt;/em&gt;, texto que vio la luz en 1934 y que, añadido a los restantes alumbrados más o menos por esa misma fecha, presupondría un intento de renovación literaria de irrefutable validez en estos lares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amplio abanico de sucesos que conforma &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Quemando a Venezuela y otros relatos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; no desdeña el acercamiento creativo a esa dolorosa realidad que, dada la ineficacia de los mecanismos diseñados para combatirla, tórnase más preocupante aún cuando el azar le usurpa el aire a quienes tratan de evadirla o ignorarla. En su libro iniciático, merecedor de un premio en el &lt;em&gt;Certamen Mayor de las Artes y las Letras&lt;/em&gt; del 2006 y publicado ese mismo año por la &lt;em&gt;Fundación editorial el perro y la rana&lt;/em&gt;, Juan Manuel Parada (Yaritagua, 1980) incursiona con viento favorable por este y otros derroteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los entes marginales involucrados en una porción considerable del universo existencial que nos entrega el joven narrador yaritagüeño difieren, sin embargo, de las entelequias menesianas. En sus cuentos, si excluimos la aparición esporádica de la drogadicción, el tratamiento de la marginalidad se vincula, sobre todo y más atinadamente, con la recreación de la violencia cuyo clímax suele concretarse a través del zumbido de una bala o de un deceso inesperado. Si bien algunas veces esta constituye la columna vertebral del acontecimiento que se nos participa, también se nos ofrece incorporada sólo de manera tangencial a la trama en la que irrumpe de forma un tanto imprevisible, quizás para la consecución de un dramatismo afín a realidades a las que no siempre conseguimos sustraernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo el orden cronológico del libro - y soslayando momentáneamente asuntos a los que me acercaré más adelante -, ya en el tercer relato de los quince que configuran el cuaderno, Juan Manuel se dispone al abordaje del contexto que ha venido ocupándonos. &lt;em&gt;Un ladrón en emergencia&lt;/em&gt; sintetiza, mediante la alternancia de dos voces narrativas, el fatídico drama del cazador cazado. Así, al monólogo del gánster que, traicionado por uno de sus cómplices, finaliza herido mortalmente durante la realización de sus andanzas, se le intercalan fragmentos del discurso en segunda persona de alguien que lo juzga mientras el delincuente, abandonado sobre una camilla, aguarda por la asistencia imprescindible de un galeno. Aunque los planos temporales son diferentes, la convergencia espacial de ambos protagonistas torna verosímil el andamiaje del texto. Y el desenlace, doloroso por cuanto nos conduce a avecinarnos con las emanaciones de la muerte, implicita un acertado cuestionamiento a los deslices de la ética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Albures &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Nueva vida&lt;/em&gt;, dos de los relatos más extensos y, a mi juicio, los más consistentes de la recopilación, nos muestran a un creador con dotes para el ejercicio venturoso de la narrativa. En el primero de ellos, valiéndose de una meticulosa fragmentación de la urdimbre, nos presenta el autor a varios personajes cuya existencia conflictiva y la búsqueda de probables soluciones tienden a vincularlos en encuentros aparentemente fortuitos. En connivencia con el título, el final nos apabulla con el fallecimiento azaroso de un hombre ajeno a los desmanes de la marginalidad. El segundo nos asoma a un vasto fresco de los avatares gansteriles donde el protagonista, que finalmente intenta regenerarse, concluye - por una ironía macabra del artista o por antífrasis con el título - estrellándose contra el parachoques de un camión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya he dejado entrever más arriba, en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Quemando a Venezuela&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;… coexiste una notable gama de intereses temáticos. Y otro de los demonios que asedian a Juan Manuel es el relativo a las complejidades de la vida de un escritor. Una proporción importante de su libro se le confiere al tratamiento de estas preocupaciones. Y ello no debe sorprendernos, máxime si convenimos en que tradicional y desafortunadamente, casi nunca en estos países nuestros el ofrecimiento a las exigencias de la literatura se ha revelado como una profesión rentable. La consagración antes de la entrada en el sepulcro siempre me ha parecido un privilegio al que sólo acceden algunos pocos elegidos de los dioses. El compromiso con las letras presupone, para quien se decide a contraerlo, una usurpación tácita del tiempo que osan reclamarle los oficios con los cuales sí puede sustentarse, o una disminución de los minutos exigidos por el descanso corporal, o cierta dejadez en el aporte de afectos a las personas que lo aman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que en dos de sus relatos el narrador, quizás para no nadar solo en contra de tendencias aún sólidas, se aproxima a los cánones de la cuentística signada por elementos referentes a los cotos de la fantasía, en el cuaderno se evidencia el propósito de ambientar los textos en circunstancias incuestionablemente verosímiles. Por lo mismo, estos cuentos de Juan Manuel que, a decir verdad, en ocasiones dejan traslucir algunas deficiencias en el uso del lenguaje - la reiteración innecesaria de gerundios, por ejemplo - imputables, creo yo, a la prisa que nos impone la convocatoria de un concurso, se nutren de la experiencia física del autor y de la observación directa y de la sátira juiciosa a los baales de la cotidianidad. Intención esta que, francamente, no dudo en suscribir. Próximos a los cien años del estallido de las vanguardias, lejos de continuar vertiendo agua sobre un terreno ahíto de humedades, tal vez no resulte descabellada una ligera inclinación del astrolabio hacia lo todavía rescatable de las simientes originarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 5/8/2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8646563732180517599?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8646563732180517599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8646563732180517599' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8646563732180517599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8646563732180517599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/08/sobre-la-marginalidad-y-otros-asuntos.html' title='Sobre la marginalidad y otros asuntos'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnrhXFpKC7I/AAAAAAAAAds/9QyzyhASDsk/s72-c/JUAN+MANUEL.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-4045283773995278602</id><published>2009-08-04T07:31:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T07:19:01.945-07:00</updated><title type='text'>Nota sobre Garmendia y La tienda de muñecos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnhGUXN22lI/AAAAAAAAAdk/TIODv8LrZ9o/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366116271655410258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 207px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnhGUXN22lI/AAAAAAAAAdk/TIODv8LrZ9o/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Debo a la gentileza de una amiga, recién iniciada en el estudio de las letras, mi encuentro con la obra narrativa de Julio Garmendia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacido en una hacienda cercana a la ciudad de Barquisimeto, a la edad de diecisiete años el futuro narrador se traslada a la capital del país en compañía de su padre, e inmediatamente decide brindarse a la práctica del periodismo, no por necesidades pecuniarias ni por intereses políticos, sino por un simple compromiso de fidelidad con su incipiente vocación. Más tarde viaja a Europa y, hallándose en la patria de Víctor Hugo y de Maupassant y de Bretón, ve la luz en París, en 1927, la edición príncipe de &lt;em&gt;La tienda de muñecos&lt;/em&gt;, encabezada por un prefacio debido a la autoría de Jesús Semprum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi a los ventiocho años del deceso físico del autor, en enero de 2005 la prestigiosa &lt;em&gt;Monte Ávila Editores Latinoamericana&lt;/em&gt;, en su ya imprescindible colección &lt;em&gt;Biblioteca Básica de Autores Venezolanos&lt;/em&gt;, ha puesto a circular una nueva y bellísima edición del libro primigenio de Garmendia. Alrededor de medio centenar de cuartillas le parecieron suficientes a este meticuloso hacedor de fantasías para estructurar el cuerpo narrativo de su obra iniciática. Concluido el deleite al que nos conduce la lectura de sus ocho cuentos, no me parece descabellado imaginar que, aún cuando su aparición se produjo más allá de nuestras costas y varios años después de la concepción de la mayor parte de sus textos, &lt;em&gt;La tienda&lt;/em&gt;… bien pudo significar algo así como un tajo imprevisto en las arterias de la ya prácticamente exangüe estética modernista o, en el mejor de los casos, una bofetada irreverente a la prosa que ubicaba sus esencias en ámbitos de un nativismo anquilosado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las breves narraciones de Julio Garmendia recuerdan miniaturas cinceladas por la consagración impertérrita de un orfebre, vinos que precisaron de algunos lustros de añejamiento para entregar toda su espléndida exquisitez al paladar que, transcurrido ese proceso, habría de catarlos. Hay artistas que se asoman al mundo privilegiados con la rarísima virtud de anticiparse a las circunstancias de su entorno, y una de esas venerables criaturas fue, sin lugar a dudas, el escritor que nos ocupa. Por ello no es de extrañar que Garmendia escribiera para lectores que, aún sin haber nacido, juzgarían equitativamente &lt;em&gt;La tienda de muñecos&lt;/em&gt;, colocándola en el sitial señero que le corresponde considerando su defensa a ultranza de una manera fundacional de asumir el ejercicio escriturario entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro al que hacemos referencia se nos ofrece como un límpido manojo de fabulaciones donde se torna evidente un marcado predominio, sobre los contor&amp;shy;nos palpables de la realidad, de situaciones o acontecimientos signados por innumerables vestigios de inverosimilitud. Gracias a su lectura, además del argumento epónimo, - que nos propone cierto tipo de metaforización alusiva a la existencia social - nos informamos, entre otras cosas, acerca de la urbanidad de un pobre diablo que, despojado por el autor de toda su malevolencia satánica, se interesa en la adquisición del alma de un hombre que duda poseerla y dialoga con este permitiéndole realizar un viaje al mundo ultraterreno, y del vuelo fantástico de alguien que se agazapa en el vientre de una nube y, luego de su intrépida incursión, regresa exitosamente a la tierra metamorfoseado en un recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;El cuento ficticio&lt;/em&gt;, texto que, además de ser considerado por ciertos estudiosos de su obra como una especie de velado manifiesto, aparentemente justifica con transparencia cenital la poética del escritor, Garmendia rompe lanzas a favor de un retorno necesario a “los Reinos y Reinados del país del Cuento Azul, clima feliz de lo irreal, benigna latitud de lo ilusorio”. Pero, más allá de semejante llamado a un regreso a los cotos de una de las tendencias en boga, basta una simple ojeada a este o a sus libros posteriores para convencerse de que el narrador barquisimetano trasciende con indudable amplitud los postulados de ese movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi modesto juicio, referencias temáticas de esta narrativa podrían encontrarse en otros aires. Así, por ejemplo, en &lt;em&gt;El difunto yo&lt;/em&gt;, último de los cuentos de &lt;em&gt;La tienda&lt;/em&gt;…, no es difícil vislumbrar pinceladas del Stevenson de &lt;em&gt;El Dr. Jekill y Mr. Hyde&lt;/em&gt;. Incluso, en los avatares de ese personaje de Garmendia que debe lanzarse a recuperar a su &lt;em&gt;alter ego&lt;/em&gt;, no es difícil advertir reminiscencias de aquel esperpento gogoliano que, luego de comprobar el abandono de su nariz y descubrirla, perfectamente vestida y con sombrero, recorriendo las calles y establecimientos del San Petersburgo de la primera mitad del siglo XIX, precisa empeñarse en su persecución para devolverla al rostro del cual se había separado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me arriesgo a asegurar que sea el universo ideotemático inherente a su cuentística la única razón de la vigencia del escritor. Una y mil veces, nuestro idioma ha sido vapuleado por cientos de escribidores, sensibles a las piruetas de las modas o ajenos al oficio. Garmendia, indudablemente, se mantuvo alejado de tales posiciones. De hecho, quizás en el manejo de la lengua cervantina radica otro de los resortes importantes que condujeron al escritor a su aceptación actual: la ironía, el humor, la sobriedad en el uso de la adjetivación y la poda consciente de la hojarasca son rasgos que le confieren a su estilo una envidiable singularidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escurriéndose de la ya estertorosa pedrería modernista y de los excesos del criollismo, el escritor ganó para &lt;em&gt;La tienda de muñecos&lt;/em&gt; un decoroso sitio en la posteridad. A pesar de que no se afilió jamás a ninguna de las corrientes de la vanguardia, nadie osaría negarle a ese cuaderno germinal su condición renovadora. De ello dan fe, además de los elementos anteriormente apuntados, el antimimetismo, la fantasía y el distanciamiento de las realidades extraliterarias. Como ya he sugerido, Garmendia escribió para hacerse comprender por lectores venideros y es de inferir que lo logró: su influjo en las generaciones de literatos venezolanos que sucedieron a la publicación de sus cuentos, hoy se nos revela como una verdad a todas luces incuestionable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de su oportuno regreso del viejo continente a finales de 1939, el narrador, hospedado en un hotel caraqueño, continúa su vida de solitario empedernido. Pero en esa soledad - tal vez la soledad sonora que dijera Fray Luis - pergeñó los cuentos que configuraron su segundo libro. Este, publicado en 1952, además de quebrantar el prolongadísimo silencio del autor, fue el máximo responsable del inicio de su justa y merecida revalorización. De modo que con la concesión, en 1974, del Premio Nacional de Literatura a Julio Garmendia, se asistió en Venezuela a la consumación de un acto de justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua, 30/12/2005&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-4045283773995278602?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/4045283773995278602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=4045283773995278602' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4045283773995278602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4045283773995278602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/08/nota-sobre-garmendia-y-la-tienda-de.html' title='Nota sobre Garmendia y La tienda de muñecos'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SnhGUXN22lI/AAAAAAAAAdk/TIODv8LrZ9o/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-4773268941011081886</id><published>2009-07-07T07:54:00.001-07:00</published><updated>2009-07-07T07:55:49.507-07:00</updated><title type='text'>Infancia de la sombra</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SlNhwwomRII/AAAAAAAAAdc/6qo5grghYq0/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355731872190448770" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 124px; CURSOR: hand; HEIGHT: 99px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SlNhwwomRII/AAAAAAAAAdc/6qo5grghYq0/s200/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Desde qué laberinto no imaginado todavía&lt;br /&gt;por la impaciencia de los hombres,&lt;br /&gt;lenta, furtivamente,&lt;br /&gt;ascendió a las palabras del poeta&lt;br /&gt;esa especie de bestia incalculable&lt;br /&gt;que lo confunde todo,&lt;br /&gt;que nos ciega?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vulnerando la entraña cósmica de lo efímero&lt;br /&gt;se le vio aparecer&lt;br /&gt;- apenas un esbozo -&lt;br /&gt;y ante la inconsecuencia de quienes se afanaban,&lt;br /&gt;consagrados y miopes,&lt;br /&gt;en hilvanar olímpicas respuestas&lt;br /&gt;para endosarle a Dios lo imprevisible,&lt;br /&gt;ella inició el asedio de la luz que amasamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con precisión de orfebre, con la astucia&lt;br /&gt;de un animal que finge dormir mientras vigila,&lt;br /&gt;socavó el mecanismo&lt;br /&gt;que induce al laborioso tic-tac  de los relojes;&lt;br /&gt;logró que el aire limpio&lt;br /&gt;se humedeciera en aguas de frente legamosa&lt;br /&gt;y, audaz, inconmovible,&lt;br /&gt;dióse a buscar que el sueño de aquellos que ofrendaran,&lt;br /&gt;como muchachos crédulos,&lt;br /&gt;sus campanas al júbilo,&lt;br /&gt;se oscureciera de tal forma&lt;br /&gt;que el despertar no fuese más que una pesadilla,&lt;br /&gt;una estancia del hombre junto a los ríos del infierno.                       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transferidos los puntos cardinales&lt;br /&gt;- el este hacia la bruma, por ejemplo -&lt;br /&gt;hubo un rubor de nieves,                                                        &lt;br /&gt;de lejanas blancuras                                                                                         &lt;br /&gt;desmoronando su elocuencia pétrea,&lt;br /&gt;su pacto con la Historia.&lt;br /&gt;Solapada,&lt;br /&gt;la noche hurtó minutos a los cronómetros del día,                                         &lt;br /&gt;los árboles perdieron cuotas de savia, flores,                                &lt;br /&gt;respiraderos tácticos, emblemas.&lt;br /&gt;Y en su simplicidad,&lt;br /&gt;las mariposas&lt;br /&gt;le donaron al sueño sus dos alas&lt;br /&gt;para impedir que el rostro que aupamos descendiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo conozco a la bestia: la presiento&lt;br /&gt;asomándose, a tientas, a la cama&lt;br /&gt;donde mi niño duerme, custodiado&lt;br /&gt;sólo por esa fuerza que le endilga a los padres&lt;br /&gt;&lt;em&gt;la soledad del corredor de fondo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Escuchad cómo crece: sus tentáculos,&lt;br /&gt;sus telarañas dúctiles impiden&lt;br /&gt;que uno acierte en el blanco&lt;br /&gt;cuando la luz que resta nos alumbra el instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es la sombra-niña comerciantes,&lt;br /&gt;ministros, usureros, bebedores.&lt;br /&gt;Así es la sombra-niña&lt;br /&gt;que se agazapa y llora y nos acecha,&lt;br /&gt;y hay que tener cuidado,&lt;br /&gt;hay que tener cuidado porque ampara&lt;br /&gt;la sed de los cuchillos y se torna&lt;br /&gt;peligrosa en extremo si alcanza la adultez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-4773268941011081886?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/4773268941011081886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=4773268941011081886' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4773268941011081886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/4773268941011081886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/07/infancia-de-la-sombra_4243.html' title='Infancia de la sombra'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SlNhwwomRII/AAAAAAAAAdc/6qo5grghYq0/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8813773701166204019</id><published>2009-06-23T11:16:00.000-07:00</published><updated>2009-07-23T10:48:16.689-07:00</updated><title type='text'>Poemas de Gustavo Córdova</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SkEcbAYEcDI/AAAAAAAAAc0/OPot__OlxPM/s1600-h/foto+de+G.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350589082575859762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 311px; CURSOR: hand; HEIGHT: 288px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SkEcbAYEcDI/AAAAAAAAAc0/OPot__OlxPM/s400/foto+de+G.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Con la poesía, con el intento de convertirnos en hacedores de versos más o menos afortunados, solemos avecinarnos ya durante la infancia o, a más tardar, en el transcurso de la adolescencia. La lectura de un libro sorprendente o el surgimiento de los primeros amores imposibles, constituyen estímulos que, de alguna manera, nos precipitan a la asunción del riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hombre, sin embargo, no siempre se le concede el privilegio de sumergirse sólo en las aguas que le resultan agradables. Así, a muchos adoradores de las letras la vida tiende a encaminarlos a través de senderos escasamente afines con esas inclinaciones primigenias. Pero los seres que comulgan desde pequeños con la literatura, aún cuando se especialicen en el desempeño de otras profesiones, casi nunca consiguen separarse definitivamente de sus pasiones iniciales. Y, escamoteándole horas al descanso, se dan a la inefable convocatoria de la palabra y escriben, tratando de labrarse un tono personal y de saberse realizados, en primer lugar, consigo mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustavo Córdova (Maracay, 1959) es uno de los hombres que menciono. Ingeniero especializado en gerencia de proyectos, vive y sostiene a su familia con el ejercicio de su profesión. Pero, deslumbrado tempranamente ante la lectura de una de las obras capitales de Vicente Gerbasi, se aprestó a la celebración de sus eternas nupcias con el encantamiento de la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí están sus poemas. A pesar de que todavía no ha publicado ningún libro - seguramente por la falta de conexiones con esos laberintos, muchas veces inextricables, del mundo editorial -, en ellos puede evidenciarse la mesura de quien se sabe dueño de un cúmulo importante de recursos expresivos. Sus textos, no solamente por los vínculos temáticos, sino también formales, traslucen un enjundioso estudio del autor de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Mi padre, el inmigrante&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Pero, más allá de una adecuada tamización de otra poética, emerge la voz identitaria de Gustavo. Y eso, para mí, ya presupone la consecución de un estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;VISIÓN&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Amanecida de pájaros,&lt;br /&gt;descubierta de sábanas,&lt;br /&gt;inclinada,&lt;br /&gt;yo te sueño.&lt;br /&gt;Tú, en cambio,&lt;br /&gt;abrevias tu aparición&lt;br /&gt;en un sorbo de luz&lt;br /&gt;y te disipas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras palabras habitaré después&lt;br /&gt;- cuando amanezca -&lt;br /&gt;y no tu nombre,&lt;br /&gt;que es estremecimiento,&lt;br /&gt;y humedad,&lt;br /&gt;apagándose en mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extiendo mi mano hacia la noche&lt;br /&gt;y te ofrezco, ausente,&lt;br /&gt;mi inútil almohada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;HAY OTRA VASTEDAD&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hay otra vastedad&lt;br /&gt;detrás de nuestros párpados,&lt;br /&gt;no sé si aún más fría&lt;br /&gt;o dulce que la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antiguos naufragios la circundan,&lt;br /&gt;olvidadas expediciones de sueños,&lt;br /&gt;desde cuyas velas, desgastándose al sol,&lt;br /&gt;viejas palabras dicen adiós eternamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otra vastedad&lt;br /&gt;detrás de nuestros párpados.