6 de diciembre de 2008

Hombre solo mirando a una muchacha

para H.

Embelleciendo el aire con la fiesta
puntual de su cabello,
discurre bondadosa junto al escándalo del día,
ebria de redondeces la figura
y el ademán desembozado.

Sabes
que no reprime tu sorpresa porque avienta su asombro,
porque tu piel trasnocha
ganas de imaginarse recorrida
por la ternura de unos ojos limpios,
y el amor, fatalmente,
se ha divertido demorándole su abrazo a tu existencia.

¿Cómo hacerle saber a una muchacha,
cuando muestras el puño de la edad en las sienes,
que su esbeltez, nutriéndose de arrullos en la calle,
ventila pasadizos cuyo acceso
tu enlutada linterna suponía
definitivamente condenado por la insidia de un golpe?

¿Quienes, alguna vez, no han padecido
de un puñal insolente penetrando en los sueños,
de algo que uno acaricia y se desgarra,
de la insalubridad de la tristeza
que detiene su encono
frente a los pies del caminante?

La soledad habita cerca de ciertos laberintos
y, en ocasiones, dada su indolencia,
puede asomar el brazo de sus víctimas
a un adiós de pañuelos con cenefas nocturnas.
Quizás por eso mismo,
es doloroso ver a un hombre hundiéndose a deshora,
pernoctando en la muerte
sin que unos labios le insinúen
los remos necesarios para escapar de la vorágine.

Más allá de las piernas que abordan una esquina,
la tarde desmorona su tamaño
sobre unos cuerpos grises.
Alguien pasa exhibiendo
la desnudez del júbilo en el rostro.
Y tú, que ya conoces cómo se precipita
el polvo en la osamenta de los armarios hogareños,
quisieras perpetuar la juventud de esa muchacha,
detenerla en tu nombre
y comprender que al fin deja de ser una quimera,
una mansa utopía insostenible,
eso de aproximarte a elocuencia de sus pasos
y compartir, uniéndose, la vida.

2 comentarios:

PEDRO PÉGLEZ GONZÁLEZ dijo...

Hermano, hermoso poema este, elegante y estremecedor a un tiempo. Felicidades una vez más por tu blog, ahora después de haberlo visitado con un poco más de detenimiento. Acabo de ponerle un link permanente en Cuba Ala Décima, justamente debajo de dos sitios de tu provincia: el de la tertulia La décima es un árbol y el del foro decimista del periódico Vanguardia. Sobre tu blog haré además algo aparte, en cuanto tenga un chancecito. Te avisaré. Un abrazo, hermano. Péglez.

Arístides dijo...

Gracias por el comentario, hermano. Este poema está dedicado a HP, pero él ni siquiera lo conoce. Te quedaré agradecido por todo lo que hagas para ayudarme en este intento. También estoy invitando a colaborar a Riverón y a la gente de Santa Clara. Un abrazo.