&lt;br /&gt;Cruzan su espacio puentes interminables&lt;br /&gt;colgando hacia la nada,&lt;br /&gt;como miradas suspendidas que duermen&lt;br /&gt;soñándose a sí mismas,&lt;br /&gt;saliendo de otro rostro,&lt;br /&gt;cayendo hacia otro abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otra vastedad&lt;br /&gt;detrás de nuestros párpados.&lt;br /&gt;De ignotas latitudes,&lt;br /&gt;sin ángulos ni rostros.&lt;br /&gt;A veces, tras los arcos de sus vetustas puertas,&lt;br /&gt;tendemos nuestra piel al sol&lt;br /&gt;para secar sus sueños de húmedas madrugadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otra vastedad&lt;br /&gt;detrás de nuestros párpados.&lt;br /&gt;Y es siempre el hombre solo quien la habita.&lt;br /&gt;Encendemos antorchas cada noche&lt;br /&gt;y abrazamos en el sueño nuestra sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SI AÚN VIENES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si acaso están tus pasos&lt;br /&gt;viniendo aún hacia mis días,&lt;br /&gt;siembro de hojarascas amarillas cada tarde&lt;br /&gt;con labios que los besen para apurar tu angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si una noche entre tus senos sopla un ángel&lt;br /&gt;su aliento sideral y te convence,&lt;br /&gt;te sueño interminables tempestades&lt;br /&gt;batiendo su furor sobre las puertas.&lt;br /&gt;Relámpagos y signos que iluminen&lt;br /&gt;ojos telúricos detrás de las ventanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te pienso aguamaniles de esmeralda&lt;br /&gt;en los pozos profundos de mi boca,&lt;br /&gt;y una canción de sal, y sol, y olivos&lt;br /&gt;con los que bautizar tu piel en cada pliegue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si acaso están tus pasos&lt;br /&gt;viniendo aún hacia mis días,&lt;br /&gt;búscame al pie de los dolientes pinos&lt;br /&gt;que crecieron en los valles de la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recojo tus gotas en mi piel:&lt;br /&gt;lejano llueve tu silencio&lt;br /&gt;sobre mi piel de siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A MI HIJO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tú llegabas,&lt;br /&gt;y había ciervos escondiendo en tus ojos&lt;br /&gt;enigmas antiguos de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí,&lt;br /&gt;a pesar de ti y de mí,&lt;br /&gt;a pesar de los dientes sin rostro&lt;br /&gt;y de las saetas en la piel, tú llegabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde todas las ausencias,&lt;br /&gt;desde todas las paredes y las puertas&lt;br /&gt;de ciudades en cuyas casas el hombre,&lt;br /&gt;solo,&lt;br /&gt;se esconde con su hambre y sus sueños,&lt;br /&gt;mientras afuera la noche&lt;br /&gt;deja caer su aire espeso y húmedo&lt;br /&gt;sobre los cuerpos de los abandonados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegas&lt;br /&gt;a las heridas de este mediodía,&lt;br /&gt;a estos brazos ya marcados,&lt;br /&gt;a estas rodillas sangrantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al silencio&lt;br /&gt;que cruza todas mis soledades,&lt;br /&gt;donde sólo habita este latido,&lt;br /&gt;escapando siempre hacia otras manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OTOÑO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Llueve aún&lt;br /&gt;sobre mis ramas ya desnudas&lt;br /&gt;en este otoño interminable que me diste.&lt;br /&gt;Y yo sueño que son hojas los temblores&lt;br /&gt;de las gotas suspendidas que me besan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salga el sol&lt;br /&gt;me secará los sueños,&lt;br /&gt;y en el vetusto tronco un corazón,&lt;br /&gt;de hundido puñal,&lt;br /&gt;me contará la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BITÁCORA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cuánto pesan los pasos&lt;br /&gt;con que nos vamos alejando&lt;br /&gt;hacia la última verdad que nos habita.&lt;br /&gt;Cuánto estas sombras diluyéndose,&lt;br /&gt;arrastrando su adiós sobre las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo llevo calles, manos, besos&lt;br /&gt;y antiguos dolores.&lt;br /&gt;Y voy poblado por gritos y silencios&lt;br /&gt;que fueron llenándome los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y alguna sonrisa que dejé olvidada&lt;br /&gt;me hizo dudar quizás alguna noche, pero aún&lt;br /&gt;yo sigo huyendo hacia esa tarde&lt;br /&gt;que levanta sobre cuerpos trashumantes&lt;br /&gt;un vuelo interminable de aves migratorias.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8813773701166204019?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8813773701166204019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8813773701166204019' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8813773701166204019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8813773701166204019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/06/poemas-de-gustavo-cordova_23.html' title='Poemas de Gustavo Córdova'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' 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vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpinteros, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¡Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos “increíbles” del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, vinimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye en la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos: como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que había izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota de potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra, desatada a la voz del salvador, con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros –de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen–, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero “estos países se salvarán”, como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni en el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide “a que le hagan emperador al rubio”. Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego del triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil, de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa o inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. “¿Cómo somos?” se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con la sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí (1), por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;_________NOTA&lt;br /&gt;1. Semí: ídolo de origen taíno que representa –de acuerdo con una concepción animista– las fuerzas de la Naturaleza. El término aparece recogido por fray Ramón Pané. El Prof. José Juan Arrom al anotar el texto del fraile, aconseja se escriba Cemí. Martí, lo utiliza en sentido simbólico y pensando posiblemente en la figura mayor de la mitología taína, o sea en Yucahuguamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-887696506017648342?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/887696506017648342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=887696506017648342' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/887696506017648342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/887696506017648342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/06/un-ensayo-de-marti.html' title='Un ensayo de Martí'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/Sj0Cbk2-69I/AAAAAAAAAcU/3gQ_t4LGLLU/s72-c/MARTI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8056569891650417047</id><published>2009-06-15T11:02:00.000-07:00</published><updated>2009-07-23T10:06:04.794-07:00</updated><title type='text'>Un discurso de Martí</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SjaOMRSR9BI/AAAAAAAAAbM/WOK4juI2V5s/s1600-h/oleo-de-esteban-valderrama-que-representa-la-muerte-de-jose-marti-en-dos-rios.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347617948998693906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 322px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SjaOMRSR9BI/AAAAAAAAAbM/WOK4juI2V5s/s400/oleo-de-esteban-valderrama-que-representa-la-muerte-de-jose-marti-en-dos-rios.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; más de 114años de la muerte de su autor, la vastísima obra escrita por José Martí continúa impresionándonos, no sólo por su clarividencia extraordinaria, sino también por esa envidiable capacidad suya de transformar en concreción artística, en joya literaria, cualquiera de sus innumerables inquietudes, independientemente de la forma escogida por el Maestro para acercarse a ellas. En la pieza oratoria que a continuación me permito transcribir - un homenaje lúcido a la patria pequeña del Libertador -, a pesar del vínculo indudable con el bregar martiano en aras de la independencia necesaria, la deidad de la Literatura emerge airosa de esa dificilísima fusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;DISCURSO PRONUNCIADO EN LA VELADA DE LA SOCIEDAD LITERARIA HISPANOAMERICANA EN HONOR DE VENEZUELA, EN 1892&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Señoras y señores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No con la voz penosa de quien vive aún en la fatiga de los primeros días de América, puesto que sólo se han de contar en un pueblo los días que nacen de aquel en que se sacudió de la frente la corona extraña; no con la voz caída de quien, hasta por el cuerpo ruin, padece de envidia de aquellos cíclopes que escalaron el cielo y se trajeron de él la banda azul que abrió en dos, para siempre, el antiguo pabellón; no con la voz desmayada de la enfermedad tenaz, sino con acentos que fueran a la vez como fragor de rayo y como música de seda, quisiera yo sacar del relicario de mi pecho aquella tierna reliquia de la pasión que guardo en él para el pueblo que a la hora de la libertad puso en sus hombres la fuerza de los ríos con que echa atrás el mar, y el ímpetu y el fuego y el estrépito con que arrancaron de los senos de la tierra sus montañas; para el pueblo que pone en sus mujeres el alma nacarada y aromosa de su flor de café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque yo no sé que haya derecho más grato que el de admirar como hijo al pueblo por donde América mostró al mundo cómo la libertad vence desnuda, sin más cureña que el lomo de caballo ni más rancho que recortes de cuero, al poder injusto que se socorre de las riquezas de la tiranía y del mismo ciego favor de la Naturaleza; de venerar como hijo a la tierra que nos ha dado en nuestro primer guerrero a nuestro primer político, y el más profundo de nuestros legisladores en el más terso y artístico de nuestros poetas; de amar como hijo a la república donde las almas, a modo de espada de fábrica finísima, son todas de acero, que pica frente a frente, para quien les pellizca la dignidad o les rebana la tierra del país, y para el que de afuera va a pedirles techo y pan son todas puño de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duermen tal vez otros pueblos, –que es cosa que no se ha de hacer, porque hay siempre pueblos que acechan y vigilan, –duermen otros pueblos tal vez, entretenidos en comadrear por las ventanas o en descascarar el maíz, sobre una gloria que sólo tiene derecho a recordar quien la cultiva y continúa; y suele uno que otro americano, –por el anhelo codicioso de las pompas y bienes del mundo, o por aturdimiento fácil ante las maravillas ajenas, acaso más viciadas que seguras, o por el horror natural de los trastornos y la sangre, o por impaciencia mal aconsejada de progresos superficiales e inmaduros, –proclamar más pesada de la cuenta, o abandonar a la lluvia y el polvo del camino, la patria que sus padres sublimes le confiaron, para obtenerle del Universo indiferente la paz del respeto, y librarla del desdén peligroso con que miran a las almas entecas los creadores y fuertes de este mundo; ¡pero a Venezuela, como a toda nuestra América, a nuestra América desinteresada, la hemos de querer y de admirar sin límites, porque la sangre que dio por conquistar la libertad ha continuado dándola por conservarla! ¡Proclamemos, contra lacayos y pedantes, la gloria de los que en la gran labor de América se van poniendo de quicio y abono para la paz libre y decorosa del continente y la felicidad e independencia de las generaciones futuras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un día en que de la tierra, como la Naturaleza de los llanos después de las lluvias, surgieron, a medio vestir, los héroes que descansaron de la cabalgata en el alumbramiento de Ayacucho; ¡y allí las margariteñas fueron de más valor que las perlas de la Margarita, que a cestos vaciaban, sin fatigárseles las manos, en el tesoro de la libertad, siempre mendiga en sus primeras horas; y allí, con sus manos blancas y afiladas, como la fragante reina de la noche de su jardín, a su hermano imberbe armaban caballero, de la caballería que no vuelve la espalda sino como en Las Queseras, aquellas magníficas barcelonesas, torres de alabastro; y con las valencianas de hospital y reserva, daban el frente a los demonios montados de Boves los espectros de lanza y cinturón que defendían a Valencia invencible; y “con los escarpines de raso” y el incendio de la patria asolada en las mejillas, salieron de sus flores y naranjos a la tiniebla de la emigración, como el jacinto teñido de sangre, las finas caraqueñas! ¡Y allí se abrazaban los hombres a la pólvora, y el sol ante su luz palidecía de celos; y volvió a ser que los hombres a pie firme anduviesen y triunfasen sobre las aguas de la mar y le cortaron a Ribas (1) la cabeza del gorro frigio y la mano inmortal con que señala su camino a América!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego fue el día –porque el drama de la sangre tiene siempre más de un acto– en que, con el calor de la libertad novel en las regiones apartadas de propósito por la malicia colonial, o enemistadas por los celos de predominio o las diferencias de cultura, las armas criadas en la pelea contra el opresor se emplearon en acomodar, con la prisa pródiga de la juventud, las entidades que la distancia y la emulación no han podido dividir tanto como las ha juntado al cabo el patriotismo. Y con los métodos violentos que eran de naturaleza en un país sanguíneo y brillante, venido al gobierno propio sin el conocimiento ni costumbre de las prácticas despaciosas y rutinarias de la libertad, precipitó Venezuela generosa, a saltos armados, la amalgama indispensable para la fundación de un pueblo, –por la ley de los árboles nuevos, que tienen el corazón muy cerca aún de la corteza, y no por la impotencia inherente que los débiles o los ignorantes creen reconocer en esto que no es más que el cumplimiento útil e inevitable de un simple trance histórico. ¡Héroes tuvo Venezuela, bellos como banderas desgarradas, y como el potro fiero de su escudo, y como el rayo primero del Sol, en la pelea sobrenatural de la Independencia!, ¡y héroes ha tenido, no menos útiles por ser menos gloriosos, en esta brega de amasar, con cadáveres, y con desterrados, y con presos, los cimientos firmes e inconmovibles de una verdadera república!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y entonces fue la miríada de los méritos: de los llaneros que se amoldaban a la presidencia; de los maestros canosos que hacían del pecho trinchera del civismo; de los magistrados que volvían del sitial de la nación a la silla de la cátedra; de los coroneles a quienes no les salía el discurso a la multitud sino cuando estaban a caballo, con la lanza en su bota; de los patricios que, en el continuo choque de la mezcla urbana y postiza de la civilización de Roma y las de Francia y los Estados del Norte, con la civilización burda y real que caía de las regiones naturales del país, hallaron tiempo para exponer los cánones del mundo nuevo y de la literatura constante en aquella lengua que crece con los años, como el aroma del vino generoso; para cantar la Naturaleza y los afectos en una poesía que mantuvo siempre, –aun en la época en que el fuego patriótico parecía tener su forma propia en las importaciones románticas, aun en los días en que el afán de la emancipación definitiva llevaba a tomar los modelos franceses de sus mismos imitadores españoles–, aquel orden ameno y encendida moderación por donde en las letras de América tiene aire como de rosa entre flores la literatura venezolana. Entonces fue cuando, con los vaivenes de la fortuna en aquellos años de subir y de caer, se enseñó en sus quilates mayores el alma de la mujer de Venezuela, palma en el salón, y sol suave en la casa, y amiga en la adversidad; de aquella mujer que sabe unir, sin egoísmo ni rudeza, el albedrío al decoro, y en las quintas del valle hace olvidar, con su gracia elocuente e ingenua, los tornasoles y hermosuras que de todas partes reclaman los ojos en aquella soberbia naturaleza, y en los paseos de la plaza florida viene y va como la misma flor, con su elegancia y su finura, a quien el jardinero ha dado asueto para travesear por los jardines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hoy es el día de la grandeza más difícil, en que los que reciben de sus padres, en el carácter ya hecho a la realidad y a la disciplina, el país más compacto y adulto, han de ordenar, como están ordenando, las fuerzas nacionales, descascaradas en la larga trilla, y han de evitar, como están evitando, la suerte que en el mundo que avanza ha de caber a los pueblos que no se deciden a avanzar con el mundo; hoy es el día de trabajar y de juntar, en que una juventud que pide al empleo directo y al estudio de los problemas propios la paz dichosa que jamás vendría de ideas de afuera ni de amistades artificiales, ni de la creencia impropia y enervante en la irremediable superioridad ajena, entiende acaso que entró ya la América en aquella hora de alma eficaz y común en que se cumplirá por fin el angustioso anhelo, el deseo profético y mortal, de aquel cuyo nombre no se ha de decir, porque con evocarlo sólo ya las almas se subliman y elevan; del que por las astas tomó a la Naturaleza, cuando la Naturaleza se le oponía, y la volcó en tierra; del que cuando pensó en “poner una piedra fundamental para la libertad” en América no la pidió para la libertad de Venezuela, sino para la libertad sudamericana; del que murió del afán devorador de alzar a tiempo, con un siglo de tiempo, las energías que al cabo de él habría de necesitar para su salvación, en la batalla esencial y evitable, el continente que se sacó de las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni de soberbia, ni de ambición, ni de despecho murió el hombre increíble que acaso pecó por todas ellas; sino del desacuerdo entre su espíritu previsor, turbado por aquella misma viveza de la fuerza personal que lo movía a las maravillas, y la época de distancias enemigas y de civilizaciones hostiles, o incompletas y ajenas, o aborígenes y degradadas, que juntó él mismo a vivir; del desacuerdo murió entre su concepto impaciente y original de los métodos de creación de un país a ningún otro semejante, y los conceptos, más influyentes a veces que sinceros, de los que en la misma libertad prefieren el seguro de la canonjía a las emociones costosas y saludables de las labores de raíz; murió de la lucha, por entonces inútil, entre su idea continental con las ideas locales, y de la fatiga de conciencia de haber traído al mundo histórico una familia de pueblos que se le negaba a acumular, desde la cuna, las fuerzas unidas con que podía, un siglo más tarde, refrenar sin conflicto y contener para el bien del mundo las excrecencias del vigor foráneo, o las codicias que por artes brutales o sutiles pudiesen caer, arrollando o serpeando, sobre los pueblos de América, cuando levantasen por su riqueza un apetito mayor que el respeto que hubiera levantado por su odio y auxilio. ¡Y se cubrió el grande hombre el rostro, y murió frente al mar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lleno de júbilo y de orgullo al ver cómo, en la casa de la nieve, hemos tallado el altar donde se comulga en la amistad discreta y entrañable de los pueblos de nuestro continente. Y al mirar al pie de esta bandera, más limpia de sangre inocente que ninguna otra de las grandes banderas del mundo, y más empapada de sangre gloriosa, los hijos agradecidos de nuestra familia de pueblos, que vienen a poner las almas, atónitas aún de admiración, ante la madre de nuestras repúblicas, siento que en las botas de pelear, que no se ha quitado todavía, se pone en pie el genio de América, y mira satisfecho, con el fuego vivífico de sus ojos, a los que, de buena voluntad para todos los pueblos buenos de la Tierra, cumplen, sin comprometerlo con coqueterías de salto atrás ni con deslumbramientos pueriles, su legado de juntar en un haz las hijas todas de nuestra alma de América.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;___________________NOTAS&lt;br /&gt;1- José Félix Ribas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8056569891650417047?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8056569891650417047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8056569891650417047' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8056569891650417047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8056569891650417047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/06/un-discurso-de-marti.html' title='Un discurso de Martí'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SjaOMRSR9BI/AAAAAAAAAbM/WOK4juI2V5s/s72-c/oleo-de-esteban-valderrama-que-representa-la-muerte-de-jose-marti-en-dos-rios.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8734314760912108196</id><published>2009-06-03T11:39:00.001-07:00</published><updated>2009-06-03T11:42:25.920-07:00</updated><title type='text'>Cavilaciones por el paria</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SibDaVqtd2I/AAAAAAAAAaU/qkWQr1TK9Pc/s1600-h/13-+campesinos+felices.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343172865181972322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 344px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SibDaVqtd2I/AAAAAAAAAaU/qkWQr1TK9Pc/s400/13-+campesinos+felices.jpg" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt; &lt;br /&gt;A Xenia Zamara&lt;br /&gt;que, cuidadosamente,&lt;br /&gt;hace que suba la amistad a un podio.&lt;br /&gt;Y a Péglez,&lt;br /&gt;por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la hora del recuento, y de la marcha unida,&lt;br /&gt;y hemos de andar en cuadro apretado,&lt;br /&gt;como la plata en las raíces de los Andes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Martí&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No admitas que agonice la quimera.&lt;br /&gt;Nutre tus esperanzas. La utopía&lt;br /&gt;quizás proponga embellecerle al día&lt;br /&gt;la noche insoslayable que lo espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al navío estrellado en la escollera&lt;br /&gt;lo hace flotar de nuevo su energía.&lt;br /&gt;Extinto el presupuesto en la alcancía,&lt;br /&gt;habrá que descubrir otra manera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de sufragar los gastos. Para el hombre&lt;br /&gt;ya no alcanzan la gloria de su nombre,&lt;br /&gt;ni las genuflexiones ni el arrobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercan los crepúsculos. El llanto&lt;br /&gt;sólo puede ofrecernos al espanto&lt;br /&gt;del hambre detenida en cada lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sirenas no existen. Odiseo&lt;br /&gt;desconoce los mástiles. Unirnos&lt;br /&gt;impedirá que pueda seducirnos&lt;br /&gt;la insinuación falaz del corifeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos muestran un cadalso, pero el reo&lt;br /&gt;se ha negado a las súplicas. Decirnos&lt;br /&gt;que Polifemo anhela dividirnos&lt;br /&gt;incrementa su cáustico deseo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de perpetuarnos débiles. No basta&lt;br /&gt;con la bandera invicta, si en el asta&lt;br /&gt;una mano se quiebra y sube rota&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y nadie atiende a su dolor. ¿Valdría&lt;br /&gt;regresar a Noé sin otra vía&lt;br /&gt;para que siga el Arca su derrota?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niégate a la collera. Si el gigante,&lt;br /&gt;siervo de su avaricia, te reclama,&lt;br /&gt;convierte la endeblez de cada rama&lt;br /&gt;en un tizón hundido en su semblante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El río siempre fluye hacia delante.&lt;br /&gt;Sin una chispa intrépida, la llama&lt;br /&gt;jamás exhibiría su oriflama&lt;br /&gt;frente a la oscuridad itinerante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indiferencia duele y es preciso&lt;br /&gt;desarbolar de su fachada el friso.&lt;br /&gt;Condénate a vivir. No aceptes nunca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que un cíclope, a tu flámula reacio,&lt;br /&gt;se apropie de tu nave y de tu espacio&lt;br /&gt;sin que le dejes la mirada trunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tu casta esperó lo suficiente;&lt;br /&gt;ya es hora de partir: no te detengas.&lt;br /&gt;Detrás de cada grito que prevengas&lt;br /&gt;fecundará sus páramos la gente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que aplauda tu osadía. Reverente&lt;br /&gt;ha de ser la estación donde sostengas&lt;br /&gt;la injuria cotidiana que devengas&lt;br /&gt;para que, sublevándose, la ingente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;saga de tu martirio sume adeptos&lt;br /&gt;más allá de su sangre. Otros conceptos&lt;br /&gt;inundarán el tiempo y la estocada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de quien censure ahora tu hombradía.&lt;br /&gt;Triunfan, después del llanto, la alegría&lt;br /&gt;y, después de la noche, la alborada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz te convoca. Se pretende&lt;br /&gt;doblegar su magnánima elocuencia&lt;br /&gt;vulnerando, con sórdida eficiencia,&lt;br /&gt;el aire que sus prédicas enciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú eres el cazador. Si te sorprende&lt;br /&gt;la bestia cuando salta, ¿qué dolencia&lt;br /&gt;mitigará tu esfuerzo? La paciencia&lt;br /&gt;no fue jamás un cirio pero entiende&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que concluye agotándose. Precisa&lt;br /&gt;tu aliento flagelado una camisa&lt;br /&gt;que trueque los carámbanos en llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el cielo que habitas los rencores&lt;br /&gt;el alma te obliteran: no demores&lt;br /&gt;tu respuesta a la voz que por ti clama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Languidecen tus hijos poco a poco.&lt;br /&gt;La patética historia del pesebre&lt;br /&gt;no impide los temblores de la fiebre&lt;br /&gt;ni alegra los estómagos tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se embriagan de agonía. Con adultas&lt;br /&gt;pociones de maldad, con improperios,&lt;br /&gt;con chancros y fervor y ministerios&lt;br /&gt;les mutilan sus ansias insepultas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rasga el vicio la blanda superficie&lt;br /&gt;de su mirada ingenua. La molicie&lt;br /&gt;planta frente a tus vástagos su tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No abdiques de la brújula. Salvarlos&lt;br /&gt;sólo podrá quien sepa iluminarlos&lt;br /&gt;con la esperanza que su brazo encienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tú, como Teseo, al laberinto&lt;br /&gt;le descubres de pronto una salida,&lt;br /&gt;restañarás, andando, la mordida,&lt;br /&gt;con que te adormecieron el instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marchas con el dolor atado al cinto&lt;br /&gt;delante de la espada. Su embestida,&lt;br /&gt;su tétrico dictamen no invalida&lt;br /&gt;el salmo que uno aguarda por distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Importa desatarse del acecho,&lt;br /&gt;proscribir la quietud, sacar del pecho&lt;br /&gt;lo que al hombre le resta de centauro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llanto a sus caprichos nos amarra,&lt;br /&gt;y es necesario hundir la cimitarra&lt;br /&gt;sobre la sordidez del Minotauro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tú y lo que sueñas un abismo:&lt;br /&gt;túrbida el agua y proceloso el cielo.&lt;br /&gt;La utopía delante: aquí tu anhelo&lt;br /&gt;de añadirle tu verbo a su mutismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo impedir podrán el cataclismo&lt;br /&gt;que te devuelva, grávido el desvelo,&lt;br /&gt;al sitio que usurparon con su celo&lt;br /&gt;quienes te hacen dudar? Si el paroxismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de la consumación no se decide&lt;br /&gt;y algo, desde la sombra, nos divide,&lt;br /&gt;la inmensidad de tu dolor humano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tendrá que construir, fundida, un puente,&lt;br /&gt;trasponer el abismo y, limpiamente,&lt;br /&gt;acariciar el sueño con la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vertida ya una lágrima postrera,&lt;br /&gt;es el momento de fundir mitades&lt;br /&gt;y atar a un solo cuerpo voluntades&lt;br /&gt;para ponerle fin a tanta espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Con qué objetivo dividir la esfera&lt;br /&gt;si, hartos de los versículos y el Hades,&lt;br /&gt;se impone clausurar las oquedades&lt;br /&gt;que han demorado en ti tanta ceguera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pases de la sed a la costumbre&lt;br /&gt;sin que adviertas, armándote, la cumbre&lt;br /&gt;que la frente de Sísifo interroga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién osará ignorarte cuando avises&lt;br /&gt;que te apresuras a tronchar los grises&lt;br /&gt;tentáculos del pulpo que te ahoga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disponte a caminar. Cuando el armiño&lt;br /&gt;sobre la oscuridad su asombro vierta,&lt;br /&gt;vendrá el futuro a derribar la puerta&lt;br /&gt;que ha distanciado al hombre del cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú eres el ademán con que ahora ciño&lt;br /&gt;el arma imprescindible. Si desierta&lt;br /&gt;queda un día la mano, será cierta&lt;br /&gt;la luz en la emoción de cada niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haz que una edad sin lobos precipite&lt;br /&gt;su esperada existencia, que al convite&lt;br /&gt;asista el equilibrio que demandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá un tiempo sin úlceras ni plomo&lt;br /&gt;y hay que apurar su advenimiento como&lt;br /&gt;la plata en las raíces de los Andes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8734314760912108196?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8734314760912108196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8734314760912108196' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8734314760912108196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8734314760912108196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/06/cavilaciones-por-el-paria_9317.html' title='Cavilaciones por el paria'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SibDaVqtd2I/AAAAAAAAAaU/qkWQr1TK9Pc/s72-c/13-+campesinos+felices.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6078681431237762543</id><published>2009-05-13T11:49:00.000-07:00</published><updated>2009-07-23T10:47:34.551-07:00</updated><title type='text'>Poemas de José Antonio Ramos Sucre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SgsYKCQ_fRI/AAAAAAAAAZE/OaKGiu4Heng/s1600-h/RAMOS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335384744236383506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 250px; CURSOR: hand; HEIGHT: 316px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SgsYKCQ_fRI/AAAAAAAAAZE/OaKGiu4Heng/s400/RAMOS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Injustamente preterida por sus contemporáneos, la obra de José Antonio Ramos Sucre (Cumaná,1890 - Ginebra, 1930) comenzó a ocupar el sitio que le correspondía sólo varios lustros después del suicidio del poeta. Hombre dotado de una vastísima cultura, políglota, indudable orfebre del lenguaje y creador de una poética sin parangón en Venezuela, publicó en vida tres libros: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La torre de Timón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1925), y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Cielo de Esmalte&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las Formas del Fuego&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, ambos en 1929. A finales de los años cincuenta de la pasada centuria, época en que se inicia la revitalización de su legado, la poesía del sufrido vate cumanense, pletórica de exquisiteces y referencias culturales, gana rigurosos estudios y arduos defensores. Probablemente, los poemas en prosa y - a veces - los relatos poéticos de Ramos Sucre se incluyan, en estos momentos, entre los textos de mayor preponderancia internacional debidos a un creador venezolano. Próximo ya un nuevo aniversario del natalicio de esta insigne figura de las letras hispanoamericanas, quede la reproducción de los textos que siguen como un mínimo homenaje a la permanencia de su nombre y a la incuestionable vitalidad de su escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LAS RUINAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sentía bajo mis pies la molicie del musgo de color de herrumbre, aficionado a la humedad. Proliferaba sobre el tejado y en la rotura de las paredes y de las ménsulas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la maciza escalinata había corrido un tropel de caballos alados y de zueco de hierro, a la voz de un héroe imberbe, lisonjeado por la victoria. Hería con una maza ligera y usual como un cetro, de cabeza redonda y armada de puntas metálicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo visitaba, después de un decenio, el palacio de techo hundido. La lluvia, descolgada perpetuamente a raudales, había desnudado, de su delgado tapiz de tierra, la roca de granito situada a los pies y delante del edificio. Su acceso había llegado a ser una cuesta difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me incliné delante de la imagen de un santo, aposentada en su vetusta hornacina, orlada de parietarias, y bajé a perderme en una senda de robles. Desde sus ramas bajaban hasta el suelo de arena los sarmientos péndulos de una flora adventicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguí por ese camino, solo y sin deponer la espada, y vine a sentarme, ansioso de meditar y de leer, en un poyo de piedra, ceñido al pie de un árbol imprevisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus hojas amarillas y de un revés grisáceo vibraban al unísono del mar indolente y una de ellas, volando al azar, rozó mi cabeza y vino a llenar de fragancia las páginas de mi libro de Amadís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL RETÓRICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Una lámpara de arcilla, usada por los romanos, perfila una figura de sombra en la pared. El discípulo de los alejandrinos combate la victoria del cristianismo, afeando la sandez y la ignorancia de sus fundadores y eclipsando la austeridad de los feligreses por medio de una sobriedad elegante y recatada. Escribe disertaciones para contrastar la fábula necia de los hijos del desierto con el mito juvenil de los helenos. Observa en torno de sí una humanidad inferior, empecinada en el seguimiento de una doctrina vasta y absurda y se da cuenta de haberse extinguido la clase privilegiada del senador y del oficiante. Mira en la conspiración universal, dirigida al exterminio del júbilo y a la ruina de la belleza, el retorno y el establecimiento definitivo de los antiguos fantasmas del caos y de la nada y se arroja en brazos de la desesperación. Acaba de saber el sacrificio de Hipatia en un desorden popular, animado contra la fama y la existencia de la mujer selecta por la envidia de unos monjes cerriles, y decide refugiarse y perecer de hambre en el santuario de las Musas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL NÓMADE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo pertenecía a una casta de hombres impíos. La yerba de nuestros caballos vegetaba en el sitio de extintas aldeas, igualadas con el suelo. Habíamos esterilizado un territorio fluvial y gozábamos llevando el terror al palacio de los reyes vestidos de faldas, entretenidos en juegos sedentarios de previsión y de cálculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me había apartado a descansar, lejos de los míos, en el escombro de una vivienda de recreo, disimulada en un vergel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aldeano me trajo pérfidamente el vino más espirituoso, originado de una palma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí una embriaguez hilarante y ejecuté, riendo y vociferando, los actos más audaces del funámbulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un peregrino, de rostro consumido, acertó a pasar delante de mí. Dijo su nombre entre balbuceos de miedo. Significaba Ornamento de Doctrina en su idioma litúrgico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poquedad del anciano acabó de sacarme de mí mismo. Lo tomé en brazos y lo sumergí repetidas veces en un río cubierto de limo. La sucedumbre se colgaba a los sencillos lienzos de su veste. Lo traté de ese modo hasta su último aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Devolvía por la boca una corriente de lodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuperé el discernimiento al escuchar su amenaza proferida en el extremo de la agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me anunciaba, para muy temprano, la venganza de su ídolo de bronce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FRAGMENTO APÓCRIFO DE PAUSANIAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Teseo persiguió el ejército de las amazonas, cautivó su reina y la sedujo. La tropa de las mujeres huyó sobre el Bósforo congelado, montada en caballos de alzada soberbia. Una de ellas murió en el sitio de su nombre, donde los atenienses la recuerdan y la honran. Las fugitivas volvieron a perderse en la estepa de su nacimiento, socorridas dela brumazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un autor anónimo refiere las valentías del hijo de Teseo y de la amazona cautiva. Se atrevió a solicitar el amor de la sacerdotisa de un culto severo, dedicado a una divinidad telúrica, reverenciada y temida por los esclavos asiáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven licencioso contrajo una rara enfermedad de la mente y vagaba delirando por la ciudad y su campiña, amenazando con volverse lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teseo escuche el parecer de viajeros memoriosos, habituados a la nave y a la caravana, y manda por un médico hasta el valle del Nilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabio se presentó al cabo de un mes y consiguió sanar al mozo delirante por medio de la palabra y envolviéndolo en el humo de una resina balsámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teseo fiaba en la medicina de los egipcios y lo tenía por el pueblo más sano y longevo de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico dejó, en memoria de su paso, una efigie de su persona. Yo la he visto entre los simulacros y ensayos de un arte rudimentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura del egipcio, de cráneo desnudo, mostraba la actitud paciente y ensimismada de un escriba de su nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ANCESTRAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El sol, después de mediar su viaje, introduce por la vidriera un rayo oblicuo. No se da otra señal del curso del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vidriera espesa y triple defiende del ruido exterior de la sala de los caballeros. Los postigos permanecen cuidadosamente cerrados y uno solo de ellos permite la infiltración del rayo oblicuo del sol. Los muebles arrimados a la pared, asoman entre la penumbra. Intentan acaso arrojar de sí mismos el velo de polvo de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La araña de los cuentos, sensible al ritmo de la flauta de un prisionero, se arroja gasta el suelo, fiada en sus hilos y segura del equilibrio. La araña ha contribuido su tela para los guantes de las personas reales y ha urdido el velo de la Virgen en la siesta del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huecos y hornacinas interrumpen a cada paso el muro. Allí se esconde, tal vez, algún guerrero pérfido y desmandado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de mis abuelos usaba un yelmo de airón de llamas. Lo había recibido de un mago, según declaró en el delirio de una pasión infernal. Ese yelmo imperecedero quedó sobre la tierra al ser raptada Proserpina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo abuelo ocupa mi pensamiento. Preside con gesto impío una tragedia memorable y la impulsa a su desenlace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de la mesa de nogal subsiste el sillón de Córdoba acostumbrado por su consorte. La forzó a tomar un tósigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El portero de esta mansión dejó entrar una vez, a esta misma hora de quietud y bochorno, una mujer de ánimo resuelto. Vestía un traje de moda histórica y su faz, de belleza ilustre, descubría las señales del llanto y de la cólera. Ocupó el sillón de Córdoba y se desvaneció en el aire sin dejar memoria de su visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había penetrado sin esperar mi licencia. Es inútil oponerle cerrojos y trabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dejado la sala de los caballeros en el mismo orden de aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie puede entrar allí antes de su vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA HEROÍNA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El cazador ha conseguido hurtarse a la suspicacia de los combatientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale de una ciudad asentada en la llanura, sobre las dos márgenes opulentas de un mismo río, fiada en sus torres y en las ventajas de su comercio de joyas y tapices. Las mujeres lucen estofas versicolores y ostentan la imagen del arco de la luna en sus tiaras cilíndricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cazador solicita, para su amada, las noticias del curso de la guerra. Electra ha visto al más generoso entre los adalides troyanos. Héctor viajaba en compañía de su esposa y seguía asiduamente su litera, impuesta sobre los hombros de contentos palanquines. El héroe montaba un caballo negro, de la casta de los infernales, presente de un numen pálido, opresor de las sombras nostálgicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cazador trajo una vez el informe del asalto de la ciudad y refirió la matanza de sus jóvenes, cuando yacían inermes en el abandono del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El incendio suelta, semanas enteras y a larga distancia, sus pavesas tiznosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Electra no se consoló jamás de la caída de Troya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA VERDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La golondrina conoce el calendario, divide el año por el consejo de una sabiduría innata. Puede prescindir del aviso de la luna variable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la ciencia natural, la belleza de la golondrina es el ordenamiento del organismo para el vuelo, una proporción entre el medio y el fin, entre el método y el resultado, una idea socrática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La golondrina salva continentes en un día de viaje y ha conocido desde antaño la medida del orbe terrestre, anticipándose a los dragones infalibles del mito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un astrónomo desvariado cavilaba en su isla de pinos y roquedos, presente de un rey, sobre los anillos de Saturno y otras maravillas del espacio y sobre el espíritu elemental del fuego, el fósforo inquieto. Un prejuicio teológico le había inspirado el pensamiento de situar en el ruedo del sol el destierro de las almas condenadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuperó el sentimiento humano de la realidad en medio de una primavera tibia. Las golondrinas habituadas a rodear los monumentos de un reino difunto, erigidos conforme a una aritmética primordial, subieron hasta el clima riguroso y dijeron al oído del sabio la solución del enigma del universo, el secreto de la esfinge impúdica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL SACRIFICADOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La mañana alumbra la ruina de las naves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caudillos permanecieron vigilantes a través de la noche, sobre un mirador del litoral, abismados en el pensamiento de la derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las víctimas de la última porfía muestran, sobre el regazo de la tierra, el visaje paralizado y el abandono y lasitud de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una muchedumbre se junta a gemir en torno de su jefe. Censura el malcaso de la suerte y reverencia la dignidad del héroe y su faz de dios imberbe. El rostro de los dolientes se anega en la luz de una hoguera eclipsada por el día. La voz del mar secunda la escena del llanto, observando un compás ritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caudillos se despiden adelantándose al discurso fatuo de más provecto y se dirigen, sin concierto previo, a demandar el socorro de Aquiles. Los suplicantes alivian la ira ponzoñosa del joven y lo persuaden a la aceptación del deber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reconciliado se propone el desagravio de los suyos y la satisfacción de los manes del héroe, en medio de la turba inconsolable. Ordena la restitución de Briseida, acusándola, secretamente, de misionaria de la discordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cautiva llega poco después, avergonzada de su ignominia, asegurando con el auxilio de un heraldo el paso tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquiles la sujeta por la diestra y la sitúa bajo la amenaza de su lanza, menospreciando el intento de una súplica. Anula a golpes la resistencia, antes de infligir la herida mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA VUELTA DE ULISES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Penélope cita las criadas para interrogarlas sobre el último atropello de los pretendientes y sobre la asechanza dirigida contra la vida de Telémaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Penélope está sentada en una silla autoritaria, asiento de reyes patriarcales, y posa los pies ligeramente calzados sobre un escabel de encina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Penélope se conforma al susto de las mujeres bisbisantes. Se interrumpen a cada paso para volver el rostro suspicaz y terminan su referencia con súplicas y votos a los númenes tornadizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Telémaco salió en demanda de su progenitor, bajo el consejo de un huésped casual, de porte eminente y discurso veraz, y con el auspicio de un águila aplicada a romper la hueste de unas aves infelices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navega hacia el palacio de un rey pesaroso, ocupado en la memoria de los suyos y salvo de su fin deplorable. Recoge noticias fragmentarias durante el festín de la bienvenida y admira los tesoros de origen distante y la modestia de su dueño. Permanece extasiado bajo la mirada inmóvil de una máscara de granito, descubierta a la orilla de un río divinizado, entre lotos y palmeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey pesaroso cuenta sus viajes y correrías, su arribo de náufrago y de mendigo ante el solio de los soberanos de raza desemejante y el riesgo frecuente de sucumbir de sed en medio de un mar paralizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pretendientes se juntan una vez más para la orgía e inquieren vanamente el paradero del viejo rapsoda, ansiosos de despedir su amargura unánime. Se retiran solitarios y mohínos al escuchar, de los menestrales de la cocina, la noticia de la ineptitud de la lumbre y de su desperdicio en llamas veloces y efímeras de fuego fatuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RAPSODIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Juno suelta, desde las alturas celestes, al hijo deforme, oprobio de la hermosura divina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nieblas se apresuran al socorro del infante y lo deponen sobre la superficie elástica del océano, moderando el ímpetu de la caída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño desciende en una carroza de nácar, aviada por las sirenas, a una vivienda aparente, fantasía de los artistas del abismo, situada al cabo de una vegetación de corales y madréporas. La vergonzante luz de las profundidades circula a través de los aposentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El infante concibe el amor de la belleza, probado más tare en la forja y en la cinceladura de joyas resplandecientes, durante el trato con lo seres hundidos, de forma caprichosa. Admira la medusa presumida y sus crines acumuladas debajo del disco de su quitasol aplicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe, asimismo, la índole y las costumbres pacíficas, por donde se distingue de sus compañeros de inmortalidad, a la enseñanza de criaturas inermes. Oye el consejo de la anguila versátil, de la esponja sedentaria, del pez orbicular de fisonomía bufa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El donaire de Vulcano tersa la faz contristada y mitiga la voz resonante de la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6078681431237762543?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6078681431237762543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6078681431237762543' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6078681431237762543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6078681431237762543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/05/poemas-de-jose-antonio-ramos-sucre.html' title='Poemas de José Antonio Ramos Sucre'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SgsYKCQ_fRI/AAAAAAAAAZE/OaKGiu4Heng/s72-c/RAMOS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-7640886403055847966</id><published>2009-04-24T10:41:00.001-07:00</published><updated>2009-04-24T10:45:52.145-07:00</updated><title type='text'>Un poema de Jorge Luis Mederos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SfH6O4ACMyI/AAAAAAAAAY8/zkHlvRkKMkY/s1600-h/VELETA.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328314967613649698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 260px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SfH6O4ACMyI/AAAAAAAAAY8/zkHlvRkKMkY/s400/VELETA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;El INTRUSO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(a)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen días magníficos para que nos hagan una invitación a cierto pueblito de una provincia vecina donde se va a efectuar cierto evento literario. Esos días existen y uno coloca lo indispensable en una mochila y parte, casi deja olvidado un poema que escribía en el momento que llegó la invitación – un proyecto de poema magnífico, según la humilde opinión de uno –, pero finalmente no lo olvida y parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces sucede que allá las cosas no ocurren más o menos como uno las esperaba; suerte que una joven de pelo casi rubio irá por la habitación a visitarnos – ella también había leído a Henry Miller – y como no especifica la hora puede inferirse que llegará alrededor de las 9 p.m. Uno de ningún modo va a permitir que la ansiedad le haga presa, para salvarlo está el proyecto – en la opinión de uno, magnífico – de poema sin terminar; solo que apenas hay oportunidad para corregir un par de líneas cuando se escucha el susurro bienoliente de la muchacha que llega – la que ha leído a Henry Miller – y el poema – que vislumbra magnífico – ha de aguardar todavía un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos días existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas mujeres llegan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos poemas a cada rato están por escribirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo muy difícil de aceptar es que uno regrese apenas una hora más tarde – otra vez las cosas no ocurrieron más o menos como se esperaba – y sobre la cama encuentre aquel poema, aquel proyecto de poema – en la humilde opinión de uno, magnífico – donde un intruso agregó diecinueve versos en tiempo récord, para terminarlo con toda limpieza. Impecable. Y mecanografiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;para Ronald, que bien pudo haberlo escrito.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nunca muerdas la mano de una mujer que ha rezado por ti.&lt;br /&gt;Déjala irse, loca de sí misma.&lt;br /&gt;como quien va al infierno o a Miami.&lt;br /&gt;Pero no muerdas su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella curó tus fiebres de hombre solo y cada noche lloraba,&lt;br /&gt;Luego te dijo adiós como podía&lt;br /&gt;y no sabes que fue con todo amor este pozuelo de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú mordiste su mano como Dios y ella crujía de miedo.&lt;br /&gt;Por eso nunca maldigas la mujer, te pudrirías de odio,&lt;br /&gt;tus miserias serán&lt;br /&gt;como decir he vuelto de cien años y ningún hijo me espera.&lt;br /&gt;Aunque estás ciego y solo y desdentado,&lt;br /&gt;tú no maldecirás a una mujer que no encontró la paz&lt;br /&gt;cuando tu corazón era un fermento loco de las iras.&lt;br /&gt;Tantos perros aullaron en sus noches&lt;br /&gt;que no supiste cuándo se marchó&lt;br /&gt;ni en qué momento te negara tres veces&lt;br /&gt;por el absurdo precio de vivir. Tú debes recordarla&lt;br /&gt;cariñosa de Ogún, la buena hembra&lt;br /&gt;que te puso a volar más de una noche:&lt;br /&gt;es la moneda justa;&lt;br /&gt;fuiste el gran perdedor y el gran culpable&lt;br /&gt;por exigirle a un sueño que soñara,&lt;br /&gt;por creerte feliz donde no hay sitio,&lt;br /&gt;por estrellar un labio en la pared y un cabezazo en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí que se marcha&lt;br /&gt;y el jodido que eres no comprende la mitad del dolor;&lt;br /&gt;tu máscara es un puño, un estandarte anónimo en la sangre.&lt;br /&gt;Pero muerde su mano y quién te salva.&lt;br /&gt;Cómo endulzar las plantas del guerrero que danzó para ti,&lt;br /&gt;dentro de ti; tal vez cuando ella,&lt;br /&gt;en un lejano idioma, vio llegar el relámpago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjala irse, loca de sí misma,&lt;br /&gt;donde no quede piedra sobre piedra para contar la historia.&lt;br /&gt;Seas el perdedor, no el desdichado que apostó a recordar,&lt;br /&gt;Seas, el de la mansa medialuz,&lt;br /&gt;ahora que otra mujer abre tu puerta y huele a todos los santos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no tuvo paz, la pobrecita. Todo en ella era irreal,&lt;br /&gt;como esta espalda rota que hoy te deja, nuevamente sangrando,&lt;br /&gt;con qué negra moneda en los bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no puedes volver; tú solo escucha&lt;br /&gt;el murmullo del tiempo contra el tiempo.&lt;br /&gt;Esa mano que al fin no morderás era una huella en la niebla,&lt;br /&gt;cierto pájaro azul. Nada importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-7640886403055847966?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/7640886403055847966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=7640886403055847966' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/7640886403055847966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/7640886403055847966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/04/un-poema-de-jorge-luis-mederos_7901.html' title='Un poema de Jorge Luis Mederos'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SfH6O4ACMyI/AAAAAAAAAY8/zkHlvRkKMkY/s72-c/VELETA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-3156024258425320506</id><published>2009-04-13T12:29:00.001-07:00</published><updated>2011-02-25T10:27:53.383-08:00</updated><title type='text'>Naufragio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeOSqZl7GGI/AAAAAAAAAYk/bIWT22gkRzU/s1600-h/mujer.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324260441604167778" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeOSqZl7GGI/AAAAAAAAAYk/bIWT22gkRzU/s200/mujer.jpg" style="cursor: hand; float: right; height: 164px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 121px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;Nosotros junto al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento pasa&lt;br /&gt;y enfurece a las olas,&lt;br /&gt;y estrena rebeliones y hace danzar columpios&lt;br /&gt;en tu cabello emancipado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie&lt;br /&gt;más que nosotros junto al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vemos&lt;br /&gt;nada que contamine al horizonte.&lt;br /&gt;Sólo su línea inmensa nutriéndose de azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento. El mar. Nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el cuerpo de la arena convocándonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mano que roza las lindes de otra mano.&lt;br /&gt;Una pupila hundiendo su tamaño en la otra,&lt;br /&gt;y un arco disponiéndose&lt;br /&gt;para el silbido con que anuncia el dardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sed. La piel. Nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo entero vuelto de espaldas a la orilla&lt;br /&gt;y el agua encabritándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más allá de las miradas nuestras,&lt;br /&gt;ni un deseo flotante ni un cabo donde asirse,&lt;br /&gt;ni una mínima balsa que nos salve&lt;br /&gt;de este naufragio próximo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-3156024258425320506?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/3156024258425320506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=3156024258425320506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3156024258425320506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3156024258425320506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/04/naufragio_13.html' title='Naufragio'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeOSqZl7GGI/AAAAAAAAAYk/bIWT22gkRzU/s72-c/mujer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1708533006981904347</id><published>2009-04-13T10:39:00.000-07:00</published><updated>2009-04-13T10:51:12.898-07:00</updated><title type='text'>Hacia los márgenes del círculo</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeN5R1ZvJaI/AAAAAAAAAX0/62g0wjR8rLw/s1600-h/CIRC.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324232531781821858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 395px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeN5R1ZvJaI/AAAAAAAAAX0/62g0wjR8rLw/s400/CIRC.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;(Prólogo al libro &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las grietas del sol,&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; próximo a publicarse &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;bajo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;el sello &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;de la &lt;em&gt;Fundación Editotial El perro y la rana&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; La luz. La oscuridad. El sol. La sombra… Y en el centro del círculo – donde asistimos a la perpetua lidia sostenida entre ambas entidades – el hombre y su dudosa pequeñez asiéndose al empeño insoslayable y caprichosamente humano de conquistar, no ya la preponderancia demoledora, sino apenas una mínima inclinación de la balanza favorable a las iluminaciones que precisa para su realización como individuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negado a sucumbir, el hombre asómase a la esquivez de las palabras, contiende con su ríspida envoltura, sube hasta el verbo encabritado, se ordena domeñarlo y emerge de esas aguas turbulentas convertido en un incipiente componedor de versos. Y ya sabiéndose propietario, a fuerza de vívidos afanes  y de un empecinamiento proverbial,  del arma y la panoplia requeridas, el poeta – una tercera entidad zarandeada por los embates de la liza –, luego de ofrecerse a la interiorización de las penumbras que le impedían aproximarse hasta los límites barreados  del redondel que habita, vislumbra los resquicios a través de los cuales habrá de encaminarse su existencia  hacia los territorios de las irradiaciones perseguidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta llámase Marco Gentile y, afortunadamente, hace alrededor de dos años abandonó los predios de la ineditez con una colección de cuentos breves publicada por esta misma editorial y merecedora de uno de los premios del &lt;em&gt;Certamen Mayor de las Artes y las Letras&lt;/em&gt; 2006. El fruto de su tránsito en torno a los avatares que suelen acibarar la vuelta inevitable al polvo del cual nos levantamos; el corolario apuesto de la introspección de sus angustias, de su sometimiento y atinada conversión en material nutricio para el intento alado con que se obstina en convocarnos el poema, es este manojo apretadísimo de líneas que ahora se dispone a presentarse a la mirada del lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heredero de una tradición cuya espiral se inicia en Venezuela con el neoclasicismo de Andrés Bello, roza la vibración romántica de Juan Antonio Pérez Bonalde y, estrenada la centuria de los ismos, asciende a la singularidad de Ramos Sucre y al indudable magisterio de Gerbasi para continuar fortificándose gracias al quehacer de ineludibles creadores afiliados al diapasón de la contemporaneidad, con &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Las grietas del sol&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Marco se arriesga a incorporar su voz a ese concierto polifónico que es hoy la poesía. Y lo hace, a mi juicio, en el momento justo: ya pertrechado con un arsenal considerable de vivencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dispuesto de manera tal que su lectura nos permite acercarnos a cada una de las venticuatro campanadas que fragmentan al día, este cuaderno se fundamenta en los apuntes de un sujeto lírico atento a los matices, a las oscilaciones anímicas afines a ese consabido itinerario que conduce a los hombres y, consecuentemente,  al fardo de aspiraciones que los nutre, desde el amanecer hacia su antípoda, desde el alumbramiento hacia la muerte. De ahí que su pórtico no pueda ser otro que una enumeración de referencias luminosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Luces repentinas agotadoras cargadas&lt;br /&gt;lumbres viajando inalcanzables volátiles&lt;br /&gt;destellos diamantinos desperdigados inaccesibles&lt;br /&gt;rayos estremeciendo días impredecibles&lt;br /&gt;fulgores desesperanzados depresivos incontables&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(…………………..)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;radiaciones rebeldes peligrosas insidiosas&lt;br /&gt;centellas sorbiendo todo incontrolables&lt;br /&gt;relámpagos descuartizando vapores potentes&lt;br /&gt;chispas infernales quemando dolorosas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(&lt;strong&gt;06:AM&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el poeta escribe consciente de que cualquier exceso es sospechoso y, por lo mismo, esa degradación un tanto dolorosa y contrastante que apreciamos en el fragmento anterior no es otra cosa que un anticipo de las piedras – entiéndase máscaras, oportunismos, decepciones,  tozudas decadencias – que habrán de obstaculizar su paso y, paradójicamente, justificar su participación en ciertas lides. Quizás por ello en ocasiones su lenguaje se clarifica en extremo y, aproximándose al empeño de cuestionar probables vecindades, el verbo se nos entrega rememorando el golpe súbito de la flecha sobre el blanco escogido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoy&lt;br /&gt;muchos se enorgullecen de llevar una aureola&lt;br /&gt;e imaginan un día en que la suya&lt;br /&gt;sea la más brillante de todas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surcan las calles exhibiéndola&lt;br /&gt;Y aunque hieda&lt;br /&gt;no pueden dejar de usarla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(&lt;strong&gt;05:PM)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oportuna alternancia del verso libre y de las prosas poéticas y el premeditado acercamiento de las últimas a los terrenos de la narrativa, les confieren al libro la variedad suficiente para la sustracción de la monotonía formal o enunciativa. Su cierre, por supuesto, le exigía al autor otra enumeración caótica que, elaborada sobre la base de alusiones simbólicas  a los laberintos de la sombra, fungiera como antítesis de las luminiscencias apuntadas al comienzo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;injusticias caliginosas subterráneas calamitosas&lt;br /&gt;intrigas corruptas malagueñas incurables&lt;br /&gt;derrotadas escarbando hediondos basureros&lt;br /&gt;opacos embutidos quebrantados pordioseros&lt;br /&gt;llorando sobre el cadáver de los sueños&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(&lt;strong&gt;05:AM&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien el recorrido a lo largo de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las grietas del sol&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; en apariencias tiende a emponzoñarnos con el desagradable olor del pesimismo, para un ojo avisado, sin embargo, el saldo es positivo. Dada la circularidad o el carácter esferoidal que se consigue con la identificación horaria de los textos, el libro finaliza incitándonos a un regreso a sus orígenes, a una necesaria relectura, y para ese nuevo tránsito  encaminado hacia la vulneración de los márgenes del círculo,  el lector, como las aguas del río heraclitano, ya no ha de ser el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-1708533006981904347?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/1708533006981904347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=1708533006981904347' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1708533006981904347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/1708533006981904347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/04/hacia-los-margenes-del-circulo.html' title='Hacia los márgenes del círculo'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SeN5R1ZvJaI/AAAAAAAAAX0/62g0wjR8rLw/s72-c/CIRC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-9135372456551518643</id><published>2009-02-17T05:37:00.000-08:00</published><updated>2009-02-17T05:50:47.727-08:00</updated><title type='text'>Poemas inéditos de Julio César Blanco Rossitto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZq-5XstFeI/AAAAAAAAAWA/uxL87tdMkWY/s1600-h/FABUL.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303761404005520866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 379px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZq-5XstFeI/AAAAAAAAAWA/uxL87tdMkWY/s400/FABUL.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Decían &lt;em&gt;una muchacha es una luz&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;y muerta digo que una muchacha es un recuerdo&lt;br /&gt;Escuchaban el ruido&lt;br /&gt;de las máquinas hilanderas&lt;br /&gt;a orillas del Roanoke River en Virginia&lt;br /&gt;Acostumbraban ver las manos arrugadas&lt;br /&gt;de las mujeres que lían tabaco&lt;br /&gt;en las antiguas fábricas de La Habana&lt;br /&gt;De esos tiempos no doy testimonio&lt;br /&gt;No sé si a orillas del Zambeze&lt;br /&gt;hay mariposas amarillas o cigarrones elípticos&lt;br /&gt;trazando ruido&lt;br /&gt;Me tocó vivir&lt;br /&gt;en plena estación de zábila y linterna&lt;br /&gt;mi boca sólo bebió&lt;br /&gt;el zumo amargo de las frutas&lt;br /&gt;que goteaban de los árboles&lt;br /&gt;En algún instante impreciso&lt;br /&gt;del espacio inusitado&lt;br /&gt;una hermana alzará en su taza de té&lt;br /&gt;la soledad que nos conmueve&lt;br /&gt;No puedo garantizar que hoy llueva en Buenos Aires&lt;br /&gt;De tanto apuro se me quemó el dolor&lt;br /&gt;Mañana sabrán por qué los peces mueren fuera del agua&lt;br /&gt;Una muchacha muerta es un parpadeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Agosto 13 de 2006   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin permiso te sientas a mirarme&lt;br /&gt;mientras pinto a mi mujer&lt;br /&gt;Sobre tu cabeza vuela un tílburi del XIX&lt;br /&gt;conducido por pumas de piedra que sonríen&lt;br /&gt;brisas del desierto de Sonora&lt;br /&gt;¿Hay pumas en el desierto? Mi mujer se enfada&lt;br /&gt;Ahora tocas a la puerta&lt;br /&gt;es azul como nuestra casa en Coyoacán&lt;br /&gt;Los lirios serán pisados por este poeta que nos escribe&lt;br /&gt;mientras contempla tus cejas&lt;br /&gt;y sujeta entre sus brazos&lt;br /&gt;la criatura sanguinolenta que nunca nacerá&lt;br /&gt;Él te sueña con vestidos&lt;br /&gt;donde hilaron&lt;br /&gt;mujeres de Janitzio Pátzcuaro y Morelia&lt;br /&gt;Yo te recuerdo desnuda&lt;br /&gt;herida del norte a la cintura&lt;br /&gt;del sur hasta los senos&lt;br /&gt;¿Cómo podremos olvidarte los dos alguna vez?&lt;br /&gt;Él aquí Yo allá&lt;br /&gt;en la región de la absoluta transparencia&lt;br /&gt;donde lazarillos de tus collares&lt;br /&gt;nos aventuramos a llegar a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Noviembre 10 de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un antepasado suyo había participado&lt;br /&gt;con Hernán Cortés en la conquista de México&lt;br /&gt;le llamaban el florentino&lt;br /&gt;sin embargo tal vez era de Sicilia&lt;br /&gt;lo que explicaría su proceder maligno:&lt;br /&gt;se cuenta entre los que martirizaron a Cuauhtemoc&lt;br /&gt;Digno de una raza vehemente&lt;br /&gt;golpeaba su cabeza contra las piedras&lt;br /&gt;ante los caprichos de la adversidad&lt;br /&gt;Pudo morir en un oscuro callejón de Venecia&lt;br /&gt;mas no lo permitió el azar&lt;br /&gt;Deambuló los lupanares del Caribe:&lt;br /&gt;Panamá Cartagena y Cumaná&lt;br /&gt;le vieron regar su sombra con sangre del adversario&lt;br /&gt;El tiempo nunca mitigó sus dolores&lt;br /&gt;tampoco opacó la nobleza del impío&lt;br /&gt;Hoy su tumba refugia&lt;br /&gt;plácidas mariposas veraniegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barquisimeto-Yaritagua&lt;br /&gt;Noviembre 11 de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde abrevan los animales del polvo&lt;br /&gt;la serpiente de piedra los ojos del gato&lt;br /&gt;la tos de los faroles y&lt;br /&gt;la grava que nos oprime?&lt;br /&gt;¿Dónde el espacio para vivir&lt;br /&gt;sin corrosión&lt;br /&gt;los velámenes flotando en el arco iris&lt;br /&gt;o el agua quemando incienso en los metales? &lt;br /&gt;¿Dónde gira en el tiempo&lt;br /&gt;la puerta del Lupanare de Pompeya&lt;br /&gt;con los nombres trazados&lt;br /&gt;en el pecado y el espanto&lt;br /&gt;sin el ojo que importuna&lt;br /&gt;ni la mano que señala&lt;br /&gt;ni el peso de los muros torciendo las cenizas?&lt;br /&gt;¿Dónde el viento que dobla las cintas&lt;br /&gt;el gallo que canta en la mañana&lt;br /&gt;su terciopelo rojo&lt;br /&gt;el testigo que oculta las rutas del azafrán?&lt;br /&gt;¿Dónde los pent-houses que rotan&lt;br /&gt;sobre los rascacielos de Nueva York&lt;br /&gt;sin la valija del abandonado&lt;br /&gt;ni la sombra del sediento?&lt;br /&gt;¿Dónde el lirio que cada tarde&lt;br /&gt;muere en las manos&lt;br /&gt;de un afanado día?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Enero 08 de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus huellas aún tiñen&lt;br /&gt;mapas de adversidad&lt;br /&gt;en la línea meridional de continentes indefensos&lt;br /&gt;De un barco a otro&lt;br /&gt;tejió la maligna brisa de olvidadas playas&lt;br /&gt;en la llaga de meretrices infestas&lt;br /&gt;Hoy habita en asmáticos apartamentos de Bogotá&lt;br /&gt;en rústicas callejuelas cercanas al puerto&lt;br /&gt;de la Ciudad vieja en Montevideo&lt;br /&gt;o en las estribaciones del río Guaire&lt;br /&gt;que discurre apestoso a la margen de una ciudad&lt;br /&gt;que se llamó Santiago de León de Caracas&lt;br /&gt;Su porte es de hombre abstruso&lt;br /&gt;abusado por el vicio de vivir&lt;br /&gt;en tiempo de iniquidades solemnes&lt;br /&gt;De sus pulmones y su corbata&lt;br /&gt;brota el éxtasis de un ciudadano inocente&lt;br /&gt;dispuesto a cometer cualquier crimen del progreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Enero 08 de 2007        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva geografía le avivó el dolor&lt;br /&gt;de ciudades que mortificaron su alma&lt;br /&gt;¿Cuánto había cavado&lt;br /&gt;del precipicio enorme&lt;br /&gt;que desteje el espacio entre los amores?&lt;br /&gt;Antiguos insomnios&lt;br /&gt;mermaron su fe de faroles ebrios&lt;br /&gt;Ofició de orfebre desmedido&lt;br /&gt;silencioso forjador de metales secretos&lt;br /&gt;A un puerto abandonado recaló un día:&lt;br /&gt;su indumentaria delataba derrotas&lt;br /&gt;y nadie le saludó&lt;br /&gt;Tuvieron misericordia de él&lt;br /&gt;le dieron a beber agua de lluvia&lt;br /&gt;y panes amasados con mastranto&lt;br /&gt;En las tabernas escucharon las historias&lt;br /&gt;que relataba como un encantador de serpientes&lt;br /&gt;Nadie le comprendía&lt;br /&gt;pero todos jugaban a creerle&lt;br /&gt;y él jugaba a ser inocente&lt;br /&gt;Cuando murió no atinaron qué epitafio&lt;br /&gt;colocar sobre su tumba:&lt;br /&gt;desconocían su nombre&lt;br /&gt;su origen&lt;br /&gt;su edad&lt;br /&gt;El tiempo se encargó de corregirlo todo&lt;br /&gt;borrando cualquier indicio&lt;br /&gt;Hoy nadie le recuerda&lt;br /&gt;Nunca tuvo rostro&lt;br /&gt;Nunca palidecieron sus huesos&lt;br /&gt;Jamás fue polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua&lt;br /&gt;Febrero 13 de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Muchacho&lt;br /&gt;hagamos una guitarra&lt;br /&gt;debajo del mar&lt;br /&gt;con madera&lt;br /&gt;de pájaros que canten árboles”&lt;br /&gt;Eso decías cuando inventaste la tristeza del mundo&lt;br /&gt;y Roma era&lt;br /&gt;un remoto eco de bergantines suicidas&lt;br /&gt;Sólo nos quedaban los adioses en los puertos&lt;br /&gt;la singladura de los bajeles&lt;br /&gt;y la dársena espesa  de la noche&lt;br /&gt;“Después de todo&lt;br /&gt;no arde tanto el amor&lt;br /&gt;como para deshacer un corazón de cenizas&lt;br /&gt;sobre un tren de otoño” decías&lt;br /&gt;y de tus ojos grises manaban alas&lt;br /&gt;hacia los muros de una ciudad&lt;br /&gt;de piedra&lt;br /&gt;“Ciudad Bolívar nos caerá encima:&lt;br /&gt;la herrumbre de su soledad&lt;br /&gt;el serrín de sus muertos” decías&lt;br /&gt;y giraban en la elipse del río&lt;br /&gt;presagios de invierno&lt;br /&gt;La ciudad se fue en tus cenizas&lt;br /&gt;en los manteles de otoño del semeruco&lt;br /&gt;en el sueño que hiló de arañas&lt;br /&gt;la aldaba pequeñita de tu muerte&lt;br /&gt;“Muchacho&lt;br /&gt;no llores cuando oigas&lt;br /&gt;que las calles de Upata&lt;br /&gt;doblan a muerto”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Abril 12 de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te amo niña de Sadec amo tu cuerpo desnudo:&lt;br /&gt;suave alga del Mekong&lt;br /&gt;No puedes amarme no estoy aquí no soy de aquí&lt;br /&gt;mi soledad fue un barco que cruzó el Mar de la China&lt;br /&gt;el Mar Rojo el océano Índico el Canal de Suez&lt;br /&gt;el Mediterráneo&lt;br /&gt;Te amo niña de Vinhlong durazno en los senos&lt;br /&gt;carmín en los labios&lt;br /&gt;pececito de tus piernas&lt;br /&gt;Te amo aún contra el tiempo&lt;br /&gt;las calles de Calcuta&lt;br /&gt;los coolíes de Rangún y el Chino de Cholen&lt;br /&gt;¿Quién dijo que es posible el amor&lt;br /&gt;cuando el tiempo padece olvidos&lt;br /&gt;de espejos infinitos? ¿Tu qué sabes&lt;br /&gt;de náufragos muertos&lt;br /&gt;de juncos marchitos&lt;br /&gt;a orillas de los meandros del Mekong (Rivière de Saigón)?&lt;br /&gt;Te amo niñita blanca y desnuda Lavaré tu cuerpo&lt;br /&gt;con agua de arroz Untaré tu cuerpo&lt;br /&gt;con escarchas de luna&lt;br /&gt;Besaré tu cuerpo con labios de miel y avena&lt;br /&gt;No puedes amarme Ahora no soy Yo&lt;br /&gt;ni sombra del río ni estela en el agua&lt;br /&gt;Niña de Sadec dónde estás que no te veo&lt;br /&gt;Nunca diré que soy la montaña de Siam&lt;br /&gt;el polvo del rocío que baña tu cuerpo&lt;br /&gt;No diré que soy tu deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Mayo 3 de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desamor le cubrió con la piel de los barcos&lt;br /&gt;En las tardes los veleros acariciaron sus ojos&lt;br /&gt;perfumados por el aroma del mar&lt;br /&gt;Los ríos crecieron en la ruta de sus arterias&lt;br /&gt;Asumió que un hombre es lo que lloran sus ojos&lt;br /&gt;en lo bajeles de la soledad&lt;br /&gt;Soñó con las estrellas derrumbadas&lt;br /&gt;sobre la cintura del Bósforo&lt;br /&gt;con los diamantes de hielo&lt;br /&gt;que flotan sobre el Ártico&lt;br /&gt;En las noches vestía su escafandra&lt;br /&gt;nadaba y volaba bajo las aguas del mundo &lt;br /&gt;buscando lágrimas de náufragos&lt;br /&gt;para hacerse un collar&lt;br /&gt;No encontró peces en el pozo de sus sueños&lt;br /&gt;Ni naufragios&lt;br /&gt;Ni pulpos de oro floreciendo en las profundidades&lt;br /&gt;En un puerto cuyo nombre olvidó para siempre&lt;br /&gt;los marineros acariciaron su oído&lt;br /&gt;con lamento de cítaras y laúdes&lt;br /&gt;Allí amó una mujer de humo&lt;br /&gt;que desapareció apenas despuntó el alba&lt;br /&gt;El primer sol&lt;br /&gt;atestiguó las espinas que ella dejó sobre su piel&lt;br /&gt;Su mayor deseo ahora&lt;br /&gt;es temblar como gota de lluvia&lt;br /&gt;después de la tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Julio 24 de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIAJAR HACIA MIMINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Noviembre es ante todo la negación del girasol.&lt;br /&gt;Espiral de brasa herida en el tictac de un reloj”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Pálmenes Yarza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera decir “te prohíbo&lt;br /&gt;que mueras” aunque la muerte&lt;br /&gt;ya trazó sus girasoles&lt;br /&gt;¿De qué sirvió la ventana azul&lt;br /&gt;donde el sol coloreó sus trinos?&lt;br /&gt;Ir hacia ti&lt;br /&gt;es navegar veleros al viento&lt;br /&gt;Juntos alzamos la copa&lt;br /&gt;de los árboles&lt;br /&gt;donde las cigarras construyeron la noche&lt;br /&gt;En la orilla de un río inmenso&lt;br /&gt;viajé a tus pies menudos&lt;br /&gt;como peces dorados&lt;br /&gt;ensayando un alfabeto de arena&lt;br /&gt;No puedes marcharte ahora&lt;br /&gt;cuando mis brazos soportan&lt;br /&gt;el peso de tus palabras&lt;br /&gt;¡Te lo prohíbo!&lt;br /&gt;…y quiero que sepas&lt;br /&gt;no estoy jugando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Noviembre 10 de 2007 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del fondo de su pecho&lt;br /&gt;sacaron hojas amarillas:&lt;br /&gt;Eran cartas olvidadas de viejos marineros&lt;br /&gt;Lo vaciaron todo&lt;br /&gt;No le quedó mucho en las entrañas&lt;br /&gt;algunos zapatos con un bastidor de huesos&lt;br /&gt;la oreja de un hipopótamo&lt;br /&gt;los goterones del invierno&lt;br /&gt;que se mecían dentro&lt;br /&gt;Cuando lo subastaron&lt;br /&gt;en el mercado de las mil arcadas&lt;br /&gt;junto a meretrices de Burdeos&lt;br /&gt;esclavos de Abisinia&lt;br /&gt;y enanos de Sumatra&lt;br /&gt;alguien comentó&lt;br /&gt;“mírenlo&lt;br /&gt;pura ojera&lt;br /&gt;puro pellejo&lt;br /&gt;puro salitre viejo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Enero 28 de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche atrapa los gavilanes firmes&lt;br /&gt;y un dedo de nácar vuela sobre la aurora&lt;br /&gt;¿Por qué me diste la palabra tristeza?&lt;br /&gt;¿Por qué los alerces centenarios mueren&lt;br /&gt; bajos los fuegos del sur&lt;br /&gt;donde huyó el poeta?&lt;br /&gt;No más la polvareda en el muro&lt;br /&gt;ni el dolor en el hombro&lt;br /&gt;Habré de morder el lápiz&lt;br /&gt;para no morderme los labios&lt;br /&gt;Se abrirán puertas&lt;br /&gt;y cerrarán sus ojos las violetas&lt;br /&gt;en los días viernes bajo ladridos de perro&lt;br /&gt;Las renuncias valen un comino&lt;br /&gt;Y jamás un renacuajo fue de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Febrero 29 de 2008 (Cada cuatro años)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pido una ventana de sol&lt;br /&gt;para hablar a la rosa de montaña&lt;br /&gt;y al diminuto arco iris de una sonrisa&lt;br /&gt;Todavía llevo enredada en los ojos&lt;br /&gt;la mitad del sueño&lt;br /&gt;Duele el cuerpo&lt;br /&gt;pero el alma alegre&lt;br /&gt;libera licores de miel&lt;br /&gt;Hoy vengo a cantar&lt;br /&gt;y a desgranar el trigo de las voces&lt;br /&gt;en la inmensa alberca&lt;br /&gt;de los patios de golf béisbol o fútbol&lt;br /&gt;que da igual&lt;br /&gt;a esta metáfora&lt;br /&gt;absoluta de la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua&lt;br /&gt;Mayo 14 de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REFUTACIÓN A SALVATORE QUASIMODO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que “cada uno está sólo&lt;br /&gt;sobre el corazón de la tierra&lt;br /&gt;atravesado&lt;br /&gt;de un rayo de sol&lt;br /&gt;y de pronto anochece”&lt;br /&gt;Pero también es cierto&lt;br /&gt;que&lt;br /&gt;cada uno está sólo&lt;br /&gt;sobre el corazón de la tierra&lt;br /&gt;atravesando&lt;br /&gt;un rayo de sombra&lt;br /&gt;y de pronto amanece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua&lt;br /&gt;Mayo 16 de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un tigre atraviesa en el sueño su rayo arco iris&lt;br /&gt;y una mariposa queda volando colores&lt;br /&gt;aún después del vuelo&lt;br /&gt;Si la primavera enrojece de acacias&lt;br /&gt;el borde del horizonte&lt;br /&gt;y un perro te lleva hasta Penélope&lt;br /&gt;que esperó por ti una eternidad&lt;br /&gt;Entonces&lt;br /&gt;para qué la noche&lt;br /&gt;el dolor o la angustia&lt;br /&gt;Entonces&lt;br /&gt;qué importa la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yaritagua&lt;br /&gt;Mayo 26 de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la espalda&lt;br /&gt;se le enroscaban dedos&lt;br /&gt;de muertes enlutadas en ojos&lt;br /&gt;de templos ciegos.&lt;br /&gt;Había perdido toda esperanza&lt;br /&gt;libando licores ferruginosos&lt;br /&gt;que corroen las entrañas&lt;br /&gt;Los últimos ardores&lt;br /&gt;los disipó&lt;br /&gt;en la hornacina de unos pezones tenaces&lt;br /&gt;y en la aldaba de un sexo voraz&lt;br /&gt;En las madrugadas arrastraba&lt;br /&gt;hacia las habitaciones del infierno&lt;br /&gt;un cuerpo envilecido&lt;br /&gt;de piernas tremebundas&lt;br /&gt;y balano enteco&lt;br /&gt;Ató a la noche&lt;br /&gt;torceduras de sanguijuelas&lt;br /&gt;que muerden el ocaso&lt;br /&gt;Salido de sus despojos&lt;br /&gt;de la osamenta que le tocó por castigo&lt;br /&gt;de las vísceras y  humores&lt;br /&gt;que definieron su entrecejo&lt;br /&gt;salido de sus costillas y de los glúteos&lt;br /&gt;del torniquete azul de los glóbulos&lt;br /&gt;y de la risa del santo&lt;br /&gt;y de la seña del mendigo&lt;br /&gt;escapado pura ánima en pena&lt;br /&gt;salido afuera muy afuera distante casi un soplido&lt;br /&gt;miró los despojos que dejó para la tierra&lt;br /&gt;después que ni la muerte&lt;br /&gt;quiso darle cobijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Diciembre 18 de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo morder este dolor?&lt;br /&gt;¿Cómo repartir las cortaduras&lt;br /&gt;que afilan sus canes de sangre?&lt;br /&gt;Pido a gritos&lt;br /&gt;¡liberen mi alma&lt;br /&gt;que huya de este cuerpo deshuesado!&lt;br /&gt;¿Cómo detener mi nombre archipiélago&lt;br /&gt;que gira su polvo de planeta exhausto?&lt;br /&gt;Sudo clavos de crucifijo&lt;br /&gt;en mis heridas tumefactas&lt;br /&gt;sudo lágrimas de espina&lt;br /&gt;en la órbita de mis dolores humanos&lt;br /&gt;No soporto tanta noche alevosa&lt;br /&gt;comiendo mis entrañas&lt;br /&gt;de cabezas ciegas y bocas&lt;br /&gt;sembrando sus larvas planas&lt;br /&gt;Pido una mano para saldar el cero&lt;br /&gt;en las destrezas de una rana&lt;br /&gt;Pido besos de soga&lt;br /&gt;auroras de brazos extendidos hacia mí&lt;br /&gt;la misericordia de una daga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabudare&lt;br /&gt;Diciembre 22 de 2008&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZq-ZCwovzI/AAAAAAAAAV4/83whbCaKEpk/s1600-h/JULIO.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303760848629055282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 231px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZq-ZCwovzI/AAAAAAAAAV4/83whbCaKEpk/s320/JULIO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; Julio César Blanco Rossitto ( Ciudad Bolívar, 1961). Ingeniero eléctrico, poeta y narrador venezolano. Por su obra ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Municipal de Poesía “Eduardo Mathías Losada”, de la ciudad de Maracaibo (1989), Mención en el concurso de poesía “Marco Aurelio Rojas”, convocado por la Universidad de Carabobo (1989), Mención honorífica en el concurso de cuentos del diario Antorcha, del estado Anzoátegui (1992) y premio en la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, celebrada en Barquisimeto en el 2006. Tiene publicados los libros de poesía &lt;em&gt;El sol como por dentro&lt;/em&gt; (1982), &lt;em&gt;Enseres&lt;/em&gt; (2000) y &lt;em&gt;Fábula del pez y la colmena&lt;/em&gt; (2004). Textos suyos se incluyen en las selecciones antológicas &lt;em&gt;Poesía de Monagas, Bolívar y Delta Amacuro&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El Cunaguaro Melancólico II&lt;/em&gt;, editadas en los años 1983 y 2003. Mantiene inéditos el poemario &lt;em&gt;Otras maneras del despojo&lt;/em&gt; y la recopilación de cuentos &lt;em&gt;Correo del amor y otros relatos&lt;/em&gt;. Actualmente reside en el estado Lara, donde es miembro del consejo editor de la revista &lt;em&gt;Maltiempo&lt;/em&gt;. Los poemas anteriores forman parte de su libro en preparación &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Viajeviajeros de la luz y de la sombra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-9135372456551518643?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/9135372456551518643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=9135372456551518643' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/9135372456551518643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/9135372456551518643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/02/poemas-ineditos-de-julio-cesar-blanco.html' title='Poemas inéditos de Julio César Blanco Rossitto'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZq-5XstFeI/AAAAAAAAAWA/uxL87tdMkWY/s72-c/FABUL.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5084463287150791972</id><published>2009-02-14T11:19:00.000-08:00</published><updated>2009-02-14T11:38:36.515-08:00</updated><title type='text'>Silvio Rodríguez: La audacia como algo más que historias de canciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZcZeboxIbI/AAAAAAAAAVI/v_PrxsbE5sE/s1600-h/ALEXIS.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302735096857567666" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 168px; CURSOR: hand; HEIGHT: 152px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZcZeboxIbI/AAAAAAAAAVI/v_PrxsbE5sE/s200/ALEXIS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;Por Alexis Castañeda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La nueva trova, aparecida en el campo cultural cubano hacia la mitad de la década del sesenta, fue resultado de un cíclico y dialéctico renuevo de la canción popular, compulsado por necesidades epocales y que tenía como antecedentes pautantes la trova tradicional y el filin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Auque la nueva trova surge y se abre con dimensiones propias y rasgos particulares, no obstante se produce en un momento casi universal de replanteamiento de la música popular y dentro de ella la canción, que va a sufrir una renovación tanto musical como textual, partiendo de la explotación de una matriz sensible, común a las grandes masas. No es casual entonces que entre las constantes principales, en Cuba y otros países (Latinoamérica, España y los Estados Unidos) haya cierta vuelta a las raíces, pero de acuerdo a otra estimulación ambiental de exigencias superiores y a la homogenización del mundo musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este movimiento en Cuba tomó fuerzas rápidamente, auque tuvo que encauzarse al margen de las corrientes predominantes pues las ofertas de consumo a partir de los medios de comunicación se limitaban a brindar lo más comercial, y no precisamente lo de mejor calidad. “&lt;em&gt;La producción musical&lt;/em&gt; —apunta la investigadora Clara Díaz— &lt;em&gt;se movía por lo general dentro de cánones envejecidos, cuando no imitativos de modelos facilistas y ajenos a la concepción ideoestética que iba proponiendo la realidad&lt;/em&gt;”(1). Estos trovadores, parte de una nueva generación de creadores formados dentro del proceso de la Revolución Cubana, y que constituía una vanguardia de enfrentamiento a conceptos conservadores del período, buscan entonces refugio, y se salvan de alguna manera, bajo ciertos poderes particulares, como los de Haydee Santamaría en su Casa de las Américas y los de Alfredo Guevara desde el ICAIC. Precisamente este vínculo con el cine fue de gran importancia, pues facilitó una vía de difusión, teniendo en cuenta que otros medios apenas se ocuparon durante esta etapa de llevar al público la obra de los jóvenes trovadores. Sobre estos momentos, diría Silvio después: &lt;em&gt;Por entonces había cierta fobia ideológica por el rock, algo así como una enfermedad infantil izquierdista, a decir de Vladimir Ilich. Esto llegaba a los extremos kafkianos de buscar células de rock en la música de los compositores, y había listas con calificativos y censuras para compases sospechosos. Después de algunas adversidades un grupo de jóvenes músicos y yo tuvimos la suerte de encontrar refugio para aquel tipo de excesos en el ICAIC (Instituto de Arte e Industria Cinematográficos). Ahí yo me desquitaba haciendo “rocanroles” con letras revolucionarias que los cuadrados de la cultura se tenían que zampar. Como el noticiero semanal ICAIC y las películas ponían nuestra música, aquella fue nuestra forma de contribuir a barrer con los prejuicios que existían con el rock. Cuando en aquellos tiempos me ponía a escribir, debía estar conciente de varios frentes de confrontación a la vez: aquel del que formaba parte como país martiano y socialista a 90 millas del imperio; estos otros combates domésticos mencionados, que suponían una forma de disidencia revolucionaria; y, para colmo, debía cargar con el implacable frente íntimo, contra el que no había excusa y me exigía ser cada vez mejor persona y artista&lt;/em&gt;(2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de los apoyos es sintomático que en la Resolución Final del Encuentro de la Canción Protesta, celebrado en la Casa de las Américas entre los días 29 de julio y 10 de agosto de 1967, los firmantes por la parte cubana fueran Rosendo Ruiz, Alberto Vera y Carlos Puebla(3) cuando ya Silvio Rodríguez y Pablo Milanés tenían una buena cosecha de excelentes temas enmarcados en esta corriente: “Que levante la mano la guitarra”, “Terezín” y “Canción de la trova”, de Silvio, y “Por qué (Yo vi la sangre de un niño brotar)” de Pablo, son muestras ejemplares. Además, estaba reciente todavía el impacto y entusiasmo que causó, sobre todo en los jóvenes, el recital de Silvio junto a la también trovadora y muy seguida en aquellos días, Teresita Fernández, en julio de ese mismo año en  la sala teatro del Museo Nacional, espectáculo integral donde participaron algunos poetas que acaparaban la palestra literaria en aquellos momentos, cineastas y otros importantes artistas como José Luis Posada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento de lo que se llamó nueva canción, canción protesta, política, comprometida o de contenido social, tenía como una de sus características definitorias la crítica subversiva del medio social de donde emergía. Los autores Luis Rogelio Nogueras y Víctor Casaus concluyen que la nueva trova cubana se diferencia por tener una posición de reafirmación y no de ruptura con su entorno social(4); sin embargo, tampoco quedó aquí ajena a esa tendencia de inconformidad y crítica, auque partiendo de la realidad particular de nuestro país y siempre con esa intención reafirmatoria de mejoramiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hacia finales de la década del sesenta se va haciendo más lento el proceso creador y de efervescencia espiritual que había señalado los inicios de La Revolución. El entrometimiento dogmático y prejuiciado con su criadero de mediocridad y una burocracia esterilizadora devienen en lo que el dramaturgo Eugenio Hernández llamó alguna vez «debacle cultural», desembocando luego en los ya reconocidos años grises de los setenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en este contexto que aparece la nueva trova y no es extraño, pues, que uno de sus compositores pilares, Silvio Rodríguez, a pesar de otros asuntos de urgente atención en Cuba y el mundo, desde sus primeras composiciones emprendiera arremetidas contra esos lindes entorpecedores de toda novedad —léase calidad— nacional o extranjera. Ya en 1966, en una de sus primeras canciones, dedicada precisamente a la trova, se refiere a la incomprensión histórica de la misión del trovador, que se mantenía no obstante hubiera pasado el tiempo y las cosas “cambiado de color”, y reafirmaba de manera ética:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pero tras la guitarra siempre habrá una voz&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;más vista o más perdida por la incomprensión&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;de ser uno que siente como en otro tiempo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;fue también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(La canción de la trova)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mismo año plasma con visión fotográfica la aridez abúlica que rodeaba el momento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No hay nada aquí&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;solo unos días que se aprestan a pasar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;solo una tarde en que se puede respirar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;un diminuto instante inmenso en el vivir.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Después mirar la realidad&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y nada más.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Y nada más)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma atmósfera de aprehensión e incertidumbre es recogida "En mi calle":&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;En mi calle el mundo no habla&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;la gente se mira y se pasa con miedo…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;En mi calle de silencio está,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y va pasando por mi lado…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Yo no se por qué estoy cantando&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;por qué estoy amando&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;por qué estoy muriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Un año después Silvio, ya con un punto focal preciso y más decidido a luchar por su espacio, se lanza en una actitud retadora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Al que le disguste mi sincero afán&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;de decir la vida en mi canción&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;solo le diré que cuando pueda&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;colgaré mi voz en algún lugar común,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que cuando pueda dejaré mi forma de pensar…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Pero mientras tanto, tengo que vivir&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;tengo que decir lo que he de pensar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Mientras tanto&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;yo tengo que hablar, cantar, gritar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;la vida, el amor, la guerra, el dolor&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y más tarde&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;guardaré la voz&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Mientras tanto)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aquel grupo que alguna vez le impidió la parición y proyección de su canto nuevo se dirige en “Hay un grupo que dice”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hay un grupo que dice&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que lo haga reír&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;dice que mi canción&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;no es así, juvenil&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que yo no debiera&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;ponerme a cantar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;porque siempre estoy triste&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;muy triste&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Miren que decir eso&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;con tanto motivo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;para no reírse como hay.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esos mimos dijo, quizás en el vórtice del pesimismo, pero también en uno de los momentos de mayor conmoción lírica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo se que a nadie&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;le interesa&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;lo de otra gente&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;con sus tristezas&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Auque más adelante en la misma canción rectifica y se salva de alguna posibilidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo se que hay gente&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que me quiere&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;yo se que hay gente&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que no me quiere&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Esta canción)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A uno de los peores vicios que ya hacia finales de los sesenta regateaba su trono, el oportunismo, Silvio conmina a un rabioso duelo con resolución:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con el oportunismo tengo un duelo…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y sin embargo estoy amando&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y abro un trillo sobre el fango&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Quisiera ahora desgajar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;mi larga rama de palabras&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y echarlas todas a volar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;sobre las almas de las almas&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y que estallen y que muerdan&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y que todo sea mejor.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Y consciente del peligro convoca:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Yo te invito a caminar conmigo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Auque siempre sea perseguido.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;(Yo te invito a caminar conmigo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El derecho a la palabra, a decir, como parte del proceso revolucionario, lo proclama y lo defiende:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hicimos cosas sin parar,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;pues la palabra hay que ganar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;para opinar de todo bien o criticar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;unos decían porque sí&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;otros por miedo de que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Voy a cantarle al porvenir)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “Debo partirme en dos”, de 1968, el trovador vuelve en su carga contra los que exigen una canción fácil y le critican su canto “indecente”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hace rato que vengo lidiando con gente&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;que dice que canto cosas indecentes…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Unos dicen que aquí&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;otros dicen que allá&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y solo quiero decir,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;solo quiero cantar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;“Viven muy felices” desenmascara a los loros de la retórica paralizante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Viven muy felices, no digo yo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;los que repiten la canción como aprendices&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;los que no buscan más allá de sus narices.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Viven muy felices, no digo yo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;los que repiten un camino sinrazones&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;y ven la audacia como historia de canciones.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y una vez más contra los que llamaría “servidores del pasado en copa nueva”, los “delimitadores de las primaveras”, los que ríen “con solo media sonrisa”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Se debe subrayar la importante tarea&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;de los perseguidores de cualquier nacimiento&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;si alguien que me escucha se siente retratado&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;sépase que se hace con ese destino.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Resumen de noticias)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pleno 1970, como en una catarsis decisiva de su lucha, declara de manera testamentaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A los veintisiete días del mes de mayo del Año 70&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;un hombre se sube sobre sus derrotas,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;pide la palabra momentos antes de volverse loco.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;No es un hombre, es un malabarista de una generación.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;No es un hombre, es quizás un objeto de la diversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Oda a mi generación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los setenta con su grisura, que sombreó algo más que un quinquenio, fueron relegando estas canciones en la ignorancia de una generación que no llegó a conocerlas, pues la nueva trova pasó a ser música de ocasión para cubrir actos luctuosos o fechas históricas, difundiéndose solo aquellas composiciones de contenido directamente político y llanamente laudatorias. Hubo que esperar entonces hasta finales de la década, cuando se abre y alborea más el espectro cultural cubano y llegan los vergonzantes ecos de los aplausos tributados a Silvio y a Pablo por otros públicos, donde hasta los niños cantaban canciones prácticamente inéditas o desconocidas en nuestro país, originándose entonces una situación paradójica , pues estos cantores pasaron de la noche a la mañana como «acabaditos de descubrir» a propuesta oficial para los que, desde hacía ya años, los seguíamos y exigíamos su derecho a un espacio. Se inicia así un nuevo despegue de la canción trovadoresca joven que convierte a estos, y luego a otros trovadores en verdaderos ídolos con acceso a las grandes plazas, comenzando a difundirse, además, hermosas canciones de amor no menos preteridas o en desventajas de difusión, vertientes composicionales en las que Silvio Rodríguez fue sin dudas un adelantado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;Referencias:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;1. Clara Díaz: &lt;em&gt;Silvio Rodríguez&lt;/em&gt;. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2005.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;2. En: «&lt;em&gt;Susurros en el camino&lt;/em&gt;», &lt;em&gt;una respuesta de Silvio Rodríguez&lt;/em&gt;, de Belén Gopegui. La Jiribilla No. 217, julio de 2005.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;3.Revista Casa, no.45. 1967.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;4. Víctor Casaus y Luis Rogelio Nogueras: &lt;em&gt;Silvio. Que levante la mano la guitarra.&lt;/em&gt; Segunda edición, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1987.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tomado de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hacerse el cuerdo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Año.2/Nro.5)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5084463287150791972?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5084463287150791972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5084463287150791972' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5084463287150791972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5084463287150791972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/02/silvio-rodriguez-la-audacia-como-algo.html' title='Silvio Rodríguez: La audacia como algo más que historias de canciones'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SZcZeboxIbI/AAAAAAAAAVI/v_PrxsbE5sE/s72-c/ALEXIS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-3120513273420243073</id><published>2009-01-26T11:55:00.000-08:00</published><updated>2009-01-26T12:10:47.467-08:00</updated><title type='text'>José Martí y la política guatemalteca</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SX4VXz_sTuI/AAAAAAAAASw/vTIxdgAyC2o/s1600-h/Marti-+arche.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295693710672809698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 92px; CURSOR: hand; HEIGHT: 135px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SX4VXz_sTuI/AAAAAAAAASw/vTIxdgAyC2o/s200/Marti-+arche.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; Por Yamil Díaz Gómez&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Un apretado bosquejo de la estancia de José Martí en Guatemala, indica que en diciembre de 1876 recibe cartas de recomendación del ministro guatemalteco en México, Juan Ramón Uriarte; y ya en marzo emprende un aventurero recorrido en canoa, goleta y acémila. Al mes siguiente obtiene empleo en la Escuela Normal, dirigida por el patriota cubano José María Izaguirre, y redacta en apenas cinco días una obra teatral en homenaje al país. Es el mismo fervor, el mismo espíritu de alabanza con que saluda a la nación en su discurso del 21 de abril y valora las transformaciones jurídicas del momento en el artículo que publica un día después bajo el título de “Los códigos nuevos”. Luego vendrán otros discursos y artículos, y la feliz revelación de una nueva faceta en su agitada vida cuando la patria transitoria lo hace maestro, que es —según sus palabras— hacerlo creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Así lo vemos asumir varias cátedras universitarias en mayo de 1877 e impartir clases gratuitas de Composición en la Academia de Niñas de Centroamérica, dirigida por Margarita Izaguirre, o integrarse a la sociedad El Porvenir, sin que le falte tiempo para asistir a la tertulia de su admirado Miguel García Granados, jugar al ajedrez con el ex presidente y protagonizar un episodio trágico y lírico que culmina con la muerte de María García Granados, hija del prócer amigo. Lo vemos, además, firmar un documento ante un conato de atentado que se fraguó contra Barrios; polemizar sobre cuestiones históricas y políticas con ilustres contemporáneos; ser objeto de burlas en cobardes hojas sueltas, y salir rumbo a México para casarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y también lo veremos regresar en enero de 1878 para verse rodeado por un clima hostil. La hostilidad no se disipará siquiera por la publicación en México de su libro &lt;em&gt;Guatemala&lt;/em&gt;, apología fervorosa. Le esperan tragos amargos, como el deber de renunciar al empleo en la Normal —en solidaridad con el depuesto director Izaguirre— o el fracaso de su proyecto de la &lt;em&gt;Revista Guatemalteca&lt;/em&gt;. Se marchará defraudado de esa experiencia revolucionaria liberal; pero se llevará en compensación un caudal de vivencias trascendentales para su evolución ideológica, además de una leontina de oro —regalo de estudiantes agradecidos— que lo acompañará hasta el penúltimo capítulo de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dejó una huella profunda en Guatemala, de la que dan sobrado ejemplo eventos teóricos aun a la altura del siglo XXI; o el testimonio de guatemaltecos ilustres que lo conocieron, como Domingo Estrada y Antonio Batres Jáuregui; o los valiosos libros que le dedicaron Máximo Soto-Hall y David Vela; o la elogiosa carta que le dirigieron sus privilegiados discípulos de la Universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Desde el punto de vista político, la andanza centroamericana de Martí implicaba una especie de viaje al futuro: conocer un territorio que, a diferencia de Cuba, se había independizado de España, y donde ya los liberales habían arribado al poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No es de extrañar entonces que se sumara al diseño de una «utopía guatemalteca» ni que después resultara dramático para él, como evidencian sus cartas a Manuel Mercado, el desajuste histórico que descubría entre esa utopía y la realidad. Tampoco ha de asombrarnos que —como apunta el historiador Jorge Ibarra: «La estancia en Guatemala fue definitoria en más de un sentido para Martí. En el terreno de las ideas políticas puede decirse que fue una verdadera escuela»(1). Añade Ibarra que allí se define la conocida posición del Maestro frente al caudillismo revolucionario; que allí revaloriza todas sus ideas sobre el papel del Estado en la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por su parte, Roberto Fernández Retamar subraya tres aspectos capitales dentro de la huella política que este país deja en Martí. Primero: Guatemala abre hacia el horizonte continental mucho de lo aprendido en México, de lo cual hay un síntoma visible en la frecuencia con que comienza a utilizar expresiones como «Nuestra América» o «Madre América». Segundo: Aquí resume —en el libro &lt;em&gt;Guatemala&lt;/em&gt;— una visión arquetípica de la república liberal latinoamericana, síntesis de un pensamiento que nunca se estanca sino proseguirá un camino de constante radicalización. Tercero: tropieza con los «modos bruscos» del presidente Justo Rufino Barrios, que más tarde lo impulsan a abandonar la nación. Dicho en otras palabras: el choque del joven político cubano con un caudillismo militarista que lo persigue ferozmente por Hispanoamérica: en México, con Porfirio Díaz; en Guatemala, con el general Barrios; en Venezuela, luego, con Antonio Guzmán Blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tan acertada síntesis retamariana nos permite seguir las principales coordenadas de la huella guatemalteca en el pensamiento político de Martí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esa apertura al continente, ya abonada por el intenso período mexicano, resulta clave para el desarrollo de sus concepciones americanistas. Esa sospecha de una patria mayor; esa conciencia de una identidad específica de Latinoamérica en lo cultural; lo económico y lo político; ese reclamo de futura unidad, no hubieran sido posibles sin la experiencia directa del Martí mexicano, guatemalteco y luego venezolano. Por ejemplo, su conocimiento del problema de la población originaria —no constatable en Cuba, cuyos aborígenes fueron exterminados— lo lleva a reclamar para el Indio educación en lugar de exclusión, integración social en lugar de genocidio y un espacio económico como trabajador libre o propietario, nunca en papel de siervo. Al verlo como víctima y no como obstáculo, se anticipa a la genial respuesta que dará en «Nuestra América» (1891) a los Sarmientos grandes y pequeños: la afirmación tajante de que la batalla no es entre civilización y barbarie sino entre la falsa erudición y la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El Maestro ya está escribiendo, de algún modo, las caladoras opiniones políticas de su futuro exilio neoyorkino, en que las aguas del liberalismo le resultarán cada vez más estrechas. Ya está escribiendo, sin saberlo aún, el primer párrafo de la rotunda carta que en 1884 enviará a Máximo Gómez, para apartarse del Plan «Gómez-Maceo», seguro de que un país no se funda como se manda un campamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Autores como el ya citado Ibarra opinan que Martí fue dogmático en su civilismo, en su desencantamiento respecto a Barrios y a la revolución que este encabezaba, por no aceptar la necesidad histórica de aquella dictadura. Pero pedirle a Martí que se mostrara menos «dogmático» equivale a proponerle concesiones éticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El hombre que renunció a su empleo porque prefería morir de hambre a devenir cómplice de la destitución de su amigo Izaguirre, ¿toleraría atropellos más graves a nivel de toda la sociedad? ¿Aceptaría el cambio de un despotismo por otro? ¿Perdonaría a ciertos líderes ser inconsecuentes con los ideales que los llevaron a la revolución? ¿Aplaudiría medidas regresivas, que permitían el reclutamiento forzoso de indígenas? ¿Cerraría los ojos ante la eliminación física por Barrios de amigos y enemigos, incluido Uriarte? ¿Olvidaría que frente a su ventana pasaron hombres con grilletes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Martí se entusiasmó con la experiencia revolucionaria de una nación donde se había instaurado la enseñanza laica, se modificaba la propiedad agraria, se modernizaban las leyes, y se advertían, en diferentes órdenes sociales, síntomas de progreso. El cubano concibe su utopía guatemalteca en obras como Guatemala y sus «Reflexiones destinadas a preceder a los informes traídos por los jefes políticos a las conferencias de mayo». Pero llegado el momento —ante la quiebra de su utopía— hizo sus maletas convencido de que «con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos»(2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  La cuestión hoy no radica en asumir cómodamente la ventaja de los siglos para dar la razón a Barrios o a Martí. Lo importante es develar lo que la estancia guatemalteca aporta al ideario político e, incluso, económico martiano. Pues no se debe olvidar que aquí formula su «modelo agropecuario pequeñoburgués», tan lúcidamente estudiado por Rafael Almanza. El Maestro se opone a las «manos muertas» y defiende que: «Es rica una nación que cuenta muchos pequeños propietarios. No es rico el pueblo donde hay algunos hombres ricos, sino aquel donde cada uno tiene un poco de riqueza»(3). La distribución como base de justicia: verdadera pedrada en pleno rostro del latifundismo feudal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El Martí que se va de Guatemala en el verano de 1878 es un hombre ideológicamente mucho más maduro que el joven entusiasta llegado en marzo de 1877.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;______Notas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;1-Jorge Ibarra: &lt;em&gt;José Martí, dirigente político e ideólogo revolucion&lt;/em&gt;ario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1980, p. 38&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;2-José Martí: Carta a Manuel Mercado del 20 de abril de 1878, en &lt;em&gt;Obras completas. Edición Crítica&lt;/em&gt;, t.5, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2001, p. 306&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;3-José Martí: &lt;em&gt;Guatemala&lt;/em&gt;, en op. cit., p. 260&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tomado de &lt;em&gt;Hacerse el cuerdo  &lt;/em&gt;Año 2 Nro 8&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-3120513273420243073?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/3120513273420243073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=3120513273420243073' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3120513273420243073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3120513273420243073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/01/jos-mart-y-la-poltica-guatemalteca.html' title='José Martí y la política guatemalteca'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SX4VXz_sTuI/AAAAAAAAASw/vTIxdgAyC2o/s72-c/Marti-+arche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-2662800719849883779</id><published>2009-01-24T07:50:00.001-08:00</published><updated>2009-01-24T07:52:07.842-08:00</updated><title type='text'>La frente contra el muro</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SXs49Q_qdbI/AAAAAAAAASI/DBl2yAD5uHc/s1600-h/Autumn+Leaves.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5294888412089316786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SXs49Q_qdbI/AAAAAAAAASI/DBl2yAD5uHc/s400/Autumn+Leaves.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt; &lt;br /&gt;Piensas que no has de ser, como quisiste,&lt;br /&gt;hacedor de algún verso perdurable&lt;br /&gt;y, sin embargo, a la mudez palpable&lt;br /&gt;que implicita el silencio, se resiste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la intolerancia de tu voz. Persiste,&lt;br /&gt;como arraigada en ti, la inexorable&lt;br /&gt;costumbre de buscar lo inatrapable&lt;br /&gt;con que a la sed de un sueño te ofreciste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un día te levantas y reniegas&lt;br /&gt;de la opresión que sufres, cuando entregas,&lt;br /&gt;después, algunas líneas al futuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de la página en blanco, perpetúas&lt;br /&gt;el afán primigenio y continúas&lt;br /&gt;golpeándote la frente contra el muro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-2662800719849883779?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/2662800719849883779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=2662800719849883779' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2662800719849883779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2662800719849883779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/01/la-frente-contra-el-muro_24.html' title='La frente contra el muro'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SXs49Q_qdbI/AAAAAAAAASI/DBl2yAD5uHc/s72-c/Autumn+Leaves.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-2172832140926342773</id><published>2009-01-07T07:13:00.000-08:00</published><updated>2009-01-07T07:15:25.897-08:00</updated><title type='text'>Zozobras de la noche</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SWTGwXrH05I/AAAAAAAAARo/_8Sn9_Y3SQU/s1600-h/G.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5288570396730708882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 332px; CURSOR: hand; HEIGHT: 224px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SWTGwXrH05I/AAAAAAAAARo/_8Sn9_Y3SQU/s400/G.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Alguna vez la noche despierta lastimada,&lt;br /&gt;hurga en la fatuidad de sus acólitos,&lt;br /&gt;y decide restarle amaneceres&lt;br /&gt;al tiempo sagazmente fragmentado&lt;br /&gt;por la danza redonda que sintetizan los relojes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos de penumbra,&lt;br /&gt;siervos de lobregueces y deudores del páramo,&lt;br /&gt;no consiguen brindarse a los convites dispendiosos&lt;br /&gt;cuando la claridad se multiplica,&lt;br /&gt;cuando le brotan a los pasos que mutilara su egoísmo&lt;br /&gt;piernas para subirse al carrusel de la esperanza&lt;br /&gt;y al corazón lo alumbran su acento y sus tres sílabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche no concibe&lt;br /&gt;que se levante un sol equitativo&lt;br /&gt;contra la vastedad de sus dominios insondables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aderezadas de ladridos,&lt;br /&gt;sus mordeduras presumibles&lt;br /&gt;quiebran la lucidez de las pantallas,&lt;br /&gt;embadurnan sus dientes con infundios&lt;br /&gt;y penetran, fingiéndose ateridas,&lt;br /&gt;en el calor de los hogares donde la luz le ofrece&lt;br /&gt;su tacto a las caricias de unas manos&lt;br /&gt;que nunca supusieron la embriaguez del asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche sólo admite,&lt;br /&gt;mientras no ubica el propio en el ombligo&lt;br /&gt;de todos los desastres,                                                                            &lt;br /&gt;que algunos cerros mínimos se nutran                         &lt;br /&gt;con el esfuerzo hurtado al sacrificio&lt;br /&gt;de humildes cordilleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su erizada pelambre salta desde los símbolos&lt;br /&gt;grabados en la pulpa de los árboles,&lt;br /&gt;contamina el entorno que los sueños respiran,&lt;br /&gt;esboza en sus agencias                                                                             &lt;br /&gt;las tergiversaciones del encanto,                                                      &lt;br /&gt;y piensa, desquiciada por frágiles urdimbres,&lt;br /&gt;que su desasosiego le disminuye los latidos&lt;br /&gt;a la suma total de las banderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche, agonizando, deposita&lt;br /&gt;la inclaudicable sed de sus cuchillos                                                           &lt;br /&gt;en las miradas que no escuchan y en los oídos ciegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presumiendo flaqueza en la quietud del auditorio,&lt;br /&gt;su lengua se avecina&lt;br /&gt;con el idioma indócil de los látigos,&lt;br /&gt;despedaza los límites,&lt;br /&gt;celebra&lt;br /&gt;que algo podrido vocifere su hediondez en la calles,&lt;br /&gt;y anhela, distanciándose del cuerpo del futuro,&lt;br /&gt;desembridar su ejército de sombras&lt;br /&gt;con el favor de las espaldas crédulas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-2172832140926342773?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/2172832140926342773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=2172832140926342773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2172832140926342773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/2172832140926342773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/01/zozobras-de-la-noche.html' title='Zozobras de la noche'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SWTGwXrH05I/AAAAAAAAARo/_8Sn9_Y3SQU/s72-c/G.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-3502374354577795401</id><published>2009-01-03T07:46:00.001-08:00</published><updated>2009-01-03T07:52:06.275-08:00</updated><title type='text'>El Yo profundo de José Luis Serrano</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SV-IXFMW1wI/AAAAAAAAAQg/4PyyF7zLCtQ/s1600-h/SERRANO.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5287094417668626178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 118px; CURSOR: hand; HEIGHT: 100px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SV-IXFMW1wI/AAAAAAAAAQg/4PyyF7zLCtQ/s200/SERRANO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt; Por Jorge Luis Mederos Betancor&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:verdana;"&gt;(&lt;strong&gt;Veleta&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cuando pude leer y hasta participar en la premiación del Libro &lt;em&gt;Aneurisma&lt;/em&gt;, de José Luis Serrano, me prometí no escribir más décimas en lo que me quedaba de vida, porque de nada vale esforzarse tanto para que más tarde viniese un holguinero a lucir mejor. Pueden creerme que hice honor a mi promesa y desde entonces a la fecha no he vuelto a frecuentar la espinela como no sea en las muy raras ocasiones en que el sacrosanto compromiso con el Club del Poste requiere de mi servicio. Tampoco quedaron muchos resentimientos porque Serrano y yo nos hicimos amigos, buenos amigos, que compartieron no solo cervezas, sino puntos de vista, ensueños personales y —cosa rara entre intelectuales— muy poco o casi nada se me ocurrió para empañar su imagen como no fuera que sería una lástima que tan buen poeta se quedara encasillado de por vida con la etiqueta de “decimista”. Igual que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y parece que lo mismo opinaba él; por lo menos aquí tenemos ahora este cuaderno donde demuestra a carta cabal que sabe moverse también como pez en el agua en otros espacios con el mismo rigor, inspiración y desenfado que en la décima. No miento si afirmo que fue un banquete para mí –como no dudo que también lo haya sido para los dichosos mortales que adquirieron el volumen—cuando traspasé el umbral de &lt;em&gt;El Yo profundo&lt;/em&gt;. No es fácil, lo digo por amarga experiencia de lector, sostener desde la primera hasta la última página un libro de sonetos, rima de las rimas, a la que a su vez está muy poco dispuesto el paladar criollo. Y aunque esta disposición existiese, soy de la opinión de que un libro de sonetos no se fabrica como quien fabrica chorizos: hay que poseer el don, la gracia y la pericia que nos legaron los Quevedos y los Góngoras, para que la música penetre y se deslice como quien no quiere las cosas y atrape al incauto en sus catorce redes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serrano lo hace y de qué manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si voy a ser sincero hasta el fin, confieso, a riesgo de desacreditarme como hombre de letras, que este se cuenta entre los tres o cuatro libros del género que he podido consumir hasta el final sin un bostezo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien, cuya opinión pesa mucho para mí, hacía referencia hace poco a que José Luís, al cabo, estaba hecho de más ingenio que talento. Con todo respeto discrepo: ninguna obra más o menos extensa como esta, se sostiene a puro artificio si este artificio no viene artillado por una dosis de genialidad que la valide. Por demás, el artificio se diluye bien pronto y deja un sabor a estafa en el paladar. Y este no es el caso. Quien lee a Serrano siempre quiere leer más, y eso, valga la redundancia, es más de lo que se puede decir de casi todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me precio entonces de lanzar, como si le hiciera falta, un poco de promoción sobre este libro. Aunque bien pensado, a nosotros los de provincia, ese ingrediente nunca nos viene sobrando. Ya bastante desgracia tenemos con vivir en Villa Clara, en Holguín o en cualquier lugar lo suficientemente alejado del Olimpo. Me precio, repito, de haber encontrado, gustado y promocionado una obra que me ha puesto a sonreír un poco y bastante a cuestionarme, como los antiguos filósofos —que son los buenos de verdad— acerca de quiénes somos y de donde venimos. Pero nada en literatura es gratuito, no basta con enunciarlo y ya; el asunto es cómo enunciarlo. Y ahí es donde el autor se luce espectacularmente: porque ahora me gustaría preguntarles —y que desde luego, se me respondiera con honestidad— si no proceden del cerebro de un loco o de un genio los siguientes versos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoy me gusta la vida mucho menos&lt;br /&gt;pero quiero vivir. Que nadie diga&lt;br /&gt;que vivir no es hermoso. De barriga&lt;br /&gt;incluso. Menos libres o más plenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto que para todos los venenos&lt;br /&gt;no hay un antídoto. Que hasta una hormiga&lt;br /&gt;nos pudiera linchar. Dios nos maldiga.&lt;br /&gt;En ser felices nunca fuimos buenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto que a veces Satanás se sale&lt;br /&gt;irremediablemente con la suya.&lt;br /&gt;¿Morir qué recompensas equivale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melodiosa la muerte nos arrulla.&lt;br /&gt;Pero en verdad vivir bien que lo vale.&lt;br /&gt;Aún cuando estar vivos nos destruya.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En este, como en casi todos los poemas del libro, se hace evidente que la preocupación favorita del autor es buscar la quinta pata del gato. En un mundo donde los experimentos formales ya aburren, los de él espantan; tal vez por ello se le acusa de artificioso al que evidentemente le quedan estrechas las formas tradicionales que por demás ha demostrado que domina. Su vocación de iconoclasta irreverente se vuelve manifiesta y hasta puede afirmarse que arrecia; pero allá lejos, en el &lt;em&gt;yo profundo&lt;/em&gt;, los que sabemos leer entre líneas advertimos al hombre que busca desesperadamente a Dios. Su destino bien pudiera ser el de Saulo de Tarso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, esperaba cierta mesura y algún distanciamiento sentencioso de aquel Serrano que conocí en ANEURISMA porque los años no pasan por gusto. Y qué equivocado estaba. La vida me enseñó que los poetas que tienen la suerte de escribir un buen libro son bastante raros. Los que llegan a dos son escogidos. De tres en lo adelante pertenecen al campo de las mutaciones. El autor que hoy nos ocupa tiene 36 años y ya va por dos. Y digo dos, en cuanto a géneros ya que su obra es mas extensa. Pero es evidente que la Editorial Letras Cubanas va adquiriendo olfato y puntería para las primicias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi no me hagan caso; yo escribo lo que creo que es justo y nada más; puede incluso mi opinión estar lastrada por el gusto personal, lo cual es obvio, y por una dosis de pasión y deslumbramiento que nunca han sido las herramientas ideales para valoraciones más o menos serias. A nadie impongo, por tanto, mi criterio. Existe &lt;em&gt;mi verdad, tu verdad y la VERDAD&lt;/em&gt;. El libro al que hago referencia fue escrito por una persona a quien ya no pertenece desde el momento mismo en que otra persona ponga los ojos en sus páginas. Al lector corresponde valorarlo en su justa medida y esa justa medida no es más que el gusto personal de cada uno. Para ser sincero, hoy por hoy me preocupa mucho más el destino del hombre José Luís Serrano que del artista, no importa cuán indisolublemente unidos estén ambos; pero lo cierto es que a estas horas deben estar sonando muchos cantos de sirena en sus oídos, y el presente artículo es un buen ejemplo. José Luís se encuentra tal vez en el momento justo para validar o re-validar sus presupuestos estéticos y humanos. Hasta donde le conozco, dudo mucho que tuerza el camino, pero nadie, desde Santa Clara, es profeta en Holguín. Aunque mejor que yo lo dijo Augusto Monterroso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hay un mundo de escritores, de traductores, de editores, de agentes literarios, de periódicos, de revistas, de suplementos, de reseñistas, de congresos, de críticos, de invitaciones, de promociones ,de libreros, de derechos de autor, de anticipos, de asociaciones, de colegios, de academias, de premios, de condecoraciones. Si un día entras en él verás que es un mundo triste; a veces un pequeño infierno, un pequeño circulo infernal de segunda clase en el que las almas no pueden verse unas a otras entre la bruma de su propia inconsciencia&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el que esto redacta se precia de confiar mucho en el hombre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;NOTA:____ Jorge Luis Mederos Betancor es un alias de Veleta, villaclareño nacido en 1961 y autor de los libros de poesía &lt;em&gt;Otro nombre del mar&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El tonto de la chaqueta negra&lt;/em&gt;, publicados por la editorial Capiro, si mal no recuerdo, en 1993. Después de un silencio de varios años, Veleta ha decidido su regreso a los caminos de la creación que abandonara. Durante mi última permanencia en Santa Clara, hace ya casi un año, tuve la oportunidad de participar en un pequeño evento cultural, moderado por Ricardo Riverón Rojas, donde Veleta dijo algunos de sus poemas y anunció la próxima aparición de un nuevo libro suyo. Ojalá que así haya sucedido.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-3502374354577795401?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/3502374354577795401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=3502374354577795401' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3502374354577795401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3502374354577795401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2009/01/el-yo-profundo-de-jos-luis-serrano_9732.html' title='El Yo profundo de José Luis Serrano'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SV-IXFMW1wI/AAAAAAAAAQg/4PyyF7zLCtQ/s72-c/SERRANO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-6899868522270057172</id><published>2008-12-27T07:54:00.001-08:00</published><updated>2008-12-27T07:58:15.925-08:00</updated><title type='text'>Consagración del otro navegante</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SVZP7Zbv7sI/AAAAAAAAAOo/8Ln4d0so0XM/s1600-h/Waterfall.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5284499094624005826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 343px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SVZP7Zbv7sI/AAAAAAAAAOo/8Ln4d0so0XM/s400/Waterfall.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aunque jamás anduve por las calles de Génova,&lt;br /&gt;he descubierto, al fin, a una muchacha,&lt;br /&gt;a una novia de carne, de beso y de latidos,&lt;br /&gt;que atándose a la piel de una sonrisa&lt;br /&gt;y a la memoria triste, a la insistencia&lt;br /&gt;de un silbo mutilado por la inquietud famélica de un perro,&lt;br /&gt;suele afanarse organizando&lt;br /&gt;la ropa donde abrigo el cuerpo que ahora uso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo requiere a cambio un agujero,&lt;br /&gt;una puerta minúscula en el fondo&lt;br /&gt;del sueño que musita&lt;br /&gt;para que logren escapar las penas,&lt;br /&gt;y unas gotas de amor en la cerveza maliciosa&lt;br /&gt;que abraza escasamente los fines de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se siente sola: yo acompaño&lt;br /&gt;cada porción de su ternura con la pericia de mi lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si le ofrece sus manos a la ergástula supuesta en la cocina,&lt;br /&gt;puedo tocar el alma de otra música.&lt;br /&gt;Y es que, dándose al gozo, los ángeles que bajan&lt;br /&gt;le aroman la presencia, convocados&lt;br /&gt;por el clamor triunfal que desparraman las especies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que hace un ciclo malogrado de versos&lt;br /&gt;e infinidad de osadas tentativas,&lt;br /&gt;esa muchacha y yo nos dispusimos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;a coser nuestros nombres en la punta más luminosa de una estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie mostraba entonces confianza en la conquista                          &lt;br /&gt;de aquel intento absurdo.&lt;br /&gt;Los vecinos&lt;br /&gt;trocaron parabienes en vaticinios azarosos;&lt;br /&gt;una eclosión de súbitas centellas&lt;br /&gt;le sustrajo a la lluvia la transparencia de su hechizo,&lt;br /&gt;y la envidia, colmándose de látigos,&lt;br /&gt;apostó, como siempre,                                                                               &lt;br /&gt;a favor de un fracaso de honduras catastróficas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche pertrechaba con semejante podredumbre&lt;br /&gt;su enlutada centuria de bramidos.&lt;br /&gt;Y hubo, a pesar de todo,&lt;br /&gt;un zarpazo de luz en las funestas profecías,&lt;br /&gt;y un soplo irreverente compuso el aguacero,                                             &lt;br /&gt;y el vuelo sostenido&lt;br /&gt;por la emoción nupcial de las palomas&lt;br /&gt;le quebrantó los dientes a la inclemencia de la envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez gracias a ello, la muchacha&lt;br /&gt;y el hombre que hoy estrena caminos con mis pasos&lt;br /&gt;reconocen, cosidos a su estrella,&lt;br /&gt;que advenir jubilosos de un ascenso al territorio de la dicha&lt;br /&gt;y demostrar que nadan sus flores en los ojos,&lt;br /&gt;tiene mucho que ver con la elección de las agujas,&lt;br /&gt;la calidad del hilo y la videncia insólita&lt;br /&gt;que les permite a ciertos navegantes,&lt;br /&gt;a seres embriagados de insobornable pertinacia&lt;br /&gt;descubrir en la sombra un arco iris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-6899868522270057172?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/6899868522270057172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=6899868522270057172' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6899868522270057172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/6899868522270057172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2008/12/consagracin-del-otro-navegante.html' title='Consagración del otro navegante'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SVZP7Zbv7sI/AAAAAAAAAOo/8Ln4d0so0XM/s72-c/Waterfall.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-8434193054837820876</id><published>2008-12-20T09:20:00.000-08:00</published><updated>2008-12-20T09:33:33.732-08:00</updated><title type='text'>La revitalización de la décima: un asunto joven</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SU0plQ1WxHI/AAAAAAAAANw/N6hT-R4hOY4/s1600-h/PEGLEZ.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281923658126115954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 157px; CURSOR: hand; HEIGHT: 146px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SU0plQ1WxHI/AAAAAAAAANw/N6hT-R4hOY4/s200/PEGLEZ.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Por Pedro Péglez González&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ya es tópico (re)conocido el protagonismo de los poetas jóvenes en el proceso de revitalización de la poesía escrita en estrofas de diez versos, del que ha sido testigo el panorama literario cubano a partir de fines de los 80 y principios de los 90 del pasado siglo y extendido hasta nuestros días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asunción de las coordenadas de la dominante cultural de la posmodernidad en la literatura, con lo que ello conlleva de rescate de valores pertenecientes a la historia del hombre y su cultura, ganó a no pocos escritores nacidos en los 60 y los 70 para el ejercicio, con su propia y renovadora visión estética de su época, de estructuras cerradas en cierto modo desatendidas como el soneto y la décima, esta última con especial delectación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los resultados conforman todo un suceso cultural – al que no han sido ajenos, por cierto, poetas de otras generaciones, estimulados por el quehacer de los noveles –,fenómeno que si no se conoce mejor (y se conoce bien poco) es sobre todo por su coincidencia en el tiempo con la depresión editorial que padeció el país en los 90 del siglo pasado, y de la cual por suerte se ha venido recuperando nuestro ámbito literario.Uno de los libros de décimas que validaron ese proceso fue &lt;em&gt;El mundo tiene la razón&lt;/em&gt;, de Ronel González y José Luis Serrano (ambos nacidos en Holguín en 1971), título que ganó en 1995 el Premio Cucalambé – el más importante de la décima escrita –, del cual salieron de las prensas sólo 600 ejemplares con una factura sumamente modesta, y en cuyo prólogo Waldo González López – entonces presidente del jurado –señalaba como virtudes del conjunto la ruptura del esquema gráfico-sintáctico-sonoro de la décima "clásica" y las referencias a temas culturales de dimensión universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya el primer poema de &lt;em&gt;El mundo...&lt;/em&gt; es una apropiación, en este caso del quijotismo como conducta vital, releída a tenor de la nueva etapa que empezaba a vivir el orbe: &lt;em&gt;En un lugar de La Mancha/ de cuyo nombre no quiero/ acordarme un caballero/ traté de ser Mi avalancha/ justiciera fue la ancha/ tristeza de unos gigantes/ que huyeron hacia distantes/ leyendas Hoy mi destino/ es desandar los caminos/ pensando en los rocinantes/ que no tendré Peregrino/ de tristísimos aciertos/ sigo desfaciendo entuertos/ por doquier El desatino/ siempre cambia de molino/ (siempre cambia) Agonizantes/ somos cuerdos los andantes/ (somos cuerdos) y al final/ todo es un sucio ritual/ que nunca escribió Cervantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;De allá a acá, el propio concurso Cucalambé – nacional hasta 1999, iberoamericano desde el 2000 – ha dado a la luz títulos de obligada referencia para quien quiera acercarse al apuntado fenómeno de revalidación de la espinela, la mayor parte de ellos con autoría de poetas de reciente promoción: &lt;em&gt;Sueños sobre la piedra &lt;/em&gt;(Alberto Garrido, Santiago de Cuba, 1966); &lt;em&gt;Perros ladrándole a Dios&lt;/em&gt; (Carlos Esquivel, Las Tunas, 1968); &lt;em&gt;Con esta leve oscilación del péndulo&lt;/em&gt; (Yunior Felipe Figueroa, Holguín, 1977); y el último puesto en letra impresa, &lt;em&gt;Examen de fe&lt;/em&gt; (José Luis Serrano, Holguín, 1971). Este año la tunera editorial Sanlope, encargada de los premios Cucalambé, entregará el libro galardonado en el 2002, &lt;em&gt;Otra vez la nave de los locos&lt;/em&gt;, de María de las Nieves Morales (Ciudad de La Habana, 1969).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros decimarios, premiados y/o publicados en el período, también revelan el predominio de autores jóvenes; verbigracia, los procedentes del concurso Fundación de Santa Clara, entre ellos &lt;em&gt;El libro del cruel fervor&lt;/em&gt;, de Jesús David Curbelo (Camagüey, 1965); &lt;em&gt;Aneurisma&lt;/em&gt;, del ya citado José Luis Serrano; y &lt;em&gt;Soldado desconocido&lt;/em&gt;, de Yamil Díaz (Santa Clara, 1971). Al mismo tiempo, empiezan a aparecer libros de poesía en décimas como ganadores de convocatorias de poesía en general; tal es el caso de&lt;em&gt; El libro de los cánticos&lt;/em&gt;, de José Antonio Vilaseca (Ciudad de La Habana, 1963), que emergió triunfador del Premio Félix Pita Rodríguez en su edición de 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya que hablo de jóvenes y lizas literarias: un certamen jovencísimo (tres ediciones, del 2001 al 2003), desde su pequeño formato (10 a 15 décimas), viene también a cuento para subrayar el protagonismo de punta de los poetas noveles: el concurso nacional Ala Décima, patrocinado por el grupo de igual nombre, adscrito al Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado. Con una participación anual que promedia el medio centenar de obras, procedentes de entre 8 y 11 provincias, los tres capítulos realizados de Ala Décima dan testimonio de una atención progresiva de los autores jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tercera edición, ya los escritores nacidos en los 60 y los 70 resultaron mayoría entre el conjunto de premios y menciones. Arístides Valdés Guillermo (Corralillo, Villa Clara, 1960) alcanzó el primer sitio con &lt;em&gt;Doce apuntes de un náufrago al inicio del milenio&lt;/em&gt;, cuyo discurso de hombre sufriente deja escapar una filiación martiana que lo salva del naufragio: &lt;em&gt;Estalla el trueno. Conozco/ su gravedad, su argumento,/ y en la fábula que invento/ cada minuto es más hosco./ Una voz que reconozco/ sobre mi pecho retumba./ El rayo reluce: zumba/ el viento por el cortijo,/ y yo sé que solo el hijo/ me hará escapar de la tumba.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Diusmel Machado (Guáimaro, Camagüey, 1975), en &lt;em&gt;Abstemio de la gloria&lt;/em&gt;, laureado con el segundo premio, apela al diálogo con Ganímedes, copero en los banquetes de los dioses griegos, para una personal profesión de fe: &lt;em&gt;Yo no probaré los vinos/ del Olimpo, porque todo/ lo humano me sabrá a lodo,/ y perderé los caminos/ que al cielo van. ¡Oh destinos/ inútiles! Sólo temo/ embriagarme a tal extremo/ que en mi sueño de gigante/ Nadie su estaca levante/ al ojo de Polifemo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La tunera Ana Rosa Díaz Naranjo (1973) mereció primera mención con sus &lt;em&gt;Endechas del no elegido&lt;/em&gt;, donde invoca al infinito: &lt;em&gt;Qué te espío/ si he de cargar mi agnusdéi./ Qué fábulas te harán rey/ para juzgar el hastío/ que me envuelve. ¿Cuál navío/ cargará las ilusiones,/ desprecios, sueños, naciones,/ cosidos a tu doctrina?/ Parto, mi Dios, cristalina,/ al fin de las estaciones.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;También de Las Tunas, José Antonio Guerra (1970) es el autor de &lt;em&gt;Mujeres sobre la espuma&lt;/em&gt;, que obtuvo en el III Ala Décima el premio Décimas para el amor, uno de los galardones temáticos que ofrece la convocatoria. Dice Guerra en sus textos: &lt;em&gt;Si no humedezco mi vaso/ y me acuchillan los duendes./ Si en este rugir te ofendes/ ¿por qué me cuelga tu brazo?/ Se me pierde hasta el ocaso/ y entre chillidos se esfuma/ ese andar que ya me abruma/ donde las copas aclaman/ mientras los ojos reclaman/ mujeres sobre la espuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Los premios de temas comunitario y erótico fueron a manos de autores capitalinos, de Guanabacoa para más señas. El primero, Omar Raúl Díaz Ávila (1975), con su texto &lt;em&gt;En un lugar de La Mancha&lt;/em&gt;, critica el deterioro citadino: &lt;em&gt;El pintor en su ejercicio/ quiso ilustrar la ciudad,/ con los rastros de humedad/ que había en su desperdicio./ Este derrumbe es un vicio/ en toda su arquitectura./ Y el pintor con su locura/ botó lejos su camisa:/ Pintó en el lienzo una brisa/ que no llevaba pintura.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En su caso, Rafael de Jesús Valdivia (1970), con &lt;em&gt;Eppur si muove&lt;/em&gt;, da rienda suelta a la libido en quince décimas de una renovada picaresca: &lt;em&gt;Digo bien frente al espejo,/ cadera, seno, pupila./ Del río que me destila/ soy timonel. Yo manejo./ Suelto sobre ti no dejo/ que la corriente me lleve./ -¡Cielos! --grito- afuera llueve./ Frota mi barca el canal./ Hoy dicen que es coito anal;/ mas digo: ¡Pero se mueve!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El premio accesorio de Juventud Rebelde en el III Ala Décima fue concedido a Libán H. Izquierdo (1968), del municipio capitalino de Boyeros, por un cuaderno entre cuyas estrofas se autodefine: &lt;em&gt;Almendro el morir me acosa,/ y tanto abrasar procuro/ que no advierto lo más puro/ de ser gestor de la glosa./ Arpegio, sol, mariposa,/ alzo vuelo, canto, ardo,/ soy pedestal y soy fardo,/ yo soy conjuro, soy fe./ Todo eso soy, porque sé/ que tengo más que el leopardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Ala Décima, por lo que se ve, al igual que otros certámenes decimísticos del país, está siendo saludable espacio para un espectro participativo de amplia variedad temática y diversidad de enfoques, y en ello están tomando partido poético los jóvenes creadores, con la vocación de avanzada que los ha caracterizado desde los inicios de este proceso de revitalización de la que Fornaris llamó estrofa nacional. Proceso que ya sobrepasa la década de búsquedas y hallazgos, sin que aún se le conozca suficientemente&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-8434193054837820876?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/8434193054837820876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=8434193054837820876' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8434193054837820876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/8434193054837820876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2008/12/la-revitalizacin-de-la-dcima-un-asunto_20.html' title='La revitalización de la décima: un asunto joven'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SU0plQ1WxHI/AAAAAAAAANw/N6hT-R4hOY4/s72-c/PEGLEZ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-5423652778975258145</id><published>2008-12-18T09:42:00.001-08:00</published><updated>2008-12-18T09:51:07.355-08:00</updated><title type='text'>Salvaguardando la memoria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUqL7O4yO2I/AAAAAAAAANQ/ol-JAU4gaOA/s1600-h/SINTANT..jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281187362770140002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 217px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUqL7O4yO2I/AAAAAAAAANQ/ol-JAU4gaOA/s320/SINTANT..jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Muchos años después, ante las páginas de un libro recién salido de una de las imprentas de la &lt;em&gt;Fundación editorial el perro y la rana&lt;/em&gt;, el niño que suele convivir con los recuerdos del adulto que ahora soy, dióse a evocar las líneas finales de un poema de Carl Samburg: “&lt;em&gt;Cuando yo, el pueblo, no me olvide de quien quiso tomarme por tonto&lt;/em&gt;, (….) &lt;em&gt;la chusma, la multitud, la masa, entonces llegará”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintantatinta&lt;/em&gt;, ópera prima de Armando Cerón Silva, reúne ventiocho ensayos cimentados  en el análisis de la inmediatez social que, a contrapelo de sus casi siempre furibundos y acérrimos detractores, continúa oxigenando los pulmones de estos países nuestros. Periodista nacido hace alrededor de diez lustros en Colombia y radicado en Barquisimeto gracias, probablemente, al ventarrón inexorable de la diáspora, el autor comulga sin ambages con la honestidad y, ya desde las palabras que fungen como presentación de su trabajo, nos confiesa el itinerario de su credo desde la indiferencia inicial hasta el compromiso presupuesto en su participación directa o como simple observador en los acontecimientos que analiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocedor de que la neutralidad nunca pasará de ser un eufemismo encaminado a solapar quién sabe qué aviesas intenciones, Armado reflexiona, dictamina y enseña – porque algunos de sus textos se me antojan dotados de un encomiable y necesario didactismo – desde la posición de los otrora preteridos. Ello, sin embargo, no lo induce a tender ninguna especie de cortina de humo sobre actitudes o acciones que, pergeñadas y defendidas a ultranza por aparentes o insobornables partidarios del chavismo, comoquiera que implicitan, para un ojo sagaz, una desviación del curso de las aguas, lejos de favorecer, no sólo desacreditan, sino que además, - &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;y esto es lo más lamentable - desencantan y restan cofrades al proceso de  cambios iniciado hace más una década  en la patria pequeña de Bolívar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si le quitas la piel a un extremista – pareciera estar gritándonos todavía el camarada Ilich – encontrarás debajo a un oportunista”. Esto lo sabe Cerón Silva, como sabe también que la astucia de un lobo agazapado bajo la mansedumbre de un cordero podría resultarle mucho más perjudicial a los intentos del rebaño que la emboscada o el ataque descubierto de una jauría famélica. De ahí que, a pesar de su declarada filiación ideológica,  sea poco menos que difícil descubrir parcialidades en los ensayos de este libro. Hay en él un compromiso incuestionable con las exigencias de la ecuanimidad, y el dedo se apresura, certero y sin misericordias banales, a descender sobre la llaga sin detenerse a discriminar acerca del color político de quien la muestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un discurso transparente, ágil y sentencioso, salpicado en ocasiones por ciertos guiños de ironía degustable y siempre afín a los reclamos de su oficio; yuxtaponiendo ideas breves mediante la utilización mesurada del asíndeton o eslabonándolas a través de la recurrencia a las conjunciones, Armando disecciona, sobre todo, la cotidianidad social venezolana de los últimos años. En apariencias, casi nada consigue sustraerse a la lucidez inquisitiva de sus ojos. Leyéndolo, emprendemos un viaje sustancioso a través de temáticas tan insoslayables  como  la corrupción, el consumismo, las adicciones, los consejos comunales, el fariseísmo y ese otro estupefaciente sugerido por la mala fe de aquellos que, con el auxilio de la falacia y la tergiversación y el disfraz y los medios de comunicación, se empecinan en estigmatizar las esperanzas tangibles  que, ineluctablemente, han contribuido al desperezamiento de las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juzgo deliciosa esa extrapolación que hace el escritor de una parábola evangélica  y su atinada recontextualización con elementos del entorno actual,  y esclarecedor el texto donde alude al frustrado &lt;em&gt;Congreso Anfictiónico de Panamá&lt;/em&gt;. “Los protagonistas de hoy - escribe Armando – son los descendientes de los protagonistas de entonces. Ahí están los políticos de siempre, los firmones, los oportunistas, los herederos de la política que se impuso en ese momento. Ahí están también los patriotas sobrevivientes, en la resistencia, que han podido mantener a duras penas la débil llama de las grandes y buenas ambiciones, que hoy recobran la razón y la vida”. Bofetada mortífera esta que aplica su intelecto a la pobreza reflexiva de quienes, con inusitada tozudez y lógicas mezquindades de por medio, pretenden insuflarle un hálito de reciente novedad a las divisiones sociales que, atribuibles a la inequidad en la distribución de las riquezas, han coadyuvado a distanciarnos prácticamente desde el arribo a nuestras costas de aquel osado genovés. El fantasma que ahora transita por varios países de nuestro continente no es otra cosa que la materialización, en la praxis, de las enseñanzas del Libertador. “Los árboles han de ponerse en fila – sigue advirtiéndonos alguien – para que no pase el gigante de las siete leguas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento que en un libro diseñado con tanta exquisitez se resienta, durante algunos saltos de página,  la  muy bien lograda coherencia del hablante, y que múltiples pifias gramaticales hayan escapado a la curiosidad de aquellos que, afortunadamente, se complotaron para su oportuno alumbramiento. Si bien detalles como estos conspiran contra el prestigio del que debe hacerse merecedora cualquier institución involucrada en la divulgación de las ideas,  es de inferir que la constancia y la imprescindible intervención de un corrector de estilo habrán de complementarse para la consecución de la excelencia en ediciones venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, quizás parezca una aseveración precipitada, pero indudablemente la tal Utopía ha ido clarificando sus contornos y, así como avisaba entonces el poeta norteamericano que me he permitido citar al principio de este comentario, el pueblo ha comenzado a recordar y avanza dispuesto al abordaje de otras formas posibles de existencia. &lt;em&gt;Sintantatinta&lt;/em&gt;, más que valioso testimonio dirigido a desterrar una considerable porción de las tinieblas con las que se intenta obnubilarlo, es un rotundo espaldarazo a la creciente y necesaria lucha para desarticular el andamiaje urdido por semidioses  genuflexos y agraviados para desinformar y confundir, y es, también y prioritariamente, un acucioso empeño que le sustrae a las voracidades del olvido la memoria inmediata que Armando Cerón Silva  nos sugiere salvaguardar, entre otras cosas, porque sin ella carecería de sustento esa otra memoria histórica que nuestra América sí necesita conservar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-5423652778975258145?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/5423652778975258145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=5423652778975258145' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5423652778975258145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/5423652778975258145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2008/12/salvaguardando-la-memoria.html' title='Salvaguardando la memoria'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUqL7O4yO2I/AAAAAAAAANQ/ol-JAU4gaOA/s72-c/SINTANT..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-728822117296411897</id><published>2008-12-15T05:57:00.001-08:00</published><updated>2008-12-15T06:01:08.317-08:00</updated><title type='text'>Poemas de Ricardo Riverón Rojas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUZi3QwoHTI/AAAAAAAAAMw/tW1wGbOvR-E/s1600-h/OTRA+GALAXIA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280016314669735218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUZi3QwoHTI/AAAAAAAAAMw/tW1wGbOvR-E/s320/OTRA+GALAXIA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;FURIA DE FIN DE AÑO (MUDEZ DE FIN DE SIGLO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a quién le voy a dedicar esta furia&lt;br /&gt;de animal que se espanta con su nombre;&lt;br /&gt;a qué calle caminar cuando los ojos&lt;br /&gt;ya no esperan sucumbir de transparencia.&lt;br /&gt;Tendremos que apartarle la verdad a quienes graban,&lt;br /&gt;en la pared, su pánico sutil,&lt;br /&gt;proteger a la niña que se duerme con las piernas&lt;br /&gt;tácitamente dirigidas al ruido de la noche.&lt;br /&gt;Y callar&lt;br /&gt;como el rústico esqueleto de las nubes&lt;br /&gt;cuando anuncian la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué dulce inmediatez, en la piedad del aire,&lt;br /&gt;pudiera despeñarse hacia el noble musitar&lt;br /&gt;de los almendros en flor&lt;br /&gt;y a quién le voy a remitir la terquedad&lt;br /&gt;de no pacer sobre los frutos tan cercanos del invierno?&lt;br /&gt;Míralas pasar: son las fotos de cuando estuve protegido por el agua:&lt;br /&gt;tenía la bondad de una lámpara salvándome la luz&lt;br /&gt;y en otra parte&lt;br /&gt;cantaba, de cristal, el corazón de un cuervo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Furia de fin de año (mudez de fin de siglo):&lt;br /&gt;en el mundo nada tiene ese estertor de noche gris&lt;br /&gt;y sobre nadie&lt;br /&gt;debiera descargar tanta paz inclemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HAGAMOS PREGUNTAS MÁS AUDACES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno preguntar a veces&lt;br /&gt;por la falta de dolor de los que viven sin memoria.&lt;br /&gt;Como lógico sería&lt;br /&gt;permitirle a los románticos que indaguen por la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me gustaría investigar&lt;br /&gt;por la parte de mí que sobrevive&lt;br /&gt;después de los discursos donde soy el que resta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez puedan pasar por nuestros ojos&lt;br /&gt;taciturnos fantasmas enfermos de intemperie.&lt;br /&gt;Muy bien podría suceder&lt;br /&gt;que después de una semana de ocio y libaciones,&lt;br /&gt;reconozca en mí a los hombres donde al hombre aborrezco:&lt;br /&gt;Fátima, la de una mano delante y la otra en un cuerno,&lt;br /&gt;Gastón, de porcelana, tantas noches inerte;&lt;br /&gt;Sebastián, casi gris, sin saber la plegaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hagamos, entonces, preguntas más audaces:&lt;br /&gt;¿qué mano intentará decapitar&lt;br /&gt;esa mano que, en sueños, decapita los sueños?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RETABLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sopla el viento insensible a la mañana&lt;br /&gt;y nada es tan común como asomarse a la pared&lt;br /&gt;donde reposan los que fuimos.&lt;br /&gt;A cada rato, tul:&lt;br /&gt;en las cortinas el aire&lt;br /&gt;manchado por la espuma.&lt;br /&gt;La del centro es mamá; del otro lado&lt;br /&gt;una corbata regresa del invierno&lt;br /&gt;tras el humo epistolar del mes de octubre.&lt;br /&gt;Gorrión. Sagitario. Perdigones en el pecho&lt;br /&gt;de los desconocidos:&lt;br /&gt;ese tío fugaz como una iglesia en las tardes de abulia;&lt;br /&gt;la abuela del sillón, atrapada en sus brazos de mimbre.&lt;br /&gt;Entonces me descubro con la ropa de morirme los domingos&lt;br /&gt;y pregunto por mí:&lt;br /&gt;una sombra en la sala,&lt;br /&gt;sudando mi dolor debajo de los muebles.&lt;br /&gt;Al fondo queda el mar sin una sombra&lt;br /&gt;y el torpe vendaval que devora a los astros.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-728822117296411897?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/728822117296411897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=728822117296411897' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/728822117296411897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/728822117296411897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2008/12/poemas-de-ricardo-rivern-rojas_15.html' title='Poemas de Ricardo Riverón Rojas'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUZi3QwoHTI/AAAAAAAAAMw/tW1wGbOvR-E/s72-c/OTRA+GALAXIA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-3976512538772806439</id><published>2008-12-11T11:46:00.001-08:00</published><updated>2008-12-11T11:48:04.525-08:00</updated><title type='text'>Confesiones del hijo de Laertes</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUFuMpiNrvI/AAAAAAAAALg/PP4EP20woyk/s1600-h/odiseo+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278621401841774322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 262px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUFuMpiNrvI/AAAAAAAAALg/PP4EP20woyk/s400/odiseo+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Poseidón me castiga.&lt;br /&gt;Las veleras&lt;br /&gt;naves que di a la trampa de su hechizo&lt;br /&gt;resisten los embates del encono enfermizo&lt;br /&gt;con que la mar distiende sus fauces altaneras.&lt;br /&gt;Alguien avista nubes agoreras&lt;br /&gt;en el dolor crujiente de las jarcias.&lt;br /&gt;Comprendo&lt;br /&gt;que si al grito del agua no le aprendo&lt;br /&gt;la transparencia lastimada, pronto&lt;br /&gt;se trocará en derrota fingida el Helesponto&lt;br /&gt;en este laberinto de azares que sorprendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué mástiles poblar cuando se sienten&lt;br /&gt;nombrados los deseos por el canto&lt;br /&gt;fatal de las sirenas?&lt;br /&gt;¿Cómo escurrir el llanto&lt;br /&gt;hecho savia en los ojos lascivos que consienten&lt;br /&gt;ante unos labios cuyas voces mienten&lt;br /&gt;para más tarde condenar?&lt;br /&gt;Si fundo&lt;br /&gt;mis fuerzas con las ganas de retornar al mundo&lt;br /&gt;que habitara una vez la permanencia&lt;br /&gt;de una esposa y un hijo y una eximia existencia,&lt;br /&gt;¿quién detendrá los remos que de afanes inundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He derrotado a Cirse y no consigo&lt;br /&gt;restarme a la memoria de los brazos,&lt;br /&gt;de los besos ungidos con miel, de los abrazos&lt;br /&gt;que un día eternizara Penélope conmigo.                                            &lt;br /&gt;Siempre hallará la soledad abrigo&lt;br /&gt;junto al cuerpo que amamos.&lt;br /&gt;No lamento&lt;br /&gt;los días desandados ni el huracán violento&lt;br /&gt;que pergeñó con su inclemencia Eolo.&lt;br /&gt;Mi guerra es por la vida que me ha supuesto solo&lt;br /&gt;en esta pesadilla del alma contra el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que debo enfrentar la fortaleza&lt;br /&gt;concentrada en un cíclope.&lt;br /&gt;Mis hombres&lt;br /&gt;quedarán en Caribdis o en Scila y sus nombres&lt;br /&gt;han de subir a hexámetros que alaben la grandeza.&lt;br /&gt;Nadie tendrá que ser, con la entereza&lt;br /&gt;de un dios en el intento, la voz que nunca dijo&lt;br /&gt;la raíz de su astucia.&lt;br /&gt;Ya colijo&lt;br /&gt;que, aunque la mar lo ignore, de algún modo&lt;br /&gt;regresaré a Telémaco, porque después de todo,&lt;br /&gt;qué no podrá un guerrero cuando lo aguarda un hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/710089510851454877-3976512538772806439?l=polvorasdealerta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/feeds/3976512538772806439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=710089510851454877&amp;postID=3976512538772806439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3976512538772806439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/710089510851454877/posts/default/3976512538772806439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://polvorasdealerta.blogspot.com/2008/12/confesiones-del-hijo-de-laertes_11.html' title='Confesiones del hijo de Laertes'/><author><name>ARÍSTIDES VALDÉS  GUILLERMO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01557451591302551876</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SSb6GjcTWiI/AAAAAAAAAAM/6AaFnnenT_E/S220/aristides+valdes+guillermo+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUFuMpiNrvI/AAAAAAAAALg/PP4EP20woyk/s72-c/odiseo+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-710089510851454877.post-1837426283360782429</id><published>2008-12-10T11:35:00.000-08:00</published><updated>2009-08-04T08:09:03.404-07:00</updated><title type='text'>Hallazgo de Luis Alberto Crespo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lvhlWN_MfGU/SUAbpNZEQOI/AAAAAAAAAKQ/alMOEj83EmM/s1600-h/L.A.+CRESPO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278249158061605090" style="DISPLAY: block; 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